13 mar. 2017

Proyección Especial: Pariente y concierto Velandia





Deathgasm: Comedia de terror metalera


                              "El metal atrae al mal pero también sirve para derrotarlo".

Dirigida por el debutante Jason Lei Howden, conocido principalmente por sus efectos especiales y composiciones digitales, incluyendo los del Hobbit de su compatriota Peter Jackson. Howden, escribe y dirige este largometraje, después de tres cortometrajes y varios productos en su Nueva Zelanda natal. 




El guión escrito por Howden, se puede reducir a esos subproductos de los años 80, donde el Heavy Metal era protagonista, sumado a un apocalíptico pacto, que tiene a este tipo de música como referente y desarrollo narrativo. Esta comedia de horror, que nos presenta a Brodie (Milo Cawthorne), un adolescente metalero, que debe irse a vivir con sus tíos después del colapso nervioso de su madre. El pequeño y aburrido pueblo se convertirá, en un mundo de pesadilla, cuando éste junto a uno cuantos amigos, invoquen una poderosa fuerza sobrenatural, que saldrá de sus instrumentos musicales; de ahí en adelante, la sangre, los chistes "metaleros" y el mal gusto, se mezclarán, a la historia de traición entre amigos, el amor y una posesión infernal.



La fotografía de Simon Raby, más que destacada, funciona dentro del contexto de la obra, con muchos contrastes y adaptada a los efectos especiales. En el caso de la música, son diversas bandas de metal, algunas mejor utilizadas que otras, pero en este caso, siempre será un gusto escuchar cualquier banda de rock pesado como parte de la banda sonora.

Los efectos especiales, que en teoría son el fuerte de este largometraje y del mismo trabajo de Howden, varía en calidad y en hasta en intención, y en muchos puntos se ven demasiado baratos y en otros de una excelente composición, aún así, funcionan bastante bien junto a la banda sonora. Vale destacar, los títulos de crédito de inicio de este trabajo, las escenas de ensoñación metalera y los efectos más gore.



Aunque la película va perdiendo fuerza con el pasar del tiempo, y es algo incoherente el guión en ciertos pasajes, su intención, la música y el humor de la primera mitad, hacen de este largometraje un producto por lo menos divertido, y que al tener como protagonista al metal, por lo menos se le da un poco más de importancia, en este caso muy personal y subjetiva, de resto, peca por el exceso de humor chabacano, los estereotipos y el camino abierto a una segunda parte, que tal vez le reste aún más, sus puntos más fuertes. Igual, es obvia su cercanía con obras como Tenacious D y por el estilo. Eso sí, no recomendada para estómagos u oídos sensibles. 

Zoom in: Seleccionada y nominada principalmente en festivales de Horror, efectos especiales y maquillaje.

Montaje Paralelo: Metal - Tenacious D.


5 mar. 2017

Trumbo: La caza de brujas de Hollywood


              "Su principal logro [del senador McCarthy] ha sido el de confundir a                                               la opinión pública, entre las amenazas del comunismo."
                                                                                                   Edward R. Murrow

El trabajo del director estadounidense Jay Roach, es conocido principalmente por sus colaboraciones con comediantes como Mike Myers o Ben Stiller, y la producción de varias obras con ese mismo estilo, además de sus películas para la televisión que han recibido varios premios, nominaciones y buenas críticas. Aunque su punto fuerte es la comedia histérica y exagerada, también ha logrado involucrarse en el drama político, tanto en la televisión como para la pantalla grande, como lo fue su película Trumbo, la más conocida y mejor recibida por crítica y festivales. 

Roach, guionista, productor y director, graduado como economista y productor de cine de las universidades de Stanford y California, ha tenido una sólida carrera, consolidada en las sagas de Austin Powers, los Fockers  y su biopic Trumbo, uno de los llamados "10 de Hollywood", y uno de los mejores guionistas que cayó bajos las redes de la "caza de brujas" en plena Guerra Fría.


Con guión de John McNamara, reconocido escritor, productor y creador de programas televisivos, que basándose en el libro de Bruce Cook, Dalton Trumbo, nos acerca a esos años en los que este guionista y escritor fue perseguido por el macartismo y el miedo al comunismo que se vivió entre las décadas del 40 y los años 50.

Biopic al uso, que sin negar sus influencias televisivas, cumple en sus reflexiones y "solidaridad" del oficio cinematográfico, no sólo encumbrando la figura de Trumbo sino haciendo más antagónicos a los veían en estos escritores y cineastas, como verdaderos enemigos de los Estados Unidos; porque finalmente Trumbo, nos acerca a esos años en los que la exitosa carrera de este guionista se ve truncada por el miedo al comunismo, y por una serie de poderosos de la industria que vieron en ese "conflicto" otra forma de hacer más dinero. Con mucho drama, algunos toques de humor, este guión lineal y de relativos salto temporales, juega en favor tanto de la actuación de Cranston como en reivindicar la figura de este guionista y escritor, que pasó por ese purgatorio y penoso evento en la historia del cine como lo fue el macartismo, los 10 de Hollywood y una cacería de brujas, que dejó a muchos en la peores situaciones.


   
Aunque técnicamente correcta, no se destaca demasiado el trabajo de Jim Denault, cinematógrafo que además de varias series de televisión, TV movies, a trabajado en más de una oportunidad con Jay Roach, eso no quiere decir, que no tenga elementos importantes dentro de la fotografía, principalmente los del juicio o el final del largometraje, pero son pocos los riesgos los que se corren durante el trabajo.

Sucede lo mismo con el trabajo de Theodore Shapiro, un músico reconocido en el cine comercial, que entrega piezas de gran calidad, pero que no hacen demasiada diferencia con otras bandas sonoras.

Un poco más interesante resulta el trabajo de montaje y edición, punto fuerte en las películas de Roach, no sólo como parte de la narrativa o sus mismos efectos dramáticos, sino como valor técnico y estético, afectando positivamente al relato, dándole más fuerza y ritmo a éste.



Pero obviamente, el que se lleva todos los honores es Bryan Cranston, no tanto por su parecido físico o sobria actuación, sino que por el contrario, asume totalmente el personaje de Trumbo, lo adadpta a su estilo, y crea un nuevo Trumbo, que funciona bastante bien tanto para la crítica, nominaciones y el mismo público. 

Eso no le resta, a las buenas actuaciones de John Goodman, que parece especializarse en los papeles de productor de cine, a Elle Fanning, Helen Mirren, como la despiadada periodista del chisme y demás, que se integran bastante bien al estilo de la obra.

Aunque no diste demasiado de otros biopics, el simple hecho de reivindicar la figura de Trumbo, de acercarnos al mismo contexto de la "lista negra", de hacer una crítica somera, pero critica a esos mismos hechos, hacen de esta obra, un trabajo por lo menos instructivo, y cercano, a la segunda parte de la vida de este guionista, que le dio todo un sentido a los seudónimos y la entrega al trabajo.

Recomendada, en varios sentidos, pero principalmente para la historia del cine, no tanto como un documento fidedigno, sino como un acercamiento a tales sucesos.

Zoom in: Fue seleccionada en la sección de presentaciones especiales del 2015 Toronto International Film Festival. El desempeño de Cranston le valió una nominación a los Premios Óscar al Mejor Actor. (wikipedia)

Montaje Paralelo: Biopic 




   

19 feb. 2017

Reminiscencias de un viaje a Lituania: La cámara como memoria


                                  "La película del mañana la intuyo más personal
                                  incluso que una novela autobiográfica...."
                                                                                    Francois Truffaut


El trabajo de Jonas Mekas, lo descubrí con las lecturas sobre el cine experimental, las ideas sobre el videodiario y esa camada de directores que entre las décadas de los años 50 y 60, cuestionaron al cine a partir del underground americano; además por que el cine de Mekas, no parece tener ni un principio o final, y lo que se puede ver por internet o leer, hace parte de esa gran memoria, que es el cine de este director. Nacido en Lituania, inmigrante, fundador de la cooperativa de The Filmmakers y Anthology Film Archives, crítico de cine, poeta y uno de los (últimos) representantes del cine experimental estadounidense. 

Sus largometrajes, exhibidos más en contextos museísticos o galerias, salas especializadas o plataformas de la red, han recibido diversas distinciones, allgunas como vida y obra del director y otras a la preservación de la memoria, por sus películas que como un memoir de imágenes en movimiento, nos acercan a su vida y constante desplazamiento.  

Reducir a la categoría de documental este trabajo, es obviar la interacción de Mekas con la cámara y sus recuerdos, tampoco podemos simplificarlo en un corte experimental, porque a excepción de algunos planos, es un material bastante coherente; tal vez, la mejor manera de explicar esta obra, es decir que Mekas, desde el momento que compró su primera cámara no ha dejado de filmar, de convertirla en un "lapicero", "grabadora de voz" y dispositivo de memoria. donde ha ido guardando sus recuerdos, experiencias y en cierto modo, su vida.    

En este caso podemos "ver" la llegadas de Mekas junto a su hermano Adolfas, a la ciudad de Nueva York, usando imágenes que ellos hicieron de la ciudad hasta uno de los últimos viajes del lituano, para encontrarse con otro director experimental (Peter Kubelka) en la ciudad Hamburgo, pasando por el regreso a su ciudad de origen, después de 25 años. Imágenes que a través del montaje, la voz en off del director  y el montaje, se van transformando en pequeños poemas al desplazamiento, a la familia y a los recuerdos.


Mekas no se guarda nada en este trabajo separado en tres capítulos, se explica casi en tercera persona, su permanencia en los campos de concentración nazi, la nostalgia de volver a ver a su madre y demás familiares, la alegría de sus primeras grabaciones, los edificio de Nueva York; es decir, el lituano, como hicieron los camarógrafos Lumiere, no sólo aún se sorprende de lo que registra en su cámara, sino que ésta se convierte en su memoria.

Además, la película, puede ser muy bien recibida, para estos años en la que los inmigrantes, se convierten en la nueva "amenaza" para las potencias o "caballos de batalla" para los políticos, porque en cierto modo, el cine de Mekas, es el cine de un "desterrado", de un sin tierra, que no parece pertenecer a ningún lugar del mundo, pero todo a través de la fugacidad de las imágenes, de la simpleza de la vida, de las reminiscencias hacia ese lugar, en el que Mekas, sigue buscando como destino.

Un trabajo que hay que ver, no sólo como parte de la historia del cine sino para entenderlo como parte fundamental de nuestra vida.

Montaje Paralelo: Videodiario - Color perro que huye 


Away with words: La primera de Doyle


                                          "Mi memoria es magnífica para olvidar."
                                                                   Robert Louis Stevenson 
                 
Aunque ya conocía o sabía que Christopher Doyle, había dirigido un par de largometrajes, hasta el momento no había visto ninguna de sus obras, a excepción de su trabajo como director de fotografía, principalmente para Wong Kar Wai y otros directores orientales, cultura que no sólo asimiló sino influyó en su forma de utilizar el color; Doyle, australiano de nacimiento, no sólo es reconocido por sus heterodoxas técnicas sino por la sensibilidad con la que utiliza la cámara, barridos y fuentes lumínicas para crear el ambiente fotográfico. Entre mito y leyenda, este incansable viajero, ex-marinero, ganador de múltiples premios, nacionalizado hongkonés y radical trabajador, es posiblemente uno de los operadores más reconocidos, influyentes e importantes de estas décadas.

Con casi dos o hasta tres películas por año, en diferentes latitudes y variados conceptos, además de una vertiginosa vida que parece traducirse también en su estilo, demuestran que la libertad y cierto grado de locura, es la mejor carta de presentación de este cineasta, guionista, fotógrafo e independiente realizador.


Escrita y dirigida por Doyle con ayuda de Tony Rayns, este libre ejercicio de saturada fotografía, dinámica movilidad de cámara que nos acerca a tres historias contadas en pasado, presente, en tres idiomas diferentes y enmarcadas en este relato con tintes de improvisación y cierta autobiografía del propio director.

La película se centra en Asano (Tadanobu Asano), un "memorioso" y silencioso personaje que se a acomodado en un bar gay de Hong Kong, haciendo amistad con Kevin (Kevin Sherlock) y Mavis (Mavis Hu), todo mezclado con los recuerdos de Asano, las borracheras y delirios de Kevin y lo que sucede en este bar. Si bien se vale del humor (negro), y los recuerdos, en definitiva Doyle opta por una narrativa más cercana a lo experimental o demasiado libre en sus interpretaciones.


Obviamente el señor Doyle se encarga de la fotografía, y en este punto, no hay dudas de su maestría, el manejo del color, los saturados manejos de la fotografía interior, el trabajo de cámara, las composiciones en exteriores, son realmente los puntos más fuertes, es como ver  Happy Together (Kar Wai) pero llevada a los extremos. Cabe resaltar esa sensación de aislamiento que Doyle logra a partir de la cámara, del posicionamiento de los personajes, de las fuentes lumínicas, que a la final, traduce la propuesta de esta obra.

Con muchos sonidos electrónicos tanto de fondo (en el bar) como de manera incidental por parte de  Fumio Itabashi, que con sus sonidos de piano contrasta con todo el ambiente de la obra, son pocos diálogos, y la mayoría tan confusos, que la música termina siendo el mejor acompañante.

El trabajo tipográfico para separar las escenas, capítulos o demás, no sólo funciona como elemento técnico sino como experiencia, se hace unas preguntas entre filosóficas y literarias, todo con un carácter experimentarla y manual que recuerda a las vanguardias de los años 60.


Aunque debo reconocer que visualmente es impresionante, en su narrativa sí se queda corta, y que aún como experimental no logra salir adelante en lo que se propone, sin embargo, es de esas obras que vale la pena ver, tanto por la dirección y fotografía de Doyle, como por la naturaleza de la misma, que va a medio camino entre la narrativa del cine oriental y la improvisación de lo experimental.

Zoom in: Presentada en Cannes

Montaje Paralelo: Happy Together (1997)