19 feb. 2017

Reminiscencias de un viaje a Lituania: La cámara como memoria


                                  "La película del mañana la intuyo más personal
                                  incluso que una novela autobiográfica...."
                                                                                    Francois Truffaut


El trabajo de Jonas Mekas, lo descubrí con las lecturas sobre el cine experimental, las ideas sobre el videodiario y esa camada de directores que entre las décadas de los años 50 y 60, cuestionaron al cine a partir del underground americano; además por que el cine de Mekas, no parece tener ni un principio o final, y lo que se puede ver por internet o leer, hace parte de esa gran memoria, que es el cine de este director. Nacido en Lituania, inmigrante, fundador de la cooperativa de The Filmmakers y Anthology Film Archives, crítico de cine, poeta y uno de los (últimos) representantes del cine experimental estadounidense. 

Sus largometrajes, exhibidos más en contextos museísticos o galerias, salas especializadas o plataformas de la red, han recibido diversas distinciones, allgunas como vida y obra del director y otras a la preservación de la memoria, por sus películas que como un memoir de imágenes en movimiento, nos acercan a su vida y constante desplazamiento.  

Reducir a la categoría de documental este trabajo, es obviar la interacción de Mekas con la cámara y sus recuerdos, tampoco podemos simplificarlo en un corte experimental, porque a excepción de algunos planos, es un material bastante coherente; tal vez, la mejor manera de explicar esta obra, es decir que Mekas, desde el momento que compró su primera cámara no ha dejado de filmar, de convertirla en un "lapicero", "grabadora de voz" y dispositivo de memoria. donde ha ido guardando sus recuerdos, experiencias y en cierto modo, su vida.    

En este caso podemos "ver" la llegadas de Mekas junto a su hermano Adolfas, a la ciudad de Nueva York, usando imágenes que ellos hicieron de la ciudad hasta uno de los últimos viajes del lituano, para encontrarse con otro director experimental (Peter Kubelka) en la ciudad Hamburgo, pasando por el regreso a su ciudad de origen, después de 25 años. Imágenes que a través del montaje, la voz en off del director  y el montaje, se van transformando en pequeños poemas al desplazamiento, a la familia y a los recuerdos.


Mekas no se guarda nada en este trabajo separado en tres capítulos, se explica casi en tercera persona, cmo estuvo en los campos de concentración de los nazis, la nostalgia de volver a ver a su madre y demás familiares, la alegría de sus primeras grabaciones, los edificio de Nueva York; es decir, el lituano, como hicieron los camarógrafos Lumiere, no sólo aún se sorprende de lo que registra en su cámara, sino que ésta es su memoria.

Además, la película, puede ser muy bien recibida, para estos años en la que los inmigrantes, se convierten en la nueva "amenaza" para las potencias o "caballos de batalla" para los políticos, porque en cierto modo, el cine de Mekas, es el cine de un "desterrado", de un sin tierra, que no parece pertenecer a ningún lugar del mundo, pero todo a través de la fugacidad de las imágenes, de la simpleza de la vida, de las reminiscencias hacia ese lugar, en el que Mekas, sigue buscando como destino.

Un trabajo que hay que ver, no sólo como parte de la historia del cine sino para entenderlo como parte fundamental de nuestra vida.

Montaje Paralelo: Videodiario - Color perro que huye 


Away with words: La primera de Doyle


                                          "Mi memoria es magnífica para olvidar."
                                                                   Robert Louis Stevenson 
                 
Aunque ya conocía o sabía que Christopher Doyle, había dirigido un par de largometrajes, hasta el momento no había visto ninguna de sus obras, a excepción de su trabajo como director de fotografía, principalmente para Wong Kar Wai y otros directores orientales, cultura que no sólo asimiló sino influyó en su forma de utilizar el color; Doyle, australiano de nacimiento, no sólo es reconocido por sus heterodoxas técnicas sino por la sensibilidad con la que utiliza la cámara, barridos y fuentes lumínicas para crear el ambiente fotográfico. Entre mito y leyenda, este incansable viajero, ex-marinero, ganador de múltiples premios, nacionalizado hongkonés y radical trabajador, es posiblemente uno de los operadores más reconocidos, influyentes e importantes de estas décadas.

Con casi dos o hasta tres películas por año, en diferentes latitudes y variados conceptos, además de una vertiginosa vida que parece traducirse también en su estilo, demuestran que la libertad y cierto grado de locura, es la mejor carta de presentación de este cineasta, guionista, fotógrafo e independiente realizador.


Escrita y dirigida por Doyle con ayuda de Tony Rayns, este libre ejercicio de saturada fotografía, dinámica movilidad de cámara que nos acerca a tres historias contadas en pasado, presente, en tres idiomas diferentes y enmarcadas en este relato con tintes de improvisación y cierta autobiografía del propio director.

La película se centra en Asano (Tadanobu Asano), un "memorioso" y silencioso personaje que se a acomodado en un bar gay de Hong Kong, haciendo amistad con Kevin (Kevin Sherlock) y Mavis (Mavis Hu), todo mezclado con los recuerdos de Asano, las borracheras y delirios de Kevin y lo que sucede en este bar. Si bien se vale del humor (negro), y los recuerdos, en definitiva Doyle opta por una narrativa más cercana a lo experimental o demasiado libre en sus interpretaciones.


Obviamente el señor Doyle se encarga de la fotografía, y en este punto, no hay dudas de su maestría, el manejo del color, los saturados manejos de la fotografía interior, el trabajo de cámara, las composiciones en exteriores, son realmente los puntos más fuertes, es como ver  Happy Together (Kar Wai) pero llevada a los extremos. Cabe resaltar esa sensación de aislamiento que Doyle logra a partir de la cámara, del posicionamiento de los personajes, de las fuentes lumínicas, que a la final, traduce la propuesta de esta obra.

Con muchos sonidos electrónicos tanto de fondo (en el bar) como de manera incidental por parte de  Fumio Itabashi, que con sus sonidos de piano contrasta con todo el ambiente de la obra, son pocos diálogos, y la mayoría tan confusos, que la música termina siendo el mejor acompañante.

El trabajo tipográfico para separar las escenas, capítulos o demás, no sólo funciona como elemento técnico sino como experiencia, se hace unas preguntas entre filosóficas y literarias, todo con un carácter experimentarla y manual que recuerda a las vanguardias de los años 60.


Aunque debo reconocer que visualmente es impresionante, en su narrativa sí se queda corta, y que aún como experimental no logra salir adelante en lo que se propone, sin embargo, es de esas obras que vale la pena ver, tanto por la dirección y fotografía de Doyle, como por la naturaleza de la misma, que va a medio camino entre la narrativa del cine oriental y la improvisación de lo experimental.

Zoom in: Presentada en Cannes

Montaje Paralelo: Happy Together (1997)



12 feb. 2017

Michael H. Profesión Director: en la mente de Haneke


 "Una película posee veinticuatro mentiras por segundo". 

Para el documentalista francés Yves Montmayeur, la televisión se ha convertido en su forma de expresar y retratar a excéntricos y personales cineastas, así como movimientos cinematográficos que han influido en el cine contemporáneo, además de su amor por la cultura oriental. Este crítico de cine y periodista, convertido en realizador, no sólo ha contribuido  en programar y dar a conocer a ciertos cineastas, sino que sus obras, ha recibido diversos premios, o están presentes en los festivales más importantes, por sus lúcidos, sobrios e inteligentes trabajos.


Utilizando material de archivo, principalmente las películas de Haneke, entrevistas tanto al director austriaco, como a los actores principales, y una que otra secuencia, convertida en puesta en escena para el documental, hacen de este trabajo un eficiente título, no sólo para entender la obra del director de Amour, La cinta Blanca, entre otras sino a la reflexión sobre lo que es el cine, al mismo carácter de éste, la autoría de la obra, y otros pensamientos, que se trasladan de Haneke, a sus actores fetiche como Isabel Huppert, o a quienes han trabajado con éste, y reconocen en sus obras, un síntoma de lo que vivimos día a día, la decadencia de las sociedades y del mismo cine contemporáneo.

Pero no sólo se queda en ese punto, también nos muestra la pasión de este director, su papel como docente, su vehemente carácter unido a su férrea disciplina en el rodaje, y demás situaciones, que nos va mostrando a un hombre bastante lúcido en lo que piensa, y lo que pone en escena.


Pero donde triunfa este documental, es en los detalles, al grabar algunas de las secuencias en lugares importantes para las películas de Haneke, al darle un nuevo contexto a alguna de las tomas, en cierto modo, Montmayeur, redirecciona  las reflexiones de Haneke, a la misma puesta en escena del documental, y en ese punto es donde triunfa este trabajo. De resto es un trabajo bastante correcto técnica y artísticamente, que además de ser informativo, reflexiona sobre el mismo papel del cine, y el papel del director, en estos tiempos.

Un documental realmente interesante y muy bien logrado en sus diversos contextos, que sirve no sólo para conocer la obra de Haneke, como director sino como persona, además de ser un estudio inteligente sobre el cine, el oficio de director y trasladar los miedos y angustias a la pantalla cinematográfica.  
  

Seoul Station: Los zombies como crítica social


                                  "La violencia no es sino una expresión del miedo."
                                                                                                 Arturo Graf



En doble función -aunque algo tardía la reseña- vimos tanto Train to Busan como su precuela, dirigida por el mismo director, pero en versión animada y con ese ambiente tétrico y desesperanzador que Yeon Sang-ho, ya había mostrado en sus anteriores largometrajes. Sang -ho, graduado en pintura, desde sus primeros trabajos de animación a mostrado la cara más pesimista y cruel de la humanidad sin dejar de lado la crítica social y desconexión cultural de su país; logrando diversas nominaciones, premios y reconocimientos, por su honesto pero descarnado retrato de su sociedad, que en este caso, se refleja en unos zombies que son tan peligrosos como los humanos no infectados.

El director y guionista, con sus "desmoralizantes" cuentos y antiheróicos personajes, se ha labrado una importante carrera, en la que la desazón parece ser la premisa.


El guión escrito por Sang -ho, se puede reducir a una infección zombie en la Estación de Seúl, donde los indigentes, los sinhogar, van a pasar la noche, pero más allá de lo evidente, el guión se termina convirtiendo en una crítica a la alienada cultura surcoreana, a la individualidad de la misma, al machismo y en este caso a la misoginia, que queda reflejada en los protagonistas de esta animación, una joven ex-prostituta, su inmaduro novio, y el "papá" de la chica, que tendrán que afrontar los peligros de los zombies, del miedo y a sus propios demonios.

Aunque un poco engañoso el guión en su giro narrativo, su dinámica entre los rápidos movimientos de los zombies y el drama de las historias personales, hacen de esta obra, un trabajo interesante, que si bien se puede quedar corta frente a sus anteriores trabajos, funciona como precuela de Train to Busan.


Aunque el trabajo de animación es más bien sencillo, un poco plano, si uno revisa las anteriores obras de Sang -ho, destaca mucho más por lo que cuenta que por su imagen. Aun así, destacan algunas secuencias, principalmente la de los zombies, sus persecuciones, o la parte inicial, que con aíre a crítica, infectan primero a los indigentes, logrando las secuencias más "chocantes".    

Tal vez uno de los puntos más logrados en este largometraje, además de su dinámica edición, es la música de Young-gyu Jang. Y el diseño de los zombies, que sin ser originales, funcionan en su construcción y desarrollo de la historia.


Aunque no es el mejor trabajo del director surcoreano, y peca en su giro narrativo, sigue manteniendo ese pesimismo que ha caracterizado su obra, y una reflexiones entorno a la sociedad contemporánea, y a su propia cultura.

Zoom in:   Premiada en el festival de Sitges y Annecy  

Montaje Paralelo: Train to Busan (2016)


5 feb. 2017

Neruda: Una ficción que gira entorno al protagonista....


  "La literatura es siempre una expedición a la verdad."
                                                                         Franz Kafka

Recientemente escribíamos sobre Larraín, y su forma de hacer cine, ligado a establecer contactos entre acontecimientos importantes para la historia reciente de su país,  y un personal estilo, que utiliza como excusa estas temáticas para establecer un punto de vista, "jugando" con la verosimilitud, el concepto de lo artístico y sobre la misma percepción política de su país. El director chileno, que este año estrenó dos películas, bien recibidas por el público y avaladas por la crítica y festivales,  no sólo se está ganando un lugar un Hollywood, en la misma "industria" latinoamericana, sino como uno de los directores más interesantes de lo últimos años, tanto por consolidar un estilo propio, sólido y ajeno, que transita libremente entre el género, el cine de autor y la libertad creativa.

Aunque Neruda, la película que vamos a comentar a continuación, establece como punto de partida la figura del reconocido poeta chileno y la persecución que tuvo lugar de la derecha chilena, el largometraje, es igualmente, un tributo a los personajes secundarios, a las figuras de segundo orden, pero a la vez a la imaginación y escritura de Neruda.

Fuente: SetembroCine.com

El guión, escrito por el dramaturgo chileno Guillermo Calderón, que ya había trabajado con Larraín en El Club, crea una interesante premisa, donde los personajes secundarios y la ficción literaria se mezclan con la persecución política a la que fue sometido el poeta Pablo Neruda, a finales de los años cuarenta.

Lejos de ser el típico biopic, los realizadores chilenos recurren al metarelato, al homenaje literario como a la misma construcción narrativa -de la obra de Neruda-, además de los géneros del cine, principalmente el policíaco y el "thriller hitchconiano", para acercarnos a esos meses en los que el Presidente Videla, hizo que se persiguiera a los comunistas chilenos, entre ellos, el senador y poeta Pablo Neruda (Luis Gnecco); es igualmente, un relato al estilo del gato y el ratón, de construcción de personajes, de un perseguidor que quiere ser protagonista, y un perseguido que ya lo es; es la historia de un detective, Óscar Peluchonneau (Gael García Bernal), un arquetipo, que desea convertirse en el personaje al que persigue, pero también, es la desmitificación y humanización de un icono, de una representación vital de la literatura mundial como Neruda, que no sólo viene a ser el título de la obra, sino la forma en que construía sus obras; es ante todo, una inteligente forma de hablarnos del pasado cuestionando la veracidad, la historicidad, a partir del mayor triunfo del cine, que es "su propia realidad", su diégesis.


El guión, también nos va a mostrar cómo en ese viaje, el de Neruda; a través de las periferias chilenas y latinoamericanas descubre que su escritura también es un arma, y que la clandestinidad, es tan literaria como cada una de sus palabras.


Sergio Armstrong, no sólo ha sido el director de fotografía habitual de la carrera de Larraín, sino quien ha logrado interpretar las ideas, estilo y propuestas del director chileno, una fotografía que se guía más por los planteamientos estéticos que por los técnicos, que experimenta pero a la vez se conjuga con la parte narrativa, que en cierto modo, tiene todo un "discurso" no sólo desde la imagen sino del mismo funcionamiento de la obra, es decir, emular el estilo policíaco, un tono muy cercano a las obras de Hitchcock y una artificialidad que rompe con las "costuras" cinematográficas, no sólo es un gran logro, sino que esconde toda una discusión por la veracidad del cine y los valores estéticos del mismo, cabe destacar, las escenas en los carros con las proyecciones de fondo, esa bella e inteligente charla entre el detective y la mujer de Neruda, que además tiene un gran trabajo de edición, la secuencia final, y muchos otros elementos, que tal vez marcan, el mejor trabajo fotográfico de Armstrong.

Aunque el trabajo de Federico Jusid, es destacado, también viene a ser un mezcla de diversos géneros e ideas, que sólo están marcando ciertas situaciones preponderantes en el desarrollo del mismo.

Mucho más interesante viene a ser el trabajo de montaje de Hervé Scneid, no sólo por la construcción de la obra, sino por muchas de esas secuencias, que además del plano/contraplano, detalles o del mismo corte, recurre al juego de la manipulación, del engaño y de todas esas premisas que el cine de género aporta al lenguaje cinematográfico.

Obviamente, cabe destacar el trabajo de dirección de arte, que ejerce otro de los Larraín, en este caso Estefanía, tanto por su exactitud histórica como por las licencias que se va a tomar en favor del género, es decir, uno entiendo que son los finales de los años 40 en Chile, pero a la vez, es la estética de cualquier obra noir o policial de ese momento.



Pero no sólo estamos ante una obra de gran calidad visual o narrativa, sino que tiene una de las mejores interpretaciones de Gael García Bernal (que igualmente destaca en sus actuaciones) y de Luis Gnecco, que más que emular o acercarse a Neruda, crea su propia versión del poeta. En cierto modo, estos personajes, protagonistas, alter-egos, antagonistas, vienen a ser el resumen de una literatura, una síntesis de lo que se vivió en esa época y un reflejo de lo que es, la construcción de los personajes.

Una de las mejores películas latinoamericanas que he visto en los últimos meses, inteligente en su concepción y estilo, sólida en su narrativa con tintes de experimentación o de metarelato, y mucho mejor concebida en su parte visual; un trabajo tan destacado e importante en su narrativa, que en cierto modo desentraña la obra de Neruda, y a la vez, nos muestra, esas transiciones históricas, que han hecho del cine de Larraín, el mejor estudio sobre el reciente pasado chileno.

Zoom in:    Estrenada en la "quincena de realizadores" de Cannes, seleccionada para representar a los Oscara mejor película extranjera.

Múltiples premios en festivales latinoamericanos

Montaje Paralelo:  I´m not there (2007) - Cine Policial - Neruda (obra)