26 ene. 2020

Reflexión Cinéfila: Lunar Park


Del capítulo "Adoration" de la película recopilatorio Exercices  Spirituels de Olivier Smolders (2015)


La novela se entendió erróneamente como una autobiografía (había escrito tres novelas autobiográficas -todas ellas inéditas- antes que Menos que cero, de modo que esta era mucho más ficción y menos roman á clef  que las primeras novelas) y sus escenas sensacionalistas (la película snuff, la violación en grupo de una niña de doce años, el cadáver en descomposición del callejón, el asesinato en el autocine) estaban inspiradas en rumores morbosos que circulaban entre el grupo con el que me movía por Los Ángeles y no eran experiencias directas. Pero la prensa se preocupó en extremo  por el contenido "espeluznante" del libro y sobre todo por su estilo: escenas muy breves escritas como una especie de haiku cinematográfico controlado. Era un libro corto y fácil de leer (podías devorar "ese caramelo negro" - New York Magazine - en un par de horas), y por ese tipo de letra grande ( y el hecho de que ningún capítulo sobrepasara el par de páginas) se dio a conocer como "la novela para la generación MTV" (cortesía de USA Today) y de pronto me encontré con que prácticamente todo el mundo me había etiquetado como la voz de una generación. El hecho de que sólo tuviera veintiún años  y todavía no hubiera más voces no pareció importar. Yo era una historia atractiva y nadie estaba interesado en destacar la escasez de otros líderes."                                                                        Lunar Park de Brett Easton Ellis, pág. 19


23 ene. 2020

Border: Una frontera de géneros.....



 "....en algún tiempo incluso se pensaba que como eran seres malvados se dedicaban a secuestrar humanos, especialmente niños, para convertirlos en sus esclavos y llevarlos a las montañas, de ahí surgió el nombre de bergtagen o “llevados a la montaña”"  (1)

Como anota Albert Figueres en su libro la Próxima Frontera, la palabra frontera, es una acepción de límite o confín, que además tiene relación con lo "conocido" o "descubierto", que se puede entender como "ese límite virtual o físico que separa el aquí del allá"(2) cobijando la idea de cruzar los límites y descubrir otros lados, no sólo espaciales sino culturales,  que es lo que podemos observar en la película de Ali Abbasi, Border, una fantasía mitológica nórdica puesta en el escenario realista contemporáneo. Abbasi, un cineasta iraní nacionalizado danés, entiende bastante bien los conceptos de frontera, diferencia e identidad, que van a ser puntos centrales de esta obra basada en el cuento corto de John Ajvide Lindqvist (Let the right one in), quien también participó en el guión junto a Abbasi e Isabella Eklof; los cuales traspasan la idea del cine genérico, al mezclar, un poco de Noir, de cine fantástico, drama y realismo social con una visión "grotesca" de la diferencia, la maternidad y en cierta forma, el romance. Para el cineasta iraní-danés, radicado en Suecia, ésta es su segunda película, y la más importante hasta el momento, no sólo por recibir el Un Certain Regard en Cannes sino porque éste ha levantado las críticas más dispares y contradictorias, como lo hacen las películas que rompen algún tipo de molde.


Desde el inicio Border nos pone en un dilema visual, y argumental, porque, aunque estamos frente a una obra realista o naturalista contemporánea, el aspecto de Tina (Eva Melender) una agente de aduanas con un extraordinario sentido del olfato y extraño aspecto, que además de su capacidad de sentir los miedos humanos también vive aislada del mundo en la parte profunda del bosque nórdico; al conocer a Vore (Eero Milonoff), alguien con su mismo aspecto, no solo descubrirá su verdadero origen sino el misterio detrás de una serie de desapariciones infantiles.

Lindqvist, se basa en su cuento corto homónimo del recopilatorio de terror Let the old dreams die, donde un ícono de la mitología nórdica (Troll) se pone en escena en la Suecia contemporánea, con ciertos tintes de la saga Milenio y los desadaptados sociales, sin perder esa esencia naturalista que se propone desde un principio; igualmente este autor, que ya conocíamos por su anterior cuento y guión de Déjame entrar tiene la virtud de adentrarnos no sólo en las complejidades de los universos fantásticos sino de las problemáticas sociales actuales o por lo menos cercanas a la generación del autor. 



Aunque la fotografía de Nadim Carlsen es absolutamente naturalista, en algunos casos cayendo en el verismo absoluto, usando la cámara en mano de manera evidente, esto no le quita a esta obra cierta singularidad fantástica y plástica, que se puede observar en las escenas nocturnas, el bosque y las secuencias en el lago. Obviamente el director de fotografía afincado en Inglaterra, también se alimenta de los paisajes del norte europeo y probablemente de las ilustraciones mitologicas, que le vienen bastante bien al estilo del largometraje.

Pero en lo que definitiva sobresale esta obra, es en su trabajo de maquillaje; las largas horas a las que se sometieron los personajes principales, la "deformación" de sus cuerpos y desidentificación no sólo apoyan el gran trabajo de Melender y Milonoff sino que le da más fuerza a ese entendimiento de la fealdad, o mejor lo que entendemos como diferencia; realmente es un trabajo que técnica y artísticamente es absolutamente destacado, y que recibió una serie de premios y nominaciones, gracias a dicho apartado, en el que participaron una veintena de especialistas.


  
Es difícil escribir hasta que punto es destacado el trabajo actoral de Melender y Milonoff, la pareja protagonista, tanto por las capas de maquillaje como por la prótesis, sin embargo, las sensaciones de soledad,  miedo, rabia y ternura, sólo puede ser demostrado a partir de las facciones humanas  y cierto paroxismo, que tiene cabida en la misma expresividad y carácter de estos personajes propios del folclore escandinavo.  

Una de esas obras, que puede pecar en algunos aspectos narrativos pero que definitivamente arriesga, y logra romper ciertas estructuras canónicas del género, y que sin salir ciento por cierto  airosa, su rareza y mensaje tolerante converge de manera efectiva. Una obra que vale la pena ver, y que conecta con estos tiempos de aceptaciones, (in)correciones políticas e hibridaciones culturales.

Zoom in: Cannes: Una cierta mirada, Oscar a mejor maquillaje, nominada a mejor película en los Goya 

Montaje Paralelo: Eraserhead (1977) - Maternidad - Mitología 





Referencias


(2) Figueras Albert (2017) La próxima frontera: Qué nos hace humanos

21 ene. 2020

Serial: The Shinning



Para este inicio de año nos decantamos por las miniseries o mejor, le volvimos abrir espacio a las mismas en este blog; como segunda opción, después de haber visto la excelente serie Chernobyl, escogimos, la que para algunos fue la revancha o reivindicación adaptativa que el señor Stephen King hizo de su libro The Shining frente a la película de Stanley Kubrick, aunque siempre se han desmentido dichos rumores, la prueba más fe(h)aciente fue la miniserie homónima que escribió para la televisión en 1997, en la que supervisó hasta lo más mínimos detalles. A continuación vamos a dar nuestras impresiones, -que en su mayoría son negativas-.  

Aunque la dupla Mick Garris y Stephen King, puede sonar interesante para el género - el primero ha adaptado varias obras del segundo-, la verdad, es que Garris es un director promedio y las incursiones de King en el cine, no han sido muy afortunadas; de todas formas, los primeros minutos de la serie son prometedores, no tanto por calidad sino porque se acerca mucho más a la visión que tenía King de su libro, pero a medida que pasan los minutos, uno se viene a dar cuenta, que ni The Shining es el mejor libro del escritor nacido en los Estados Unidos, y que lo que eliminó Kubrick en la película, estaba más que justificado, ya fuera por presupuesto, efectos especiales o transliteraciones.

Pero más allá de lo evidente, al ser un producto televisivo, la censura se hace presente, al igual que la falta de presupuesto, que se evidencian no sólo en la puesta en escena - hasta el maquillaje que es uno de los fuertes de Garris se quedan cortos, sino en los efectos especiales - igual, estamos en lo pinitos de los efectos 3D-, pero donde se hace más notorio el defecto de esta serie es en la actuación de Courtland Mead que interpreta a Daniel Anthony Torrance, un niño que no convence como actor, que no produce miedo y que en definitiva, en varias de las secuencias cae en el ridículo.




El argumento de esta miniserie, mucho más fiel al libro, nos acerca a la familia Torrance, Jack, el padre (Steven Weber), Wendy, la madre (Rebecca De Mornay) y su hijo Daniel que tiene un don especial, un resplandor como le dice el viejo Dick Halloran (Melvin Van Peebles), el cocinero del hotel Overlook que va a cuidar Jack Torrance junto a su familia, en el agreste invierno de las montañas rocosas. Torrance un ex alcohólico, violento, intenta rehacer su vida, no sólo junto a su familia sino escribiendo una obra teatral, para volver a la vida académica. Mientras el crudo invierno y aislamiento se evidencian cada vez más, la mente de Jack como las visiones del niño, se van haciendo más traumáticas; los fantasmas de un hotel con un pasado violento, empiezan a afectar a la familia, a la fragilidad mental del hombre, y una violencia, de la que han intentado escapar los Torrance, vuelve, gracias a los horrores de un hotel encantado, que se alimenta de los miedos humanos.

Aunque se entiende, que esta es una obra ligada al subgénero de la Haunted House, también están implícitos el drama familiar, la fragilidad mental humana, y los poderes sobrenaturales del niño, elementos que no llegan a cuajar del todo, posiblemente por falta de mejores efectos, actuaciones o hasta por la misma duración de la miniserie, dividida en tres capítulos de hora y media.



No me voy a detener demasiado en apartados técnicos, porque sí bien tiene una correcta fotografía, trabajo de edición y diseño de producción, tampoco llega a destacar demasiado en alguno de éstos; más bien, sí se puede profundizar en el trabajo de maquillaje que evoluciona, principalmente en el último capítulo, en donde se hacen más efectivas las prótesis y deformaciones faciales, a pesar de ésto, los monstruos, fantasmas y personajes en descomposición no llegan a convencer del todo, tal vez, en donde más funciona es en el rostro de Steven Weber, quien además es el que se lleva todo el peso actoral de la obra, pasando por diversos estados, y sin exagerar, el punto más fuerte de esta miniserie.

Como escribíamos líneas más arriba, si algo resulta molesto de esta miniserie es la actuación Courtland Meland, pero tampoco se puede negar que el papel de Melvin Van Peebles, que sin hacerlo mal, sus "ataques de telepatía", son bastante erráticos y mal formulados desde la puesta en escena; pero creo que el punto más débil que tiene este trabajo, se presenta en el clímax/final de la historia, en la que vemos al Danny adulto graduarse del colegio - es decir 10 años después-, y que se confirma, como el amigo imaginario y vidente que tenía el Danny niño, que no sólo es una incongruencia narrativa sino estructural, como elemento cinematográfico.



  
Aunque no se puede escribir muchas cosas buenas sobre esta miniserie, ni siquiera al compararla con It también de King, en la que, en el peor de los casos, la nostalgia ochentera funcionaba, al igual que sus artesanales efectos, o la misma figura del payaso Pennywise; por el contrario con The Shining nunca salen relucir tales situaciones, y más bien se queda corta en tales aspectos; si cabe resaltar algo en este trabajo, es que el último capítulo, es todo un homenaje al universo King, en el que no sólo hace un cameo, sino que otro de sus adaptadores cinematográficos: Frank Darabont aparece en pantalla, como también lo hacen Sam Raimi, y el mismo Mick Garris, director de esta no muy recomendable serie.

Montaje Paralelo: It (1990) - Stephen King - Casas Encantadas

20 ene. 2020

Serial: Chernobyl


"Si pudiera elegir mi muerte, pediría que fuera común y corriente. No como las de Chernóbil."
                                                                                                                   Voces de Chernóbil 

Aunque es la tercera vez que hacemos una reseña sobre una miniserie televisiva, con Chernobyl, estamos frente a uno de los trabajos más premiados, exitoso entre la crítica y rentables no sólo por su cuidado trabajo visual sino por eso que que Pedro Adrián Zuluaga  llama "la nueva verdad histórica", a la que alude esta serie creada y escrita por Craig Mazin (SuperHero Movie/Scary Movie). La miniserie, que se puede clasificar como un drama histórico, gira entorno al desastre que se presentó en la Central Nuclear Vladimir Illich Lenin, ubicada entre la ciudades de Prípiat, Chernobyl y la frontera Bielorrusa; mostrándonos no sólo lo que significó para las, en ese momento, repúblicas socialistas soviéticas, Europa y el mundo, sino hasta que punto la corrupción, las mentiras y el poder, son tan peligrosas como el uranio y demás materiales radioactivos.

La miniserie, que en su primera - y posiblemente única- temporada, reconstruye en cinco capítulos, los hechos y factores que dieron lugar al desastre, pensados a través de los ojos y voces de personajes históricos como Valeri Legasov y Boris Scherbina, así como otros creados solo para la serie como lo es la figura de Uliana Jomyuk - interpretada por la excelente Emily Watson-  que en palabras de Mazin, es la representación de varias científicas que arriesgaron todo por llegar a la verdad y desligarse del poder político y patriarcal; o la misma esposa del bombero Vasili, que sí bien existieron, son más una excusa dramática o el reflejo de las consecuencias en los inocentes pobladores; en este punto, es donde Mazin y su grupo de trabajo, mayores aportes le dan a la miniserie, es decir, desde las licencias narrativas, que parten de cierta forma desde la obra Voces de Chernobyl de Svetlana Aleksievich (no citada en la miniserie) y cierto regusto por encontrar en el poder y las corporaciones, a un nuevo eje del mal, como lo podemos evidenciar en los personajes de Diatlov o Nikolai Fomin o a los mismos políticos comunistas.


Mazin (izq.) junto a los protagonistas Harris y Skarsgard
El guión o los guiones firmados por Craig Mazin más la dirección del experimentado Johan Renck, que ha pasado por diversas serie televisivas y videoclips, acuden a una mezcla perfecta entre el heroísmo individual, la denuncia o realismo social y el drama histórico ya citado, logrando una serie sobrecogedora de grandes actuaciones y bien ejecutada, narrativa y visualmente, como lo podemos ver desde los primeros minutos con el suicidio de Legasov, y su impresionante secuencia de montaje:ritmo, angustia y fuera de campo, perfectamente sincronizados.

Por que Chernobyl, es una serie que técnica y artísticamente funcionan de la mejor manera, la música de Hildur Gudnadottir -conocida por su nominación a mejor banda sonora con el Joker-, una violoncelista y compositora islandesa, que sabe sacar de su repertorio, o los estados más profundos de locura o aislamiento, o como lo hace con esta serie, en donde los sonidos del "desastre", de la radicación son puestos en notas musicales, Gudnadottir, heredera de los sonidos y parajes de su país, logra, en este caso una banda sonora donde lo industrial y la repetición ahondan en esa tragedia que fue Chernobyl - vale recalcar que la islandesa viajó a Lituania y recogió los sonidos de una antigua central nuclear para su composición musical-. Para hacer memoria, la secuencia del famoso puente de la muerte, que además de la música de la islandesa, tiene un trabajo fotográfico impresionante por parte del sueco Jakob Ihre, que diseña un trabajo lumínico basado en el realismo,  sin ser ajeno al lirismo, que podemos ver tanto en esta secuencia como en otras de los siguientes capítulos.

También debemos reconocer que hay un trabajo de maquillaje bastante efectivo, no sólo en los capítulos en los que vemos las consecuencias de la radicación en los diferentes personajes sino en toda  la producción, desde el aspecto de Legazov interpretado por Jared Harris hasta el mismo Gorvachov.



Series como éstas, ponen en juicio varios aspectos, el primero es el histórico, ya que su creador, no conocía a profundidad lo que había sucedido en Chernobyl, es através del libro de Aleksievich, que profundiza en tal desastre, igualmente, la serie se toma bastantes licencias frente a lo que sucedió en Chernobyl, aunque la mayoría en tono metafórico, sólo hay que ver el cuarto capítulo, y la cacería de animales afectados por la radiación o la misma secuencia del puente, en donde prima el lirismo por encima de la verdad, así como en otras escenas; en segunda instancia está el tono político y la nueva verdad, en que se dispone esta serie, es decir como son retratados los técnicos nucleares rusos, los administrativos y políticos, porque, aunque la miniserie quiera reflejar el caos que puede traer la prepotencia humana, la soberbia de ciertos órdenes sociales y los errores del poder, lo que realmente se percibe es una mala imagen del "comunismo", de la energía nuclear usada en forma política por lo rusos y un sinnúmero de representaciones, que parecen sacadas de la guerra fría; aún así, eso no le resta a sus cualidades audiovisuales, por el contrario, aún sus detractores y críticos más férreos reconocen que es una miniserie bien producida y trabajada, destinada al entretenimiento y a generar cierta reflexión frente al mal uso de cualquier tecnología, la corrupción y la misma tecnocracia. 
  



La serie logra desde un principio impactar, el primer capítulo, tiene lo mejor de la presentación de los personajes y la trama, un genial montaje, y grandes secuencias que enganchan con facilidad, que se van a replicar en los otros capítulos, principalmente en el tercero y el cuarto, cuando aparecen los demás personajes, cuando vemos algún tipo de humor con los mineros, la inocencia perdida de un joven que tiene que matar animales "contaminados" y cómo se va configurando el desastre; posiblemente, el capítulo menos interesante es el último, pero a fin de cuentas, es el capítulo que regula todo lo anterior.

Una serie que me gustó bastante, efectiva en su forma y contenido, y que sí bien puede pecar en su estilo y corrección política, como trabajo audiovisual es impecable, de unas actuaciones brillantes, principalmente de Stellan Skarsgard, al que siempre le vienen bien estos papeles recios y contradictorios, obviamente la actuación de la siempre interesante Emily Watson, y para mí, el sorprendente trabajo de Jared Harris, al que no había visto como protagonista, y que se lleva todo el peso de la historia. Un trabajo que viene bien para entender películas como Leviathan de Andrey Zvyangitsev y la corrupción en la Rusia actual, y así mismo, los peligros que se enconan en una sociedad demasiado obtusa y prepotente, como lo muestra esta serie.

Zoom in:  Multipremiada en diversos festivales, y ganadora de los Emmy a mejor serie limitada.
Son diversas las polémicas  y reacciones frente a la serie, por su falta de rigor histórico y licencias creativas, principalmente lo relacionado al juicio a Legazov, las muertes y otras ideas frente a Chernobyl, por lo que en Rusia se estaba realizando una serie que contrastara con la miniserie producida por HBO.

Montaje Paralelo: Accidentes Nucleares 


6 ene. 2020

Análisis Grafico: Ruben Brandt, Coleccionista




Uno de esos trabajos de animación adulta que haría de las delicias de Tarantino, Benjamin o de la posmodernidad, por su recolección de imágenes y referencialidad icónica, en este caso el cine y el arte. Ruben Brandt Collector, ópera prima del húngaro Milorad Krstic, es un homenaje visual al coleccionismo (virtual) propio de esta época, con una historia que peca en su desarrollo más no en su propuesta, en la que un famoso psicoterapeuta  sufre pesadillas violentas inspiradas en 13 obras de arte famosas, como "Retrato del cartero Joseph Roulin", de Van Gogh, la "Venus of Urbino, de Tiziano, o "Mujer con libro", de Picasso. Cuatro de sus pacientes, que son ladrones expertos, se ofrecen para robar todas esas obras maestras, ya que creen que una vez que las posea desaparecerán las pesadillas. Brandt acepta el plan y ellos se cuelan en museos y galerías de arte de todo el mundo. Brandt se convierte en "el colecionista”, uno de los delincuentes más buscados. Gangsters y cazarrecompensas le buscan para ganar los 100 millones de dólares que se pagan por su captura. Al mismo tiempo, un grupo de compañías de seguros contrata a Mike Kowalski, un detective privado y experto en robos de arte, para resolver el caso.(1)

Más allá del argumento, la película es un ejercicio visual bastante interesante, no sólo por los múltiples homenajes, sino porque el director se arriesga en "deformar" o apropiar las reconocidas imágenes, y en este punto donde mejor sale librado el trabajo de animación, que termina siendo demasiado "limpio" para mi gusto.

De resto, como dice la frase, las imágenes hablan por sí solas, y más que un análisis textual, lo haremos desde lo gráfico y lo referencial.




Nighthawks de Hopper



El doble Elvis de Warhol




Homenaje a la pintura metafísica de Giorgo di Chirico



Una adaptación de El Pensador de Rodin 


Las 13 obras que robó El coleccionista 


La Olympia de Manet



El cameo más etílico del señor Hitchcock

Humprey Bogart se hace presente




Son tantas las imágenes que homenajean al arte y al cine, que el 90 % de la película tendría que salir, sin embargo, el gran logro del animador húngaro, es que asimila o le da identidad a las imágenes que recrea en esta obra, en lagunas de forma evidente, las 13 pinturas que tienen que robar, las exhibiciones, en otras son sendos homenajes, guiños y hasta easter eggs que pondrían a sudar a más de un historiador de cine/arte.

Un trabajo recomendable, no sólo en su visionado sino como un ejercicio didáctico entorno a la imagen artística.