25 jul 2022

Hombres de Domingo: hombres del cine

 



Esa mezcla de ficción y realidad, que nos parece tan contemporánea, y propia de la posmodernidad cinematográfica, ya se había puesto a prueba como en escena en los años 30 del siglo pasado, porque es, lo que vemos en Los Hombres del Domingo (Menschen am Sonntag) un ejercicio cinematográfico, en el que se retratan a los berlineses de esa época, y en cierto modo, esa concepción sobre el amor, y otras rutinas domingueras; para sus directores, fue de sus primeros trabajos, pero también el que los dio a conocer y los llevó a Hollywood, nombres y hombres tan famosos como Robert Siodmark, Billy Wilder, Edgar G. Ulmer y Fred Zinneman, colaboraron en este trabajo, que puede pecar en su resultado, pero que como propuesta no sólo fue efectivo sino muy bien recibido en su momento. 

Aunque a mi particularmente no me entusiasmó el resultado, sí cabe destacar varios elementos de esta obra, en primera instancia, que es una película referente a lo que más tarde se denominaría Neorrealismo Italiano, y que es una obra con ciertos tintes de Sinfonía de Ciudad ese tipo de películas, que entre lo documental, lo ensayístico y lo rítmico retrataban a una ciudad.

Escrito por....

Un guion a varias manos, en este caso, las de los hermanos Siodmark, y un joven Billy Wilder, que daba sus primeras letras, donde el amor, la confusión del amor era protagonista, al igual que la rutina y esas aventuras, del chico conoce chica, que siempre ha alimentado a las historias. 

Aunque tiene momentos realmente interesantes, y sabe conjugar de forma inteligente esa difusa forma entre lo documental y la ficción, tampoco se puede hacer alarde de una gran historia o componentes técnicos, sino más bien de una obra menor y de bajo presupuesto, que con cierta originalidad hizo a sus directores, reconocidos y capaces de afrontar proyectos más complejos. De resto, una curiosidad dentro de la historia del cine, principalmente por sus directores, que alimentaron la serie B estadounidense, la comedia romántica y el cine de género. 


21 jul 2022

Especial: La II Guerra Mundial, un cruel coming of age

Se tardan veinte o más años de Paz para hacer a un hombre y bastan veinte segundos de guerra para destruirlo. 
                                                                                                           Balduino

La segunda guerra mundial, con sus nefastas consecuencias, y posiblemente uno de los capítulos más oscuros de la humanidad, es un tema que sigue siendo inagotable, y que cada década saca a luz un par de películas, que remarcan no sólo el absurdo de dicho evento, sino para que éste no se vuelva a repetir, no sólo por la evidente destrucción física y moral de la guerra, sino de la pérdida de una inocencia, que se termina convirtiendo en algo aún más brutal y decadente, como le sucedió a muchos niño y adolescentes, que para sobrevivir, terminaron cayendo en la misma crueldad que evitaban para sí mismos.

En este nuevo especial, recogemos tres películas en las que la pérdida de la inocencia tras una guerra, no sólo cambia la forma de ser sino de actuar, entrando en ese terreno gris y pantanoso de la  supervivencia y la moral, como muchos europeos, judíos o no, tuvieron que asimilar. Cabe destacar en estas películas, su original punto de vista, innovación técnica o en el peor de los casos, en hacer más profunda esa llaga de crueldad y brutalidad que dejaron los campos de concentración, las tácticas de exterminio masivo y la desidia contra el ser humano, que cada vez más nos muestran a todos los actores de la guerra - fascistas, comunistas, aliados o no,  y a cierta población europea-, como verdaderos inhumanos,  alienados en sus propias conductas e ideologías. Complementando estas ideas, hacemos uso del coming of age uno de los conceptos narrativos más usados, no sólo por su evidente transformación, sino porque su transito de la juventud a la madurez, tiene cierto tinte moral y de satisfacción, pero en este caso, en el de la Segunda Guerra Mundial, no sólo se convierte en un cruel destino sino en la lección más desgarradora y apabullante, para quienes sobrevivieron y lo contaron, o como registro, de lo que no se debe ni repetir o replicar. A continuación las tres películas a analizar. 


El capitán (Der Hauptmann,2017) 




La película inicia como un relato picaresco, como ciertos cuentos o fábulas, en la que un joven soldado desertor alemán, escapando de sus perseguidores, se encuentra el traje de un capitán nazi, y a partir de ese momento, dicho traje lo hará sobrevivir a esos últimos momentos de la guerra; sin embargo, la naturaleza de Herold, el joven militar, saldrá a flote; ya no como sobreviviente, sino como un hombre afectado por la guerra y sus miserias, y lo que en un principio parecía ser un cuento de esperanza, se convierte en una pesadilla, en la de un joven convertido en ese mismo monstruo que estaba tratando de evitar. Robert Schwentke, el director, hace un estilizado cuento de horror, profundizando en los abismos de la psique humana, y esa perdida de la inocencia, consumida por un traje, que va vampirizando la inestabilidad mental del joven militar.

Filmada en blanco y negro, gracias a Florian Ballhaus, que estiliza la crueldad de la guerra, complementada por un gran trabajo de sonido, que se va haciendo cada vez más pesadillesca su intención, porque El Capitán, es un obra que va en crescendo en su locura - aunque no tanto en la calidad del guion-, pero que nos muestra en la farsa de un hombre, toda la brutalidad y oscura naturaleza, de quien intenta sobrevivir.

El traje nuevo del.....

La farsa, que es un punto importante en esta obra - junto a Europa -Europa (1990)-, no sólo se presenta con el personaje, al final de la película vemos una secuencia, que también es una farsa, pero en este caso como un recurso conceptual, en el que  indaga el director, sobre la naturaleza humana, y la misma crisis, ya no de una guerra sino moral de una sociedad; en este punto Schwentke, director alemán de la serie Divergente - y otros par más de blockbuster menores- saca sus mejores cartas, una mezcla de ases, jokers y enigmas.  

Zoom in: Varios premiso por su diseño sonoro, fotografía.


El pájaro pintado (The Painted Bird, 2019)




Algunas frase decía: qué lo primero que se pierde en una guerra es la verdad, pero después de ver The Painted Bird de Vaclav Marhoul, uno entiende, que lo que primero que se pierde en la guerra, es la inocencia, como le va a suceder al niño protagonista de esta historia, un observador y participante de todas las brutalidades, enajenaciones y decadencia del ser humano tras la segunda guerra mundial,  principalmente la zona eslava ocupada por los nazis, mostrándonos  el misticismo de sus pobladores, la contradicción y amoralidad de las ideologías en juego y toda la hipocresía que corroe a los humanos en una guerra. Marhoul, produce y dirige esta sádica metáfora de la guerra vista por una mirada infantil basada en el libro homónimo del polaco Jerzy Kosinski.

El niño, mezcla de gitano y  judío - elementos, que junto al idioma (mezcla de varias lenguas eslavas) es una metáfora de la condición humana, la de la ignorancia, la superchería y el egoísmo de los europeos, que no sólo se vivenció durante la Guerra, sino que fue el punto de partida y los rastros de dicha sociedad; la crítica tanto de Kosinski como de Vaclov, se convierte en un tour de force de crueldad contra el niño, que no sólo es  testigo sino el espejo de quienes fueron rechazados, odiados o no comprendidos, en una guerra, en la que no sólo los nazis, sino los comunistas, la iglesia, los campesinos y las necesidades más básicas humanas, trastornaron sus ideas y comportamientos.

Sadismo en blanco y negro

La fotografía del veterano operador checo Vladimir Smutny, no sólo juega como recurso estilístico o hasta como paradoja  conceptual, por aquello del pájaro pintado, sino como un elemento de sobriedad en medio de la brutalidad de la guerra, ya no tanto la de tanques,  explosiones o épica - fangosidad , sino de la gente del común, que también creo su propia guerra, exterminio y debacle moral.  Cabe destacar que en esta obra estructurada como capítulos, aparecen varias estrellas de Hollywood y del cine europeo,  que de forma inteligente y a la vez ostensible, nos plantean arquetipos no sólo de la guerra, sino del cine bélico y hasta de su naturaleza maniquea, es decir, un Harvey Keitel sacerdote, Barry Pepper, en su papel de francotirador de películas de guerra o Julian Sands, de malo, que pareciera ser su papel frecuente. 

Eso si, es innegable que lo que quería imprimir Marhoul, su director, entre lo grotesco y metafórico, funciona, porque es una obra tan incómoda como hipnótica en su crueldad. 

Zoom in: Nominada  a mejor película internacional de habla no inglesa y varios premios europeos. En sus proyecciones iniciales, el público abandonó la sala por sus violencia, peor aún así fue ovacionada.


Europa- Europa (Hitlerjunge Salomon, 1990)



Un clásico menor del cine bélico, que nos acerca a la vida de Solomon Perel, un joven judío alemán, que para sobrevivir en plena guerra, hará parte de las juventudes nacionalsocialistas; la director polaca Agnieza Holland adapta la biografía de Perel, y nos imbuye en esta travesía de un joven que intentando sobrevivir, nos mostrará la naturaleza más humana y cruel de la guerra. Holland, conocida por sus colaboraciones con el director polaco Wajda , y un par de películas en Hollywood, nos acerca, nuevamente a esa idea de la pérdida de la inocencia y la farsa, como parte fundamental de lo que vivieron varios jóvenes en la Segunda Guerra Mundial.

Con cierto tono aventurero, sin dejar de lado la opresión de la guerra, la directora polaca, nos muestra las múltiples caras de esa moneda falsa y letal, que fue la Segunda Guerra Mundial, porque Solomon Perel, más que un sobreviviente, se convierte en actor de su propia desgracia, y en dicha interpretación, nos deja ver que todos los actores del conflicto, eran igual de peligrosos, crueles e ignorantes. 

El papel más doloroso

Cabe destacar la actuación de Marco Hofscheinder como Solomon, y la música de Zbigniew Preisner, que logra hacer de la actuación de Hofscheinder,  no sólo más potente sino evidenciando sus sentimientos y riesgos. La directora polaca, imprime sus huellas cinematográficas, donde plantea sus pulsiones políticas, la fe y cierto despertar sexual, que no van a ser ajenas al protagonista. 

La más amable de las tres películas, sin que la guerra sea en fuera de campo, ésta - la historia- se acerca más a una fábula de aventuras de Salomon Perel, en la que descubrirá, sus propias fortalezas y el transito hacía una madurez, que nadie debería tener. 

Zoom in: Nominada al Oscar a mejor guión, a los Globos de Oro, y a película extranjera.

 

16 jul 2022

Cine y Mentira, una relación ensayada

Podemos reconocer desde La República de Platón, que las fábulas, es decir la ficción como narrativa, es mentira (Leon Gómez, pág. 42), donde el autor de la obra, puede validar o no, ya no sólo el concepto de la mentira sino convertirla en parte de su simulación o convenciones estilísticas, eso mismo se traslada a lo cinematográfico, porque entendemos que  el cine es una mentira que crea una aparente realidad, ya sea a través del guion y su conformación de un mundo, igualmente a través del montaje y su ilusión de continuidad, con su  planimetría y trabajo lumínico;  pero no son pocas las veces, que esa mentira se ha convertido en la estructura de la obra, principalmente con tintes ensayísticos  o hasta cuestionando ese mismo concepto tantas veces estudiado por filósofos, analistas y artistas, como lo es la verdad. En este caso seleccionamos tres documentales o ensayos audiovisuales, en los que se pone principal atención en el mentir para crear, ya no una sensación de realidad sino para que esa mentira cuestione al mundo. Aunque ninguna de las tres obras tiene algún tipo de relación temática, de nacionalidad o hasta de género, si se puede identificar en estas, el juego o manipulación técnica y conceptual de lo audiovisual, para crear un nuevo relato; a continuación analizaremos estas obras

 F de Fake (1973)



Orson Welles, en los años 70, creó una de sus obras más personales,  ajena a su cinematografía narrativa, donde la excusa de una biografía al célebre falsificador Elmir de Hory, se convierte en todo un tratado sobre la mentira, la falsificación y en cierta manera, sobre ese espejismo que es el cine, el mundo del arte, que no son ajenos a esa concepción de lo mágico. Con tintes ensayísticos, y con el mismo Welles como presentador - presdigitador, se desarrolla una obra en la que se juega con diversos tópicos, temáticas y estilos; manipulando el montaje, mezclando secuencias y conceptos, como la verdad y la mentira, pero todo con ese carácter juguetón y hasta irónico de un Wells, bastante maduro y alejado de ese Hollywood, que hacía tiempo le había dado la espalda. 

Aunque no sea fortuito el desarrollo del tema, este partió de un documental de Francois Reichenbach sobre de Hory, -quien ya había retratado a Welles en otro documental-, lo que hace pertinente este a este ensayo con imágenes en movimiento, son las interconexiones, entre lo cinematográfico, el acto mágico, la falsificación en sus diversas formas y ese desencanto que Welles parecía tener ya no sólo con Hollywood sino con el cine en general, cabe recordar que en sus últimos 20 años de vida, sólo pudo finalizar cuatro películas, reforzando esa idea de cineasta maldito e incomprendido, que se puede vislumbrar a los personajes que está retratando. 

F de Montaje 

Pero tal vez, donde mejor funciona esta obra, es en su montaje, uno donde todos los artilugios, ases escondidos y desentrañamiento, visibilizan ese mismo acto de creación y sentido que tiene una película, es decir, Welles rompe con esa idea de la invisibilidad del montaje clásico y narrativo, y se enfunda en ese traje del creador, del mago, que al unir una imagen con otra, crea nuevos sentidos, como analizaba Eisenstein y otros montajistas y autores.  Igualmente, porque la profunda y característica voz del nacido en Kenosha, juega con las imágenes,  ya no sólo al estilo del documental o del narrador omnipresente, sino como  decodificador de sus propias ideas. 

Uno de esos grandes trabajos - menores en términos presupuestarios y de público-, que entre el falsodocumental -aunque para mí, es la noción menos correcta-, el material de archivo, lo ensayístico y lo autoreferencial - porque definitivamente Welles no sólo es el personaje que presenta sino que se identifica con los otros personajes y con la idea misma de la falsificación-, un inteligente trabajo de montaje, y en cierta forma, una obra fundamental para eso que entendemos como Cine ensayo, Narrativas Supercut o en el caso más amplio, el rompimiento de las narrativas tradicionales del cine.     


El tigre de papel (2006)



La figura de Pedro Manrique Figueroa fue fundamental para el arte colombiano, principalmente el collage con tintes políticos, e innegablemente, como toda figura, su representación asume o resume buena parte de los conflictos, acontecimientos y narrativas de un país, ya sea a nivel político, social  o estético, que fue finalmente lo que propuso Figueroa; el único gran problema con esto, es que ni Figueroa existió y mucho menos fue un iniciador del (pos)modernismo colombiano; esto fue lo que propuso el cineasta caleño Luis Ospina, quien logra desentrañar los códigos del documental, a través de este trabajo, que vira más hacía lo ensayístico, cercano al falso documental, y con esa noción que es vital para este texto, como lo es la mentira, ya no sólo como un subgénero - documental- sino como un constructo de las estructuras audiovisuales, porque este trabajo, juega, también con el montaje cinematográfico, con esa idea del collage como refuerzo de la estructuración de la obra, y en cierta forma, porque se cuestiona al país, al arte y a sus propios conflictos, a través de su mismo sustrato, así como de la mentira como motor narrativo. Aunque, cuando el engaño narrativo se hace evidente, éste empieza a perder fuerza, eso no quiere decir que no sea un trabajo valioso, tanto como deconstrucción del documental, como refuerzo del montaje cinematográfico- siempre se le reconoció a Ospina, como a uno de los mejores montajistas del país-, y su humor paradójico, que logra hacernos cuestionar sobre el papel de la mentira en el arte y la cultura.

Mentira en 5 etapas 

El inteligente guion o estructura nos relata a la vez  los conflictos de un país, la desazón de una generación  y con mucho humor, la validación de la cultura colombiana, en todas sus formas, la baja y la alta, a la que pareciera retratar Manrique Figueroa, que más que uno alter ego de Ospina, es de sus ideas y acidez crítica.  

Un trabajo que vale la pena revisar, bastante interesante en términos de montaje, y que sí bien pierde un poco el hilo, o en mi caso el interés, cuando se hace evidente la mentira, sigue siendo uno de los más interesantes trabajos del ya fallecido cineasta, que se puede arropar con ese manto vaporoso de Caliwood. 

Room 237 (2008)



Kubrick era tan inteligente, que imprimió con su The Shining una serie de ideas tan complejas, que aluden desde El Holocausto hasta la representación de un ascensor como parte de la matanza de los nativos americanos, o por lo menos es lo que intenta conglomerar el documentalista Rodney Ascher , en una serie de teorías, unas más evidentes que otras  que proponen desde historiadores hasta personajes propios  de las teorías conspirativas; Ascher, mezclando las imágenes de la película (The Shining) con las voces over de los entrevistados, crea un relato, nada ajeno a lo ensayístico, en la que se difunden ideas, que como asume la posmodernidad, todo se puede convalidar, y su referencialidad está supeditada por experiencias y datos, muchas veces cercanos a la sobreinterpretación, en algunos casos funciona bastante bien, principalmente frente a la idea publicitaria, que se propone en el primer relato - que igual no es nada rebuscada, frente a las lógicas capitalistas del cine- , y otras, en las que definitivamente son excesivas y más ficticias que la obra original.  Tal vez Room 237, que hace alusión a la habitación prohibida para  Danny - el hijo de la pareja que cuida el hotel- y que también es el espacio misterioso o encantado, no sea una obra que se cuestione la verdad o la mentira en el cine, pero sus propias teorías, que como reconocen los productores y el director, no las comparten, y son solamente futro de la interpretación de tales invitados. Eso si, hay que reconocer un gran trabajo de montaje, y ese engañoso juego que se da entre las imágenes y las voces, dando sus propias luces sobre la película, o construyendo un nuevo relato, en el que entendemos que esta obra de culto, está llena de tantos misterios, que ni el mismo Jack Torrance, hubiera querido descifrar. 

Otro trabajo, que se diluye entre lo ensayístico y el apropiacionismo cinematográfico, donde las ideas y nuevas teorías, transforman el papel inicial de  The Shining, no sólo como una película de terror, sino como todo  marco referencial de los sucesos trágicos, engañosos y particulares, posterior a la segunda guerra mundial. Es, en este punto que le trabajo de Ascher funciona, porque realmente encontramos nuevos datos, formas y hasta impresiones de esa película tan odiado por Stephen King - su escritor original- pero alabada por la crítica, público y otros analistas, menos ortodoxos. Un trabajo a recomendar y volver a revisar, principalmente en su montaje 
   


Referencias

Leon Gómez (2018) Breve tratado de la mentira

11 jul 2022

Dr. Strange: el Multiverso de la Locura Vs. Thor: Love and Thunder





Aunque las pantallas grandes y multiplataforma(s) le siguen apostando a los universos de DC y Marvel, principalmente a sus formulas narrativas, neo moralismos, y franquicias de digitalización cinemática, algunas funcionan mejor que otras, no tanto por calidad - y menos por autoría-, sino porque logran afianzar esos nuevos códigos estéticos y hasta narrativos que vienen de la nostalgia, y que definitivamente no escapan de ese difuso concepto de la posmodernidad, en la que  autocitarse o mejor acudir a  los autorreferentes parte estructural y pieza fundamental del audiovisual de los últimos 10 años, como  lo pudimos observar en dos películas - recientes- del  Universo Cinematográfico Marvel (MCU) la del Doctor Strange  y  Thor.  Aunque en un principio este análisis o crítica, iba a estar destinado a  la idea del multiverso,  es decir el término para describir los posible universos, más allá del observable y para Marvel, un concepto editorial y ficcional, que se puede resumir en universos alternos, singularidades o ese famoso what if de la literatura y el tiempo; sin embargo, a la final - y por inmediatez- nos decidimos analizar las nuevas entregas de Marvel, en las que sí bien no se comparten ideas, tiempos o hasta género  -aunque el Marvel pareciera ya ser uno-, pues hacen parte de dicho universo,  facilitándonos la escritura de este texto. 

Dr. Strange y el multiverso de la Locura

La nueva película de Sam Raimi, es también, la nueva película sobre el Doctor Strange, el cual no sólo se deberá enfrentar a la Bruja Escarlata -y su tristeza destructiva- sino al posible fin de todo, no sólo de este Universo sino de los múltiples - universos- que conocerá, gracias a una nueva aliada, que tiene la capacidad de abrir portales para trasladarse por tales "mundos".

En esta nueva entrega, con guion de Michael Waldron, se enfatiza en la "fase cuatro" de Marvel, donde empezamos a entender las razones y complejidad de Wanda Maximoff, y su perdida familiar (Wandavision), el destino de Stephen Strange, tras el matrimonio de Christine Palmer y nuevamente la hechicería, como una gran maldición para la humanidad. Todos estos elementos afloran, en una incesante búsqueda por detener ya no a la Maximoff sino a su parte más oscura, la Bruja Escarlata, la cual intenta revivir sus momentos más felices - cuando tenía a sus dos hijos-. Estos elementos narrativos y visuales, los va a utilizar el director estadounidense Sam Raimi, no sólo para darle cierto estilo a su obra sino para retroalimentarse de sus propias referencias cinematográficas e imprimirlas en esta película en la que todo vale. Raimi, pone en evidencia sus característicos movimientos de cámara (the shaky cam tecnique), con  esa mezcla de comedia negra e inocencia, cortes rápidos, figuras grotescas en primer plano y gran angulares, exagerando la perspectiva y distorsión de los personajes. 

El multiverso  

Se pueden decir muchas cosas sobre el multiverso, pero en este caso, sólo es una excusa para la exageración y lo superlativo,  evidentemente para que Raimi se autohomenajee en este mundo, donde la notas musicales se convierten en armas, el Dr. Strange puede ser, aún más egocéntrico, el Capitán America es una mujer inglesa  y Bruce Campbell...es Bruce Campbell (el actor fetiche de Raimi). Aunque la estética y estilo visual de Raimi, funciona, ésta no logra solucionar, los evidentes problemas de guion: principalmente la razones de la Bruja Escarlata, los plots del multiverso y demás enfrentamientos que no logran afianzar o cerrar el ciclo narrativo


 
   
Thor: Love and Thunder

Si algo tiene la obra de Taika Waititi, es su humor superlativo, con ciertos tintes performativos, por los que ha tenido éxito y reconocimiento, el cineasta neozelandés, sin ser ajeno a la acción y aventuras del mundo marvelita, lo que imprime a su obra es un humor tan absurdo como colorido, propicio a ciertos cómics y al gusto del público, que es donde triunfa el neozelandés, que realmente, no parece tomarse muy en serio su papel, al burlarse de sí mismo, no sólo como cineasta sino como personaje de su propia obra. En este caso, presentando a un Thor, secuela de Ragnarok, en el que se ha recuperado de su diversos traumas, siendo ahora un superhéroe galáctico. Con  un  estilo mucho  cercano al cine romántico y aventuras de los años 80, el neozelandés se apropia de tales estéticas y las traduce a este trabajo en el que veremos a una Thor mujer: en este caso la Dra. Jane Foster, a un asesino de dioses: Gorr y un planeta de dioses, asustados y escondidos. 

Entre enfrentamientos, puestas en escena neo-asgardianas, voces off del narrador de cuentos y un planeta tan oscuro, que volvemos al pasado - es decir al blanco y negro- se desarrolla esta comedia con varios apuntes de acción y aventura, al más fiel estilo de Waititi, que en varios aspectos brilla, como en su guion, tan simple como efectivo, y su recopilación nostálgica de los años 80 e historias de amor, en un colorido mundo, entre el neón y la sinestesia. 

El amor y el trueno de la paternidad 

Concebida como una historia en la que la paternidad forma la estructura de la obra, y en cierta manera, el amor - sacrificio, libera a los personajes principales; Waititi, hace uso de imágenes con cierto tono religioso, heroísmos herculinos, los videojuegos Arcade y cierto aíre teatral, que funciona en su extensión humorística.

Cabe destacar en esta obra el papel de Christian Bale como Gorr, tan aterrador como patético en su búsqueda, el humor de Hemsworth y sus secuencias de pelea, y el absurdo, como sucede con  las heroínas: Thompson y Portman. 



Mi crítica

En este enfrentamiento - tan inocuo como poco posible-, gana el director neozelandés, no sólo porque su obra es más contundente narrativamente, sino porque su humor, y hasta su corrección política, es más divertida y menos forzada que en la obra de Raimi; la exageración, tan propia del cine de los años 80, le cae como "anillo al dedo" a este trabajo, y detrás de su banal historia,  ésta está mejor construida que la de el Dr. Strange y su todo vale narrativo, que termina cayendo en absurdo y hasta en el ridículo. Más que recomendar alguna de las dos obras, por lo menos la de Waititi, cae tan bien como unas palomitas de maíz y un gran refresco, en medio de una sala que parece un pequeño parque de diversiones. 
 

1 jul 2022

Opening(s): La Reconstrucción

 


 "La naturaleza jurídica de la prueba indiciaria es de un medio probatorio indirecto o de inferencia del hecho indiciario y que surge de la experiencia humana. La producción de una conclusión se establece como un silogismo y ella es la que tiene fuerza fuerza probatoria ya que la relación que establece la prueba indiciaria es la de univocidad, por la cual el hecho conocido admite como única explicación el hecho "indicado" o desconocido"


La primera película del ya desaparecido cineasta griego Theo Angelopoulos, no es la que mas nos satisfizo, no tanto por sus cualidades narrativas o pasmado estilo, sino porque es confusa en términos formales, aunque se puede entender que como opera prima, pueda pecar en su hallazgos e intenciones, ésta se queda corta en dicho proceso. De todas maneras, el cineasta griego es fundamental para este blog, tanto por su refinado estilo visual, ambigüedad narrativa, sus memorables planos secuencia y el alejamiento, como algo profundamente poético, que no se logra vislumbrar en este drama rural en el que una mujer ha asesinado a su esposo con la complicidad de su amante, y cada uno reconstruye dicha historia, no sólo para comprobar su culpabilidad sino la historia de un pueblo en decadencia, y aunque en este punto, se le debe reconocer cierta fortaleza al cineasta griego,  tanto a nivel narrativo como formal, lo demás no es del todo claro,  se pierde en elucubraciones y supuestos, que le restan a la obra.  Cabe aclarar, en este caso, que la profesión inicial de Angelopolous, como abogado, se puede ver reflejado en esta historia tomada de la vida real, en la que la reconstrucción de los hechos, como el afán crítico por responderle a esas complejidades socio -culturales que se estaban viviendo a finales de los 60 en su natal Grecia y la inmigración, fueran puntos centrales para la construcción de un guion firmado por el griego, y su inmadurez estructural.


 
Aunque ya podemos ver en esta obra, sus cualidades y huellas visuales, es innegable la artesanía y falta de experiencia del griego, reflejada, principalmente en las actuaciones, y en esos mismos "tiempos muertos", que chocan con la parte argumental; igualmente, nunca se delimita de manera precisa a los personajes, y lo elementos más interesantes - la grabación sobre la complejidad de esta zona rural como la inmigración, o la agresión a la asesina- se pierde en ese difuso contexto, que no logra desentrañar el director, el cual, por cierto es el periodista, que le da voz a los sin voz.

Montaje Paralelo: Operas Primas - Cine y Derecho - Reconstrucción de los hechos