4 nov 2025
6 jun 2023
El Aleph de Borges y su "Montaje de Atracciones"*
"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo."
El Aleph. Jorge Luis Borges
1 may 2023
Reflexión Cinéfila: Versiones del Bogotazo
Fotograma: Cesó la horrible noche de Ricardo Restrepo
"Desde arriba, con la vista hacia el oriente, contemplamos un panorama apocalíptico. El centro de la ciudad estaba complementamente a oscuras, pero gracias a esa oscuridad, se veían muy bien las llamaradas de los incendios, se oían las explosiones, las ametralladoras, los tiros a lo lejos, como una guerra. La impresión era la misma que le daban a uno los noticieros de la Segunda Guerra Mundial que pasaban antes de las películas hace tres o cuatro años, y el espectáculo era fantástico, horrorosamente bello: ver el centro de la ciudad en llamas bajo el resplandor anaranjado del cielo. Asi estuvimos hasta las once de la noche."
Versiones del Bogotazo. El incendio de abril. Guillermo González Uribe. (pág. 126 )
13 feb 2023
14 sept 2022
Reflexión Cinéfila: Sin Tregua
| Fotograma La Tierra y la Sombra de Cesar Acevedo |
"De lo que ella describía recuerdo en este momento las estaciones. Yo nací en otoño, como ahora, y parte de su película tenía que ver con la diferencia entre estos climas y los del trópico, porque en el trópico existe la eternidad en el sentido de que allá todos los días hay día y noche, todos los días son primavera, todos los días hay colores, todos los días hay luz. La luz es tan decisiva en nuestros sentimientos...en cambio en las estaciones hay una transformación, pero a la vez una idea de que todo vuelve a nacer y yo nací en otoño cuando se caen las hojas y los árboles parecen chamuscados."
Sin Tregua de Germán Castro Caycedo (pág. 212 -213)
24 ene 2022
Hacia rutas salvajes/ viajando hasta Santa Marta en bici
Emprender un viaje en bicicleta, está mas cerca de la planificación que de la aventura, no porque esté exenta de la segunda, sino que sin planificación puede ser una pesadilla de calor, paisajes olvidados, sed y principalmente tedio, un tedio traducido en monocultivos o kilómetros de ganadería improductiva, porque viajar en bicicleta es reconocer el país o una parte de éste, con su paradojas, absurdos e indecencias, es entender que la modernidad, es decir la Ruta del Sol choca con la lógica de los espacios, evidencia aún más la corrupción, que no sólo está implícita en términos de dinero sino en esa metáfora que vimos por el camino, que podríamos definir como el museo de la crueldad a campo abierto, es decir, la señalética que nos advertía o señalaba la presencia de animales, paradójicamente estos se hacían visible, pero aplastados, destruidos, muertos; la bicicleta nos hizo más cercanos no sólo a la muerte sino a la crueldad de la carretera, de la desidia humana, pero evidentemente a esa naturaleza corrupta, que hizo de la ruta del sol, un paraje de muerte, pero eso sí, eficiente para los autos.
Igual, cada día íbamos aprendiendo
algo, al principio mi pareja y yo, más adelante cuando nos unimos a otros viajeros,
es decir, esa idea de la comunidad ciclista, existe, y fue uno de esos tantos
puntos positivos, como el mismo acto de
coronar los altos – algunos más honorables que otros-, superar el calor, sentir
que el mar se hacía más cercano, como el cuerpo se logra recuperar o por lo menos
disimularlo, entender como nuestra mente, así como la distancia y los
kilómetros, es la que más viaja, se adelanta, prevé, se agudiza; también fue un
tiempo para entender otras lógicas, la del tiempo, la ciudad, la del reposo; de
aceptar consejos y otras dinámicas, como
el hecho mismo de viajar en grupo, que cada momento funcionaba para una breve
recuperación, despinchar, revisar las bicis, entender el camino, la ruta
y acondicionarse a la misma - aunque fuera bastante difícil. –
Hell on Wheels
Como el documental del Tour de
Francia, varias veces sentimos ese pequeño y personal infierno, físico y mental
que es estar sobre una bicicleta, ya sea por el calor, las heridas por fricción
contra el sillín, el agotamiento, las quemaduras, la sed, etc., etc. y la falta
de preparación y tantas otras sensaciones que se evidencian al hacer un viaje
como este. Aún así, al iniciar y finalizar cada jornada, había satisfacción,
traducida en lavar la ropa, preparar lo del otro día, o simple y sencillamente
estirar e hidratarse, la comida del hospedaje o del parador funcionaban, las restricciones
alimenticias de los dos primeros días, mermaron nuestra capacidad física, y
entendimos, que cualquiera de las comidas, no sólo era vital sino recuperadora,
nuevamente, como docentes en bici, aprendimos algo.
Pero este breve título no puede dejar
de evidenciar que sí para uno era desgastante cada jornada, para la gente que vive
alrededor de la carretera, para algunos venezolanos que se siguen desplazando
por el país y para los animales, es todavía más duro, y sea dicho de paso neutralizado
por la rudeza de tales espacios; esto último hace mella, cuando uno tiene
mascotas, no sólo por la cantidad de animales muertos, sino asustados,
maltratados e ignorados, consumidos por un camino, sin la más mínima piedad, acá
nuevamente, podemos aludir a otra metáfora, los chulos que se comieron a una
gallina viva, esa es la dureza de ese espacio, para la gente, para los animales
y en cierto modo de los mismos recursos consumidos por este Estado fallido.
La llegada
No creo que valga la pena resumir cada jornada, cada una fue tan compleja como satisfactoria, y a cada una se le sumaban retos y conflictos, inseguridades, maletas o mejor, alforjas que así como soportaban el peso del agua, comida y demás, también hacían mella en lo físico, salidas en las madrugadas para robarle horas al sol, y a las tractomulas, pero la oscuridad de la carretera es absoluta, ese miedo que sentían nuestros antepasados a la noche, al vacío, se confirman en estos tramos; realmente cada jornada era una repetición con sus propios fallos, anécdotas y cambios; no es lo mismo subir El Alto del Vino -que ya se conoce-, a subir El Alto del Trigo, 17 kilómetros complejos, no tanto por su altura, sino por su extensión y nula señalización; así como rodar en plano por el César, con poca sombra, pocos establecimientos y mucho calor, e igualmente, la brisa del mar, o el viento en general, sí bien se hacía un aliado contra el calor, hacía más duro el desplazamiento. Con estos viajes, uno entiende el valor del agua, no sólo en el cuerpo tras un breve baño, porque evidentemente el agua escasea después de Puerto Boyacá sino en esa sed que sólo calma con algo frío, helado, nuevamente, las lógicas o el entendimiento de estos espacios, no señalan que sí bien Colombia es un solo espacio geográfico, social, política y culturalmente somo varias Colombias.
De todas maneras, cada jornada nos
dejó una lección, aprendizaje, que sí bien es difícil de replicar o de
replicarlas, por lo menos de forma singular nos hacen ver con otros ojos a
nuestra región, gente – yo la verdad no creo que a uno esta experiencia lo haga
más amable con la gente- pero lo hace entender las mismas paradojas del
colombiano.
Haciendo una elipsis, una aceleración
en el tiempo audiovisual, llegamos al último día, no podía faltar el pinchazo
habitual, la brisa que nos devolvía, la idea que los domingos por esas zonas la
gente no trabaja – creo que en todos los lados- pero todo esto nos iba haciendo
más conscientes de la cercanía con el mar, y finalmente esa línea en el
horizonte, una línea que se movía con cadencia, que a algunos se les mezcló la
sal del mar con sus lágrimas, en fin toda reacción emotiva, es indescriptible,
yo sólo entendí lo obvio…..podía descansar, aunque esos últimos 15 o 20
kilómetros se hacen eternos, cuando uno sabe que la jornada ha finalizado, el
cuerpo entiende esa misma lógica y dice basta, para nuestros compañeros de
viaje seguía otra jornada, otro reto, para nosotros había llegado a su fin la
aventura en bici…..y el mar, seguía allí.
3 dic 2021
Reflexión Cinéfila: La isla de cemento
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| Fotograma de Castaway of the Moon de Lee Hey-jun |
Junto a las ruinas de lo que había sido una taquilla, Maintland identificó los cimientos de un cine de posguerra, una sala estrecha y miserable, de una sola planta, construida con bloques de cemento y chapas de hierro galvanizado. A unos tres metros de distancia, escondida parcialmente por las matas de ortigas, una escalera descendía a un sótano.
Mientras miraba la taquilla cerrada, Maintland pensó oscuramente en las veces en que había ido de niño al cine de barrio, los interminables programas de películas de terror y de vampiros. Cada vez más, la isla estaba transformándose en un modelo exacto de la cabeza de Maintland.
La isla de cemento de J.G Ballard (pág. 72 -73)
24 oct 2021
Reflexión Cinéfila: Alan Smithee no salvó el mundo
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| Fotograma de Demons de Lamberto Bava |
Habían pedido refuerzos, pero tardarían en llegar. Como la Agencia era una institución secreta, no se podía recurrir a las fuerzas del orden. Así que de momento estábamos solos. El plan era entrar en el cine, localizar a Cujo, salir, bloquear entradas y salidas y provocar un incendio.
- ¡Oye! - protesté- ¡Que casi no quedan cines de barrio!
-Quemaremos a los grimlers antes de que la zona quede infestada - dijo Bogart, haciendo caso omiso de mis comentarios.
- Te pareces a Humphrey Bogart pero no lo eres - solté, indignado-. Bogie nunca quemaría un cine.
Se encogió de hombros y me soltó una sonrisa de medio lado.
- No se quién es ese fulano, pero seguro que nunca ha tenido que contener a una horda de bichos hambrientos. Eso es lo que son los grimlers. Es por lo que hemos venido.
" Grimlers". "Bichos hambientos". Lo dijo tal cual. Dos palabras que, combinadas, yuxtaponían varios terrores. Yo sabía que todo aquello era un disparate. Aun así, aquella pandilla de chalados se lo tomaba en seri, y eso le daba a todo el asunto un cariz sombrío, ominoso, tétrico. Me estaba entrando muy mal rollo.
- y Y luego, ¿qué? - pregunté
- Te hemos dicho, listillo. Tenemos formas de taparlo, ya sabes: fallo eléctrico o escape de gas. La gente se traga lo que sea.
- No, pregunto se después de arrasar el cine os vais a dedicar a hacer volar algún teatro.
Bogart me lanzó una de sus sonrisas de perro.
- No sería la primera vez. ¿Recuerdas el atentado anarquista de 1893 en el Liceo? ¿Y el incendio de 1994?
-Vampiros
-Tiene sentido. Los vampiros tienen pinta de ser unos burgueses de mierda.
-Ni te lo imaginas.
Entramos.
La taquilla estaba vacía, pero la puerta principal seguía abierta. Cruzamos el amplio zaguán enmoquetado de rojo. Las paredes estaban decoradas con enormes carteles de películas de cine clásico y lamparillas doradas que emulaban candelabros, y flores de lis, y todas esa parafernalia hortera que intenta imitar al palacio de Versales y que sólo queda bien en un cine de barrio
Alan Smithee no salvó el mundo de Sergi Álvarez (pág. 87 -88)
21 jul 2021
Los cameos de Stephen King
Cuando uno viaja por carretera, termina viendo alguna película o cualquier película para superar el tedio de dicho viaje, aunque nos encontramos con la segunda parte de IT, lo más interesante, además de un buen par de sustos y las logradas actuaciones de James Macvoy y Jessica Chastain, fue el cameo o aparición de Stephen King, acto bastante común en este escritor, que tanto en películas como en series deja ver su rostro en la pantalla grande.
14 ene 2021
Yasunari Kawabata y el cine
Después de haber leído La pandilla de Asakusa, y revisado algunas incursiones del escritor japonés, decidimos buscar fotografías y algún tipo de relación de Kawabata con el cine; la más evidente fue su colaboración en el guión de A Page of Madness (1926) - película que tenemos pendiente para su análisis- y en otras películas como guionista o supervisor, igualmente varios de sus libros fueron llevados a la gran pantalla.
Como él mismo escribe en La pandilla de Asakusa:
A partir de aquí, dejaré que Haruko haga de guía, querido lector. Para decirlo de otro modo, en la reciente versión cinematográfica de la Pandilla escarlata de Asakusa, Yumiko ha muerto. Pero en el Kurenai -maru, tiene sólo seis píldoras de cinco miligramos de arsénico en la boca (pág. 179)
18 jun 2020
Reflexión Cinéfila: La tía Julia y el escribidor
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| Fotograma de Midnight in Paris de Woody Allen |
Al despedirme esa noche le pregunté si podíamos ir al cine y me dijo que "eso sí". Habíamos ido a función de noche, desde entonces, casi a diario, y además de soportar una buena cantidad de melodramas mexicanos y argentinos, nos habíamos dado una considerable cantidad de besos. El cine se fue convirtiendo en pretexto; elegíamos lo más alejados de la casa de Armendariz (el Montecarlo, el Colina, el Marsano) para estar juntos más tiempo. Dábamos largas caminatas después de la función, haciendo empanaditas (me había enseñado que cogerse de las manos se decía en Bolivia "hacer empanaditas"), zigzagueando por la calles vacías de Miraflores (nos soltábamos cada vez que aparecía un peatón o un auto), conversando sobre todas las cosas, mientras que - era esa estación mediocre que en Lima llaman invierno- la garúa nos iba humedeciendo. La tía Julia salía siempre, a almorzar o a tomar té, con sus numeroso pretendientes , pero me reservaba las noches. Íbamos al cine, en efecto, a sentarnos en las filas de atrás de la platea, donde (sobretodo si la película era muy mala) podíamos besarnos sin estorbar a otros espectadores y sin que alguien nos reconociera.La tía Julía y el escribidor de Mario Vargas Llosa (pág. 94)
22 mar 2020
Reflexión Cinéfila: La trilogía de Nueva York
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| Good Morning Babilonia de los Hermanos Taviani |
Con mucha frecuencia, sin embargo, Azul pasa de largo por el bar y se va al cine que está a varias manzanas de allí. Ahora que el verano se acerca y el calor empieza a ser molesto en su cuartito, resulta refrescante sentarse en el cine fresco y ver la película. A azul le gustan las películas, no sólo por las historias que le cuentan y las hermosas mujeres que puede ver en ellas, sino por la oscuridad del local y el hecho de que las imágenes que parecen en la pantalla son de alguna manera como los pensamientos que aparecen dentro de su cabeza cuando cierra los ojos. Es más o menos indiferente a la clase de películas que ve, a que sean comedias o dramas, por ejemplo, o a que estén rodadas en blanco y negro o en color, pero siente una especial debilidad por las películas de detectives, ya que hay una relación natural, y esas historias siempre le enganchan más que las otras.La trilogía de Nueva York de Paul Auster. Pág. 201
26 ene 2020
Reflexión Cinéfila: Lunar Park
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| Del capítulo "Adoration" de la película recopilatorio Exercices Spirituels de Olivier Smolders (2015) |
La novela se entendió erróneamente como una autobiografía (había escrito tres novelas autobiográficas -todas ellas inéditas- antes que Menos que cero, de modo que esta era mucho más ficción y menos roman á clef que las primeras novelas) y sus escenas sensacionalistas (la película snuff, la violación en grupo de una niña de doce años, el cadáver en descomposición del callejón, el asesinato en el autocine) estaban inspiradas en rumores morbosos que circulaban entre el grupo con el que me movía por Los Ángeles y no eran experiencias directas. Pero la prensa se preocupó en extremo por el contenido "espeluznante" del libro y sobre todo por su estilo: escenas muy breves escritas como una especie de haiku cinematográfico controlado. Era un libro corto y fácil de leer (podías devorar "ese caramelo negro" - New York Magazine - en un par de horas), y por ese tipo de letra grande ( y el hecho de que ningún capítulo sobrepasara el par de páginas) se dio a conocer como "la novela para la generación MTV" (cortesía de USA Today) y de pronto me encontré con que prácticamente todo el mundo me había etiquetado como la voz de una generación. El hecho de que sólo tuviera veintiún años y todavía no hubiera más voces no pareció importar. Yo era una historia atractiva y nadie estaba interesado en destacar la escasez de otros líderes." Lunar Park de Brett Easton Ellis, pág. 19
6 jun 2019
Reflexión Cinéfila: El cine era mejor que la vida
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| Fotograma de The Purple Rose of Cairo (1985) |
"Por eso no le creí cuando me dijo que hoy íbamos a venir a la función matiné. Pero ella repitió la palabra cine y empezó a arreglarse. Le dio unas últimas puntadas al mantel antes de salir, después bajamos caminando hasta el Lido.
Tal vez ésta es otra forma de recordar a Mejía sin pensar que no va a volver. Estamos en cine. Laura a mi lado, con su abrigo que huele a clóset, esperando a que apaguen las luces y corran el telón para que empiecen a desfilar personajes de luz que hablan, ríen y lloran como en la vida real, pero que de alguna extraña manera hacen que todo sea mejor aquí que en el mundo de afuera.
Es la primera vez que vengo con Laura y todavía la siento tensa en su silla. Trata de ahogar los suspiros para que la gente no se incomode, y tose para aclarar la garganta. La miro de reojo y me parece que le ruedan unas lágrimas que no quiere detener. Las deja caer mientras la película empieza."El cine era mejor que la vida. Juan Diego Mejía
25 feb 2019
Reflexión Cinéfila: Nuevos juguetes de la Guerra Fría
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| Fotograma de Chungking Express (1994) |
"En ocasiones me acorrala con detalles y datos y fotos, todo dentro de la oficina, pero a veces prefiere que salgamos del edificio para hacerme entrevistas afuera, en el metro, sentados uno al lado del otro mientras el vagón avanza. Las rutas que toma son siempre distintas, inesperadas, y me he dado cuenta de que prefiere los trayectos que incluyan secciones áreas, puentes, momentos de luz, paisajes por la ventana.
Recordar en movimiento. Hay algo lírico en esa pretensión, no sé, algo cinematográfico."
2 ene 2019
Reflexión Cinéfila: La bella Annabel Lee
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| Fotograma The Witch(2016) |
"La cámara se abre paso entre la multitud femenina, rodeada por el bosque enrojecido, reluciente bajo el sol otoñal. La "persuasión" de Sakura, iracunda y acongojada, se acerca al final, mientras las mujeres la corean agitándose como la marea. En la cima de las voces y los movimientos reina un silencio sepulcral. En medio de la arrieta que colma el espacio, el grito de Sakura se eleva y las estrellas brillan en la pantalla como un eco inaudible..."La bella Annabel Lee. Kenzaburo Oé
28 dic 2018
DE CINE (Poema con títulos de películas)*
30 oct 2018
Reflexión Cinéfila: 141
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| Fotograma de Outer Space. Peter Tscherkassky (1999) |
"Esta discontinuidad dominante genera la imposibilidad de construir personajes constantes en el tiempo y dentro de un actor particular por fuera del bus. Es decir, la situación de lectura es como estar frente a una película hecha de pequeños recortes de escenas con actores distintos que no conocemos y no podemos asociar, o en una película en la que entran y entran personajes totalmente distintos todo el tiempo. Por lo tanto, el personaje materializado al que estamos acostumbrados no aparece en este modo de lectura de la realidad, no hay quien lo encarne, porque el bus lo borra con rapidez y lo devuelve al anonimato inicial como a una partícula de gas.
Pero por no materializarse no es que deje de existir; al igual que en el cine parece que la velocidad de los cuadros nos impulsara a construir un ambiente narrativo."
28 jun 2018
Reflexión Cinéfila: Ensayos Historia y Teoría del arte
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| Escena de la película dirigida por José María Arzuaga y Julio Roberto Peña, rodada en 1961, en los chircales del sur de Bogotá.(El Espectador) |
"Otras obras deben verse también como parte del modelo arborescente de la fotografía rural colombiana, pues sobre Raíces de Piedra, el largometraje de José María Arzuaga, también se sustenta la imagen del campesino en el discurso cultural de los años de la década de 1970. La fotografía de Eljaiek y la obra cinematográfica Chircales de Rodríguez y Silva, ensancharon y diversificaron el amplio registro audiovisual que los grandes fotógrafos colombianos han hecho de su pueblo, y propiciaron, en buena parte, el éxito de este tipo de imágenes"
21 jun 2018
El Universo Marvel y el exceso visual


















