25 mar 2025

Otras miradas sobre la violencia en el cine colombiano

Si algo tiene de complejo el cine colombiano, es su clasificacíón, no sólo por su interrupción histórica a nivel de análisis y crítica, sino porque éste hasta hace unos pocos años ha tenido una catalogación determinada por forma y estilo, en el que la violencia como las drogas, supuestamente, han sido puntos centrales de su narración, y sí se quiere de su estética; aún así, como propone Correa (2009, pág. 1) el cine colombiano es un objeto de estudio elusivo, la etiqueta misma es problemática y parece esquivar continuamente la mirada del analista (1), es decir un cine sin unidad aparente, tanto en temáticas como en desarrollo; aunque esto ha cambiado, y las diversas leyes, estudios y festivales han dispuesto en este cine colombiano, más que una identidad un carácter reconocible, aún así hay que entender que como específica Orozco, 2009:

El hecho de que gran parte del análisis sobre cine colombiano proviene de investigadores cuya primera concentración es la literatura marca de modo particular la mirada sobre el cine. (...) Esta mirada de literatos y especialistas culturales sobre el cine puede -en algunos caso- tener como consecuencia una mayor atención a los elementos más emparentados con la literatura: la narrativa, los personajes, el marco temporal y espacial, por ejemplo, olvidando repasar cuidadosamente en el lenguaje de la cámara (2)

Esta aclaración es importante no sólo en términos de homogeneidad estilística, sino como parte de una representatividad formal,  es decir, lo que se entiende como Cine Colombiano que se puede determinar tanto en lo que se narra como en el cómo, además de sintetizarlo en un corpus central, que viene a ser la violencia, la cual siempre ha entrado en debate, no sólo como temática sino como la única forma de identificar a este cine, sin embargo tanto investigadores, analistas y los mismos directores, plantean lo siguiente, en que se debe "abordar  la violencia y no dar la espalada a la realidad. En el centro del dilema, entonces, subsiste la discusión sobre mirar la violencia, ser indiferentes o encontar otra manera de abordarla", como lo anota Suárez en su libro (2009, pág. 183), porque, como anota otro autor: el cine de ficción no tiene obligación con la realidad, sino con la puesta en escena. (3)

La frase final es la que mejor puede representar el cine colombiano de los últimos años, principalmente un cine que sí bien no esta exento de violencia o que describe el conflicto armado colombiano, su obligación está más con la puesta en escena, así mismo, en  cómo se cuenta dicha idea o conceptos,  además de todas las herramientas narrativas y técnicas que el cine de los últimos años ha heredado de diversas fuentes, lógicas y análisis; con esta breve introducción nos vamos a acercar a cuatro películas colombianas, relativamente recientes, y que sí bien están centradas en la violencia, sus discursos, narrativas y formas son, no sólo más certeras con el lenguaje contempráneo del cine, sino más efectivas en sus puestas en escena, ajenas a hiperrealismos y hasta incómodas en sus planteamientos, pero también más estilizadas y efectivas en sus relatos, de cierta forma, un cine tan colombiano como global en lo que se cuenta, pero con esa personalidad que ha ganado con los años, tanto por esta generación de realizadores formados en el oficio de la imagen en movimiento y nuevas lecturas del cine nacional.      



Monos (2019)



Aunque la idea de los niños jugando a la guerra o inmersos en la teatralidad de la misma, no es una novedad en el cine, sí es un aporte importante, cuando su artificio se traslada  ya no sólo para relatar un  conflicto, en este caso el colombiano, sino mutarlo en uno netamente cinematográfico, es decir que la guerra, se nutre de este lenguaje, en el que tiene más peso la "puesta en escena", no apartándose de la realidad sino adaptándola a dicho recurso,  en este caso un discurso del caos y la inmadurez, que nunca han sido ajenos a las guerras; aunque esta descripción podría encuadrarse dentro del cine bélico más autoral, sintetiza lo que sucede con una de las películas más interesantes del cine colombiano, como lo es Monos, dirigida por Alejandro Landes, el cual se sumó a esa oleada de realizadores colombianos, que ya fuera por su  formación o espíritu creativo, trastocaron esa idea de un cine colombiano, uno en el que la violencia además de estar presente, es un motor estético tanto en su fotografía, tal vez una de las mejores del cine colombiano, por parte del holandés Jasper Wolf, y de un montaje conceptual -a varias manos-, que tal vez tenga la elipsis más lograda del cine nacional: zona fría a la selva, en un corte que cambia de tono y estructura a la obra; así mismo, un sonido que emula a Apocalypse Now (Copolla), y en varias ocasiones, el "quiebre" de la cuarta pared - como lo hace Rambo, la actriz que interpreta dicho personaje-, en cierta forma, es una película digna de lo referencial, porque es una obra que se alimenta de imágenes y sonidos clásicos del cine independiente estadounidense y autoral europeo, es decir, Monos es una película posmoderna, que enfatiza en la complejidad del conflicto colombiano  a través de lo que la imagen en movimiento puede decir, ya sea a través de referencias como la de Apocalypse Now, Cero en Conducta o hasta del cine experimental como de nuestra idiosincrasia(s): latinoamericana, colombiana y tercermundista. 


Minicrítica

El gran logro de Landes, es ponernos en la piel de una película que nos habla de una realidad social pero delineada por la analogía, que puede pasar tanto por lo distópico, el onirismo  o una realidad alterada de un grupo de niños/jovénes, hijos de la violencia, todo gracias al gran trabajo fotográfico, música y puesta en escena, que media entre el homenaje cinematográfico, los absurdos de una guerra y una especie de coming of age que entre la rebeldía y a anarquía nos retratan de forma elocuente.  Así mismo, películas como Monos, se desligan más de lo narrativo, centrándose en ese diálogo que las imágenes - montaje - fotografía puede recalcar con mayor énfasis en ciertas temática, en este caso, el conflicto armado colombiano, visto, en cierta forma, más como un collage o una obra suprarrealista.   




Matar a Jesus (2017)



La ciudad Tanática o sicariesca, como lo describe Manuel José Zuluaga, es una estética permeable en el cine nacional (4), principalmente en la Medellín de la época más violenta; estética o narrativa  que ha alimentado a gran parte de dicha cinematografía, la cual ha sabido encajar tanto realidad social como tensión dramática, mediada por la fotografía de la ciudad - uno de los puntos fuertes del cine "paisa", que está  en lo liminal, entre lo poético y lo brutal de la perifería, que además de elemento estético, está en constante tensión dramática, que es lo que podemos ver en la opera prima y obra con tintes autobiográficos de la directora Laura Mora, la cual nos retrata a grandes rasgos, la relación  entre la hija de una víctima y su victimario, pero la narrativa de Mora no se reduce a un acto de venganza, sino a la incomodidad de entender que todos somos víctimas de un conflicto, tanto el sicario como hijo de una sociedad violenta, como la chica - espejo de la directora- que perdió a su padre por dicho sicario, ese constante tour de force  se refuerza con ese imaginario de la ciudad de fondo, un backing que no sólo retrata la distancia entre la perfieria y la ciudad "civilizada" sino como reflejo de los sentimientos de los personajes.

Minicrítica

Si en algo se destaca el trabajo, y en este el caso el guión escrito entre Mora y Alonso Torres, está en la incomodidad de esta relación tal liminal como la misma ciudad, sumado a un interesante trabajo conceptual con lo fotográfico, sin descuidar la técnica; y ese carácter resignificador del dolor, tanto en términos cristianos- cabe recordar que el sicario se llama Jesús-, y muchas de las imágenes  tienen un halo de catarsis y perdón cristiano, eso sí a su forma y estilo, planteado por la directora colombiana.




Entre la Niebla  (2021)


La soledad en el cine, es un disfraz elocuente para cubrir no sólo cuerpos sino heridas, algunas tanto físicas como mentales, por ejemplo, los rastros de las diversas violencias contra los humanos, la naturaleza y los mismos sueños, porque Entre la Niebla, segundo largometraje del realizador bogotano Augusto Sandino, que a través de imágenes muy personales, y a la vez con tintes surreales, además de pocos diálogos, nos acerca a la rutina de F, un joven introvertido que cuida a su padre enfermo, en medio de un remoto paraje de páramo, al cual está profundamente conectado este joven campesino; la soledad no sólo es evidente por los pocos personajes, sino por la lucha de F contra  la explotación del páramo y de la naturaleza en general, sino de su misma condición y anhelos ensombrecidos por la realidad y violencia de un país; con una fotografía potente, al igual que su sonido, donde se mezclan onirismo y realidad social, que nos hacen experimentar las sensaciones y entendimientos ya no sólo del protagonista, sino la de una realidad innegable, la de los jóvenes rurales sin oportunidad y marchitados a la suerte de sus tierras en peligro; sí lo vemos bien, otra forma de violencia.

Minicrítica

Si algo tiene el cine de Sandino, es su esencia autoral, de propuestas arriesgadas pero pausadas que buscan un lenguaje propio, que se ponen en evidencia en este trabajo de tono mágico-realista, que apela a la metáfora y la contemplación para hablarnos de temas, que parecen todavía muy cercanos a la nuestra realidad social, y lamentablemente de gran parte del mundo.



  
Manos Sucias (2014)




La costa pacífica colombiana se ha retratado en los últimos años de varias maneras, apelando a una realidad sombría en medio del color de sus paisajes; idea que aprovechó bastante bien el director estadounidense Josef Kubota Wladyka, quien conoció esta región en un viaje, entre lo investigativo y el asombro del viajero; este director explora en ésta, su ópera prima, no sólo el conflicto del transporte de droga, la ilegalidad y falta de oportunidades de sus pobladores, sino una obra con tintes bíblicos, de hermandad y redención, en el que los instintos más bajos, como en la naturaleza y el mar, emergerán de lo más recondito, como sucede con Jacobo y Delio, dos hermanos que volverán a encontrarse, en este viaje sin retorno, para uno en la pérdida de su inocencia y para el otro en su desesperanza. Con una fotografía naturalista, mediada por el contraste entre el mar, horizonte y los pescadores; con un movimiento perpétuo, que se refleja en la música, la barca, el montaje y las ideas de estos personajes.

Minicrítica

Sí bien no fue la película que más me gustó, y entra el debate sobre qué es el cine colombiano, el punto a favor de ésta, es como el director le da cierta universalidad a la violencia, o mejor una violencia más cinematográfica, que explora sobre la condición humana.



Conclusiones  

Sí en el cine colombiano la relación con los ríos o las urbes han sido tratadas por varios autores, esa misma idea todavía no ha repercutido con otro espacio,  recurrente en el cine de los últimos años en el país, como lo es el paramo, el cual además de su estética, es el que mejor representa al país en su ausencia, como lo vimos en dos de las 4 películas.

Uno de los elementos esenciales del cine colombiano, es su constante movimiento, un desplazamiento, que tanto a nivel fotográfico como de relato, fortalecen a la obra y en cierta forma, dialoga con otras ideas, tanto cinematográficas como sociales.

Más que la violencia, es la forma de contarla, la que le ha dado relevancia al cine colombiano, donde además de explorar con la forma lo ha hecho con sus propias reflexiones. 


Referencias   
 

(1) Correa, Jaime. (2009). La constitución del cine colombiano como objeto de estudio: entre los estudios cinematográficos y los estudios culturales.. Revista de Estudios Colombianos. 
(2) Suárez, J. (2009). Cinembargo Colombia ([edition unavailable]). Programa Editorial Universidad del Valle. Retrieved from https://www.perlego.com/book/1581812/cinembargo-colombia-ensayos-crticos-sobre-cine-y-cultura-pdf (Original work published 2009)
(3) Barreiro, P. (2018). Indómita: Colombia según el cine extranjero (1.ª ed.). Editorial Universidad del Rosario. https://doi.org/10.12804/th9789587842296. pág. 9
(4) Manuel Jose Zuluaga Pérez (2019) Medellín Ciudad Tanatica:  escenarios en la sicaresca cinematográfica.  

18 mar 2025

Versus: Blow Out/The conversation


Aunque el escándalo Watergate y Las Babas del Diablo de Cortazar, no tienen ningún tipo de relación, dos directores de cine, hijos del New American Cinema, tomaron estas referencias, y construyeron dos de las películas más interesantes y - casi que didácticas- sobre el sonido y suspenso cinematográfico. Porque Watergate, además del conflicto político y de haber convertido a Nixon en un ícono de la corrupción, fue también punto de partida para una nueva oleada de paranoía y conspiración cinematográfica, principalmente a través de grabaciones de audio, dando como resultado Blow Out de Brian de Palma y The Conversation de Francis Ford Copolla; además, porque éstos se inspiraron tanto en Las Babas del Diablo de Julio Cortazar que el director italiano Michaelangelo Antonioni conviritió a finales de los años 60 en Blow Up, una especie de sobreinterpretación de la imagen con un fondo criminal, que tanto en Blow Out como en The Conversation, se traslada a lo sonoro. Sin embargo, aunque las dos películas tienen varios puntos en común, compartiendo elementos centrales: personajes solitarios, el uso del sonido como parte de la trama y cierto carácter paranóico, cada una se aferra a su estilo y forma, Blow Out como un thriller de género y la de Copolla mucho más existencialista (filosofía), tanto por el carácter del personaje como por su pesimismo ímplicito.

Los sonidos del .....crimen

Algunas veces olvidamos el poder y capacidad que tiene el sonido dentro del cine, no sólo en los diálogos, música o efectos sino en su carácter discursivo, que además de adentranos en la lógica de la obra también obedece a las lógicas del director o del autor, que dialoga con sus intereses, obsesiones o con la sociedad que está o estaba viviendo, como sucede con estas dos películas, una influenciada por la otra - en este caso Blow Out por The Conversation-, en la que aún se exploraba ese nuevo miedo y paranoía tras Watergate, y muchos eventos desalentadores de los años 60 y 70,  los espionajes corporativos, y un dejo de desilusión, que estuvo presente en estos realizadores formados en escuelas de cine  


Como describíamos líneas más arriba, las dos obras guardan similitudes:  hombres solitarios que trabajan con sonido, en el caso de Blow Out, un sonidista que sale a registrar material para una pelicula slasher, graba lo que parece ser -como avanza el guión- un asesinato político, y por el lado de The Conversation, un detective especialista en vigilancia, graba la conversación de una infidelidad que parece esconder algo más turbio. En los dos casos, la palabra aparente cobra mucho sentido, porque ambas guardan una relación especial con la sobreinterpretación (del sonido) por parte de los protagonistas, uno mucho más culposo y desolador -un estupendo Gene Hackman en The Conversation-, y el otro, más un salvador fortuito - un muy acertado Travolta-; eso sí, cada uno es reflejo de su momento y del género, el papel de Travolta, aunque culposo y de un pasado complejo, se obsesiona con el sonido, tanto por ser meticuloso, como para resolver el misterio y rescatar a la chica, mientras que para el detective en The Conversation, es su fe, trabajo y moral cristiana las que se ponen a prueba tras la grabación que escucha obsesivamente. Es decir, que estamos ante dos hombres que sienten culpa y que con su trabajo quieren expiar su pasado, sólo que el papel de Hackman, y en este caso la visión de Copolla, es mucho más nihilista, más incómoda con el mundo.

La incomodidad está presente en las dos obras, por parte de De Palma está en su múltiples recursos técnicos, que explota bastante bien tanto a nivel visual como sonoro - cabe recordar la secuencia del borrado de las cintas-, y por el lado de Copolla, está en el mismo personaje alternado con la grabación; pero en el primer caso, es más una sensación de stress y en la otra, de constante incomodidad, con un personaje ensimismado. Así mismo, es una obra en la que los personajes toman caminos distintos en su evolución, el sonidista crece personalmente después de haber entrado en las entrañas de la paranoía, mientras que para el personaje encarnado por Hackman, es otro paso más, en su largo camino de desolación; cada uno fiel a las premisas del thriller, uno más genérico y otro más autoral, que las secuencias finales, hacen énfasis en su destino, uno que nunca veremos.



Un contrapunteo

Uno de los elementos más interesantes, es lo sonoro, tanto en su uso como parte del relato como en su función didáctica/homenaje, porque Blow Out es un metarelato sobre el oficio del sonido cinematográfico mientras que en The Conversation, el sonido es parte del espionaje y aparataje detectivesco, pero, aunque el homenaje al cine por parte de De Palma funciona en su forma y estilo,en el trabajo de Copolla, y en este caso particular de  Walter Murch - montajista y diseñador sonoro fundamental para el cine estadounidense-, su triunfo está más en lo discursivo, y en la capacidad autónoma que tiene el sonido dentro del cine; es decir mientras que en Blow Out vemos la "arquitectura" de cómo se arma el trabajo sonoro de una película y todos sus entramados, lo cual funciona como homenaje y narrativa, en The Conversation, el sonido se convierte en un "diálogo" sobre el poder del sonido, el contrapunteo con las imágenes y un detonador de la culpa y aislamiento del detective.

Lo curioso, y eso sí es algo personal, con la obra de Copolla, aunque alejada del oficio cinematográfico, es la que mejor demuestra cómo funciona dicho oficio, y su diseño sonoro, tanto en la construcción narrativa, raccord sonoro y discursividad, cabe recordar esa secuencia, en la que el detective empieza a mejorar el sonido, y se empata con los recuerdos de la pareja charlando, y tenemos todo un modelo de edición de sonido, y otro par más de ejemplos, que se vuelve en todo un master class sobre montaje de cine; eso sí, con la obra de De Palma  vemos todo el aparataje y la técnica  de cómo se realiza lo que citabamos anteriormente.


Conclusiones

Aunque las dos películas guardan cierta cercanía a nivel temático, cada una fue representativa en su género o estilo, reivindicando de forma acertada el papel del sonido en el cine, y mostrándonos que en Hollywood, los miedos,  paranoía y pésimos gobiernos, generan grandes obras de cine; es decir que estamos cerca de nuevas obras maestras.

 

14 mar 2025

The French Connection


                                         "Brooklyn está inundado de tipos que tienes tienen
                                tiendas de chucherías, dos coches y les gusta ir a nightclubs".

Con The French Connection (1971) cabe recordar no sólo uno de los mas papeles mas memorables del recientemente desaparecido Gene Hackman, quien encarna a Jimmy "Popeye" Doyle, policia newyorkino que representa bastante bien a esas calles sucias, duras e inestables de los años 70; así como un neo noir de carácter realista y rústico, que bajo la batuta de William Friedkin (The Exorcist) forja cierto caracter mítico de la gran manzana, tan podrida como visceral; porque esta película de acción, policiaca y criminal, es también reflejo de un cine y época convulsa, de esa que críticos e historiadores llamaron el New Hollywood, con su rodaje en exteriores y uso efectista del montaje como explica Juan Carlos González (1), una película que nos adentra en las entrañas de una Nueva York sórdida y desesperanzada como sus mismos residentes; igualmente porque esta es una obra referencial del cine criminal/policiaco por su aspecto documental - televisivo, que logra explotar muy bien el director estadounidense. 

Basada en la novela homónima de Robin Moore, y con guión de un experto en la materia como Ernest Tidyman, creador de Shaft, y quien escribía sobre policias rudos, y grises en su accionar, The French Connection nos cuenta, de forma contrastada el idilio y lujo del crimen como lo refleja el astuto pero elegante Alain Charnier (un gran Fernando Rey) y la tosquedad de los policias newyorkinos encarados por Popeye Doyle y  Buddy "Cloudy" Russo (un gran papel de Roy Schneider), en una especie de "el gato y el ratón" criminal nos vamos adentrando no sólo en esta persecusión sino en esta serie de recovecos entre el bien y el mal, tan poco difuminado en este tipo de obras.


Crimen y castigo Noir


Con un aire a documental, en términos fotográficos y de forma - que recuerdan a Naked City (1948) y sus derivados-Owen Roizman, el director de fotografía, toma las calles de New York, y encuentra en su herrumbre, cemento y caos, cierto lirismo de la urbe; además de reconocer sus capacidades técnicas para las secuencias de persecusión; igualmente,  gracias a un montaje, que emula perfectamente al New York fébril, dinámico y en contraste, que no sólo nos  "habla" de un cine de acción sino de uno que está rompiendo con los lineamientos del clasisismo, y con un tono más conceptual, más discursivo sí se quiere.

De todas maneras, el gran peso de la obra está en Hackman, Scheneider y Rey, quienes no sólo destacan en sus actuaciones sino en lo que terminan representando al género, uno de ambiguedades, constrastes y dureza, no muy ajenos a la ciudad retratada tan acertadamente por Roizman.

Para Hackman, será un papel icónico que repetirá en una segunda parte, pero que igualmente es la base para otro tipo de pelicula, narraciones y arquetipos del detective hard boiled más rústico  e igual de vehemente.


 
  Zoom in:  Nominada a varios Oscar 

(1) https://www.tiempodecine.co/web/una-decada-prodigiosa/

10 mar 2025

Flow: Fábula contemporanea sobre nuestro destino




"Los animales del mundo existen por su propia razón.
                          No fueron hecho para los humanos"
                                                                 Alice Walker

La recien ganadora al Oscar a mejor pelicula animada no solo es una bella  fabula sobre la cooperación animal sino un ejercicio que nos pone a reflexionar sobre la ausencia humana tanto en la pantalla como en el mundo, porque Flow es un trabajo audiovisual animado, alejado de todo antropocentrismo, donde un gatito negro es el protagonista de una serie de aventuras absolutamente animales, es decir desde la supervivencia hasta la inmediatez de sus acciones,  bajo las pautas del instinto, mediando sus miedos, ternura y conservación, en un principio individual y mas adelante con su nuevo e improbable grupo: un perro labrador, una capibara, un lemur y una especie de garza. El gran logro del directos letón Gints Zilbalodis, es que logra transmitir los mas profundos sentimientos sin recurrir a la la humanizacion de los personajes; asi mismo es una pelicula, en la que  nos imbuye en el  mundo personal del animador y director, uno de paisajes que recuerdan a la pintura metafica de Di chirico o al realismo onirico mas contemporaneo, sin negar las  "huellas de identidad" del leton quen incluye a su propio perro como inspiración de uno de los protagonistas, al mismo gato negro - que también utilizó en su anterior largometraje-  y en cierto sentido, a la capital de Letonia, considerada la "capital de los gatos".  Eso si, la pelicula es una variacion del viaje del héroe, con lecturas de colectividad o asociacion, en la que mas que la transformación del personaje(s), es la aceptacion de algo mucho mayor, más trascedente que ellos, como lo representa la ballena/Leviatan y el agua, elementos principales que transmiten tanto lo desconocido como su poder avasallador. Igualmente, con un escenario apocalíptico, la pelicula no explica o profundiza sobre la inundacion que cubre al mundo, dándole libertad no solo a la acciones de los animales, sino a las interpretaciones y metáforas propias de las fábulas pero tambien de las lecturas sobre nuestra presencia y destino en este mundo. 



Una película que fluye como el agua

Flow, termina siendo una de esas interasante paradojas que tienen las películas "independientes" de lo mainstream o de la misma industrialización, es decir, que ésta, como reconoce el director, se aleja del realismo y perfeccionismo de las animacion 3D, que no sólo estandariza sino que produce ese concepto del uncanny valley, que no siempre es el más certero a nivel narrativo, porque este largometraje, a pesar de no tener diálogos le apuesta a las sensaciones que entretejen un sólido cuento tanto de superación de los miedos y de comunidad, con  un discurso de fondo medioambientalista, pero a la vez, una madura advertencia de los tiempos que vivimos. O tal vez, más que una paradoja, es una película fiel a las convicciones de su creador, hecha con un software libre como Blender, madura en sus intenciones narrativas - nada asusta y emociona más que ver las acciones de los animales  sindo animales- y con esa "aura" si se quiere benjaminiana de la singularidad y lo auntentico, en estar más cerca a lo "artesanal o a lo manual", a pesar de ser un producto digital. Es decir, sí profundizamos más, el gran logro del director es hacer ver los diseños y formas muy manuales, orgánicas y se quiere "imperfectas" pero no en su calidad sino en su propio verismo, en una especie de  tangibilidad digital que hace a cada figura más cercana, empática, como si nuestras mascostas fueran los protagonistas.  

Así mismo, Zilbalodis y su equipo logran algo muy particular con el sonido, y es que, aunque todo es naturalista - los ruidos y sonidos animales -  generan una suerte de extrañamiento, eso sí, no ajeno a la ternura y empatía que producen los 4 personajes que se desplazan por esa embarcación en medio de un algo que ya pasó; en este punto también cabe destacar la música también creada por Zilbalodis junto a Rihards Zalupe, tanto por su calidad como por la atmósfera que va creando, en un principio con el gato y más adelante con los demás personajes.

Un elemento importante de esta obra, tanto a nivel narrativo como de la forma, es el tiempo y el espacio, y acá unímos estos conceptos, como una sóla idea, tanto por lo cinematográfico como por esa "animalidad" de la obra, es decir, aunque es una odisea de estos cuatro animales, el recorrido es circular y corto, en cierto sentido el tiempo y el espacio, que termina siendo el agua, se reduce a cómo lo perciben estos personajes, y en eso acierta el director, es un tiempo, sí se quiere ajeno a lo humano, es un tiempo absolutamente en presente, como se escribe el cine, es un loop pero también es un tiempo que como el agua, fluye.  



Minicrítica

Una de las películas más bonitas e inteligentes que he visto este año - eso sí más bien pocas-, no sólo en su narrativa y forma, sino en esa coherencia que el director letón le imprimió a esta obra, en la que se aleja de conceptos dominantes, estéticas y discursividades siendo igualmente un lector muy eficente del mundo actual; y porque no, de la capacidad expresiva y narrativa que tienen los animales; además porque es  una película que no escapa o no es ajena al misterio, sin sobreexplicar, dejándonos mucho a la imaginación sin caer en vaguedades; además, como toda gran obra, nos logra explicar nuestro sentimientos,  vivencias y destino, muy ajeno al que reflejan nuestros protagonistas.

Zoom in: Primera película letona en ganar un Oscar, múltiple nominada y ganadora en diversos festivales.

Montaje Paralelo:  The Red Turtle (2016) 




28 ene 2025

BIFF: Riefenstahl



Con bastante retraso reseñamos uno de los documentales más esperados que hizo parte de la Biff del 2024, y que tenía como centro  de estudio a la siempre compleja cineasta Leni Riefenstahl, documental de archivo que nos mostraba no sólo a la cineasta del regimen  nazi sino  a una mujer tan ambigua en sus pensamientos como en su proceder frente a la vida y su mismo trabajo como actriz, realizadora, fotógrafa  y personalidad pública, que para algunos fue otra víctima del fascismo y poder y para otros, una mentirosa compulsiva, el gran acierto del documentalista alemán Andres Veiel, es que no sólo muestra las dos caras de la moneda  sino sus detalles más recónditos, en este caso el amor de la cineasta alemana por la belleza, lo estético y súblime, que tanto el nazismo como las tribus africanas podían representar, pero a su vez, como ésta se adentraba y profundizaba en tales procesos, haciéndola participe de las ideologías y conceptos, y por ende, nada inocente a dichas representaciones; es decir, estamos frente a un retrato psicológico,  que entra en diálogo con la cineasta, o mejor su espectralidad, en la que la ambiguedad es esencial, no sólo por la personalidad de Riefenstahl sino por las posiciones e ideas de quienes la apoyaron como de las que no.  

Este documental que nació, o mejor se configuró tras una entrevista entre la productora de este trabajo y Leni Riefenstahl en su centenario, también fue la evolución de una serie de ideas sobre un personaje  tan importante como polémico como la directora alemana, quien fue a su vez un punto esencial del lenguaje cinematográfico como de la capacidad distorsionadora del mismo, a través de la propaganda; ideas que se traducen en un metraje armado como una dicotomía, como un enfrentamiento entre el bien y el mal de este personaje.


Minicrítica

Un trabajo que vale la pena revisar, que puede pecar en su duración, y en su misma estructura, pero necesario para entender no sólo a una de las cineastas más importantes, sino en cierta forma, a una sociedad  polarizada no sólo con la cineasta  sino con las formas de ver al mundo, y eso dice mucho de un director como Veiel.