23 jul. 2018

La comezón del séptimo arte*

Autor: Francisco Sánchez
Año: 1998
País: México
Editorial: IMAC
Género: Crítica de cine

Este libro que hace clara alusión al título de ese largometraje que Billy Wilder hizo de Marlyn Monore un icono de la sensualidad, es decir La comezón del séptimo año, y de ese bichito o infección que es el cine, como anota el autor, un crítico de cine y guionista mexicano, que tomó sus apuntes, criticas, teorías y la puso en este libro, una mezcla de sus diez años en ese oficio al que se llega o por error o por pasión, pero que siempre es un tránsito o el punto de partida para seguir alimentando ese vicio que es el séptimo arte.

Separado en tres ejes temáticos: las críticas en diversas publicaciones, un manifiesto anticrítica o textos inéditos y una última sobre vampiros, pero con el estilo que impuso en sus criticas, se arma este libro, que deja apuntes bien interesantes y reflexiones sobre el cine.

Notas tomadas del libro:

".....el escritor Jorge Rufinelli manifestó algo que perfectamente puede aplicarse al fenómeno cinematográfico: " Si consideramos  su sentido original, la palabra crítica quiere decir juicio, decisión; pero dentro de lo literario tiene un sentido especial: hallar lo negativo y lo positivo de una obra. Por mi parte prefiero esta definición: criticar es poner en crisis el texto.....En relación con ésto, citaría a la teoría de la recepción, que pone el énfasis en la lectura como en la reescritura...uno podría considerar que es el espectador quien filma en su imaginación cada película que está viendo."


El autor toma un texto de Buñuel que dice: "El arte es siempre una incursión en el misterio, en lo intangible, en lo irracional, en lo aún no dilucidado. El artista se atreve a ver a través de la luz de lo insólito. El verdadero artista es siempre un poeta."

Nuevamente ase cita a otro cineasta en este caso a Truffaut: " Cuando era crítico . pensaba que una película, para estar lograda, debía expresar simultáneamente una concepción del mundo y una concepción del cine. A esta exigencia respondían muy ien películas como la regla del juego o El ciudadano Kane. Hoy, alas películas que veo, les pido que expresen o bien la alegría de hacer cine o bien la angustia de hacer cine, y me desintereso de todo lo que no sea eso, es decir, de todas las películas que no vibran.

Sobre El Nacimineto de una Nación: "Hoy más que nunca - dice el crítico Andrew Sarris- se hace más dudosa la supuesta antigüedad de Griffith. De todas las historias, sólo en las del cine se considera que medio siglo es un milenio. Esto es particularmente cierto en los historiadores tecnócratas (marxistas o liberales que han abrazado una teoría del progreso en contradicción con todas las demás artes). Según sus pautas, el cine no sube y baja en relación con los artistas involucrados en él."
"Notable también es la secuencia del asesinato de Lincoln, donde un alarde de edición, que aún sigue siendo asombroso, le confiere al episodio una fuerza dramática tremenda. Por cierto que en esta secuencia, el papel del asesino lo interpreta el que con los años también sería un espléndido director, Raoul Walsh."

El auto toma una frase de Welles traducida por Gabriel Ramírez sobre Griffith y su trabajo: 

"Nunca he odiado realmente a Hollywood a no ser por el trato que dio a David Wark Griffith. Ninguna ciudad, ninguna industria, ninguna profesión ni forma de arte deben tanto a un sólo hombre. Todo director que le ha seguido no ha hecho más que eso: seguirle. Hizo el primer close -up y movió la cámara por primera vez. Pero fue más que un padre fundador y que un pionero, ya que sus obras perduran con sus innovaciones. Ls películas de Griffith est´na hoy mucho menos viejas que cuando se filmaron." 

Del texto de los pájaros de Hitchcock tomamos las siguientes frases: "Los pájaros es un filme sobre mujeres. Ya es hora de que entendamos que atrás del juego narrativo y los efectos del suspenso hay en las películas del genial Alfred Hitchcock otras cosas. En efecto, en The Birds, aparte de esa divertida especulación borgiana sobre un ataque organizado de los volátiles sobre los humanos, se desarrolla un penetrante estudios de actitudes femeninas."

El varón es sólo un pretexto. Son las mujeres las que importan, esto es, su mundo, su ámbito de encierro y rutina en unas jaulas que pueden llamarse aula o escuela, alcoba o casa, cocina o residencia. Es en ese ámbito donde intrigan y sueñan anhelando una libertad de las que han sido desposeídas.

Sobre Tiburón de Steven Spielberg: (éste) ha aprendido muy bien la lección de Hitchcock. Maneja así el suspense no como un medio o recurso, sino el espectáculo en sí mismo. En Tiburón, el miedo  se produce desde el omento en que ese sentimiento está en la pantalla"

Los muchos y talentosos jóvenes que ahora incursionan por el camino de la crítica, lo comprueban uno a cada momento, ven solo en el cine un instrumento de penetración ideológica, y como tal o defiendeno atacan, o un instrumento de tortura, por el cual  se debe aburrir al espectador con el pretexto del "arte", y entonces andad a la caza de "obras trascendentales".

Tiburón es innegablemente un entretenimiento popular. Se alega, claro que es un filme aletargante que coadyuva al conformismo social. De ser cierto esto, y dejando pasar por alto el hecho de que la imaginación puede conllevar el verdadero germen de la concientización, aún cabría preguntarse si antes que el cine, las labores de adoctrinamiento no pertenecen en realidad a otros medios, aotros procedimientos y otras esferas. A la postre, todo cine utilitario ha resultado un cine menor. Si alguna película inscrita en esta corriente ha logrado perdurar ha sido gracias a otros valores y, casi siempre, a pesar de su propósito educativo.

Del capítulo sobre Gritos y Susurros de Ingmar Bergman tomo las siguientes anotaciones: 

"Cada película de Ingmar Bergman es evidentemente un capítulo más de esa película única y total que forman todos sus filmes". 

"La enfermedad y el diario son elementos constantes en la obra de Bergman. Simbolizan mejor que nada el dolor físico, concreto, la una, y la presencia del testigo, del testimonio, del artista, el otro. Por un lado, la pena y la angustia; enfrente, el testimonio de la pena y la angustia. Sobre esos signos, el cineasta interroga inquisitiva, desesperadamente. No se da por vencido nunca (he ahí su final grandeza), aunque sabe, como Borges, que siempre hay un tercer tigre, el que no está en la película." 
"El gesto facial y la mirada son el centro de la estética begmaniana. No sería exagerado afirmar,incluso, que todo el cine de este importante realizador es en realidad una galería de caras, apariencias y miradas. Bergman es de lo que intuyen que una sola expresión del rostro humano puede decir  más de lo que el propio cine ambiciona expresar. De ahí su compulsión por registrar en sus filmes el semblante de sus actores."  

Frente a ésto el autor recoge una frase de Bergnan que dice lo siguiente: "hay muchos realizadores que olvidan que el rostro humano es el punto de partida de nuestro trabajo. Podemos, es verdad, dedicarnos a la estética del montaje, conferir a objetos y naturalezas muertas ritmos admirables. Pero la preencia del rostro humano es, ciertamente, la nobleza característica del filme....Debemos recordar también que el más bello medio de expresión del actor es su mirada. El primer plano objetivamente compuesto, perfectamente dirigido y actuado, es el medio más poderosode que dispone el cineasta para influir sobre su púbico".

En el capítulo de El amigo americano de Wim Wenders, nos acerca a tópicos que son propios de la filmografía del alemán, es decir: "Ésta es la característica más acusada de las películas de Wenders: sus personajes están siempre en constante movimiento, como si buscaran algo que nunca se puede alcanzar"

"Por otra parte, el viaje de Wenders significa movimiento en más de un sentido. No sólo es desplazamiento físico y espiritual, sino también fábrica de imágenes, lo cual es capital para quien cree que la vida (lo mismo que el cine) es básicamente una sucesión de imágenes.

El crítico deja una interesante reflexión en el capítulo de Elisa, Vida mía de Carlos Saura, en la que escribe lo siguiente: "El gran arte, aunque a veces se disimule bajo la máscara de los géneros menores , suele reflexionar sobre este asunto, sobre este conflicto, sobre esta dualidad, ya que el artista intuye, sospecha, que la trama y la intriga de todo lo que se teje en este mundo se reduce (es decir, se amplía ilimitadamente) a una cadena de miradas, de imágenes , de signos..."    



*el uso de estas notas del libro son pedagógicas

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