24 ene. 2018

Capitán Fantástico: Capitán antisistema y otros cuentos familiares


                                         "Un buen padre vale por cien maestros."
                                                                   Jean Jacques Rousseau

Segundo largometraje del actor Matt Ross, que en lo últimos años ha alternado su carrera frente a las pantallas con la dirección tanto de cortometrajes, series de televisión como con obras del carácter de el Capitán Fantástico, que además de haber estado nominada a diversos premios por la actuación de Viggo Mortensen también recibió el premio Un Certain Regard en Cannes. Ross más conocido por sus papeles secundarios en diversas películas y protagonista de dos series importantes de HBO, parece ir en ascenso con un estilo que sin ser arriesgado se acomoda a los parámetros alternativos de Hollywood.


La premisa de la obra es sencilla, es posible que la utopía antisistema sobreviva en una sociedad capitalista reflejada en un padre y sus hijos, y su retorno a la civilización. Porque Capitán Fantástico se trata sobre eso, un hombre que vive con sus seis hijos a las afueras de Washington, reivindicando un estilo de vida en contra del american way of life y el capitalismo salvaje. Con cierto tono pedagógico, en clave de drama y comedia nos acercamos a Ben (Viggo Mortensen) y sus seis hijos de diversas edades, que no sólo saben sobrevivir en el bosque, sino que conocen sobre las complejidades intelectuales del mundo, en el momento en el que la esposa de Ben y madre de los niños, se suicida, debido a un trastorno bipolar, éstos deciden regresar a la civilización no sólo para ver por última vez a la mujer sino para cumplir su último deseo, ¿pero está la sociedad americana dispuesta a recibirlos, o aún mejor están dispuestos éstos a establecerse en la sociedad americana, incluyendo a sus familiares y demás representaciones del sistema.? 

Lineal, y con progresiones dramáticas que van pasando de ese "road movie" hacia la civilización hasta la complejidad y ética del personaje principal, la obra no sólo se está preguntando sobre la premisa sino sobre la educación, y los múltiples caracteres de ésta. y el mismo papel del padre y la sociedad.


El trabajo fotográfico del francés Stéphane Fontaine no sólo lo hemos visto en obras como Un Profeta (2009) o De óxido y Hueso (2012), donde el naturalismo, las fuentes naturales y haces de luz marcan el ambiente del largometraje sino en obras más sobrias como Elle y Jackie (2016) donde la luz hace parte del dramatismo, en el caso de la obra que reseñamos, el francés se decanta por las dos formas, y crea un excelente trabajo fotográfico donde el color de los personajes y los brillos, crean una gran y sólida textura de contrastes.

La música fue uno de los elementos que más me gustó de este largometraje, una mezcla entre la composición de Alex Somers, artista visual y productor musical, que junto a Sigur Ros - Somers además de ser el productor de la misma, es la pareja del vocalista y guitarra Jorgi Birginson-, crean la atmósfera de este largometraje, un impecable y sutil canto a la libertad.


A pesar de su interesante premisa, que va decayendo al final del largometraje, es una obra construida para el lucimiento de Mortenssen, que realmente aprovecha muy bien el papel, y afianza una sólida interpretación no sólo como padre antisistema, sino por sus constantes cuestionamientos, dudas morales y hasta antipático comportamiento, es, en este aspecto, donde las nominaciones y premios, comprueban hacia dónde va esta obra. De resto, cabe resaltar el papel de los más pequeños y la aparición de Frank Langella.

Uno de esos trabajos correctos en su parte técnica y artística, que sí bien, inicia con fuerza en su premisa y desarrollo narrativo, no sólo va perdiendo la estructura original, sino que cae en ciertos vicios del estereotipo, la exageración - la ropa de los personajes,  el día de Noah Chomsky y otras situaciones más-, y la sobreexaltación de la idea/premisa. Con sus fallos y aciertos, con el logrado papel de Mortensen y música de Sigur Ros, más que una obra recomendable, puede funcionar como ejercicio pedagógico y una forma de revisar la crianza alternativa, como lo podemos leer en Cineclub  (Gilmour) u otras películas.

Inserto a: La secuencia de la cena familiar entre los hijos de Ben y su cuñada, tiene cierto parecido con otra cena familiar en Away we go de Sam Mendes, donde la familia antisistema, es la errática y la que despierta el odio hacia el hippismo y otras influencias alternativas.  ver: escena cena hippie

Zoom in: Nominada a mejor actor en diversos festivales, Oscar incluido
Ganó en Cannes a mejor director en Una Cierta Mirada 

Montaje Paralelo: Into the wild (2007) - crianza alternativa - antisistema


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