28 dic. 2017

Locke: Carretera "moral"


                                           "Hay que ser buenos no para los demás, 
                                       sino para estar en paz con nosotros mismos."

                                                                                             Achile Tournier

Del director inglés Steven Knight sólo conocía su guión para Promesas del Este de David Cronenberg, sin embargo este escritor, director y productor televisivo, tiene en su haber un gran número de trabajos de diversa índole y calidad, principalmente guiones y series por las que ha recibido premios y nominaciones tanto en los Oscar, Bafta y demás; sus dos largometrajes, salidos el mismo año, sí bien tuvieron respuestas disparejas, encontraron en su obra, a un narrador de lo nocturno, las complejidades morales y un hábil manipulador de la imagen, como lo vino a ser Locke, protagonizada y actuada por un sólo hombre, el carismático y cada vez más reconocido Tom Hardy.


El sencillo pero inteligente guión de Knight se simplifica en la decisión de un hombre, Ivan Locke (Tom Hardy) que debe escoger entre lo correcto y lo práctico en la noche más importante de su trabajo. Estructurado en tiempo real, donde un hombre escucha cómo se desmorona su vida, mientras toma la decisión correcta, las llamadas de su jefe, un compañero de trabajo, su familia, la mujer con la que va a tener un hijo, se van mezclando con los monólogos de éste, y como la noche va agobiando cada vez más a este hombre.

Entre la moral, la redención y la practicidad de un capataz de obra, se va desarrollando este guión, en los que cada punto de giro dependen de una llamada, respuesta o las mismas palabras de Locke, es decir, el encierro, el destino "fatal" son autoimpuestos, es como un Sísifo pero a 60 km por hora, que sabe que lo está cargando es su propia decisión.

Cada elemento dispuesto a través de la línea telefónica del auto de Locke van engranando una serie de situaciones, que no sólo nos hablan de lo que le está sucediendo a este hombre sino una serie de sentimientos que perfectamente se pueden materializar en su oficio, un constructor de edificios, cada obra, cada material parece estar encajando en el derrumbe personal de éste.


Pero el logrado guión de Knight está complementado por un excelente trabajo fotográfico y de edición, el primero por Haris Zambarloukos  y Justine Wright, en el otro; y en este caso, cabe hablar en conjunto, porque tanto fotografía como edición, tienen un tono mediado entre el naturalismo/realismo de la obra y lo "artificioso" del estilo, las sobreimpresiones dela carretera con el rostro del actor, los continuos desenfoques de las luces de la ciudad, los neones, los reflejos tanto en el rostro como en las demás partes del auto, que sí bien pueden tener algún significado en común, también como elemento estético, funciona y le da fuerza al trabajo. En cierto modo, se "experimenta" con la imagen y con una forma de hacer cine, y es aquí, donde más puede reconocer el trabajo del inglés.

Pero en definitiva, el guión, la fotografía, sonido y demás no habrían funcionado sin el excelente papel de Hardy, que pasa por todas las sensaciones, sentimientos y discusiones, en un aplomado y contenido papel, que parece ajustarse a la personalidad de este actor.


Una de esas películas que con sus imperfecciones, atrevimiento y apuesta funcionan muy bien no sólo como desarrollo sino como propuesta audiovisual, el manejo de la imagen y una historia sencilla pero muy bien pensada desde la narrativa y la ética, construye trabajos de calidad. Si bien Locke, no fue lo que esperaba, y en este caso no es decepción, si podría haber tenido otros elementos que le dieran más fuerza la relato, pero de pronto esos cambios, habrían deformado la premisa de la obra; eso sí, el trabajo de imagen, con su artifcialidad de texturas, neones y color, son de una gran apuesta, que perfectamente pueden remitir a la obra de Winding Refn o hasta la de Shane Carruth. Un trabajo que vale la pena recomendar, para ver no sólo unas de las mejores interpretaciones - aunque en una película de un sólo hombre es casi que el requerimiento- de ese momento sino una apuesta por un cine "sencillo" pero con un trasfondo bastante equilibrado.

Zoom in: Bien recibida por critica, nominada en varios festivales por la actuación de Hardy, guión y Seleccionada en el Festival de Venecia (fuera de concurso)

Montaje Paralelo: Phonebooth (2003) - Dilema Moral


    

2 comentarios:

  1. ¡Hola Andrés!
    A mí me parecio un film brillante. Estoy totlamente de acuerdo con todo lo que expones.
    Aprovecho para felicitarte el 2018. Que venga cargado de cosas buenas.
    Un abrazo!

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  2. si, un ejercicio bien interesante, un saludo igualmente en estas festividades

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