12 jul. 2015

Proyección y conversatorio: Carta a una sombra


"Ya somos el olvido que seremos...."

Gracias al Centro Ático de la Universidad Javeriana, tuvimos la oportunidad de observar el documental Carta a una Sombra; además de contar con la presencia de Miguel Salazar, uno de los directores de este proyecto, que parte del libro El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, hijo del protagonista de esta historia, otra víctima de la violencia de un país sin memoria, que como dicen los entrevistados, se hace de su recuerdo, un homenaje que dignifica su figura. Daniela Abad -nieta e hija de los Héctor Abad- junto a Miguel Salazar, realizaron este documental que se termina convirtiendo en memoria y reconocimiento para la cineasta de la ESCAC en Cataluña y en nuevo reto audiovisual para el director de Martillo y La Toma; ambos unidos por el azar y el interés de contar sobre la figura de un gran humanista, que como dice Carlos Gaviria, fue asesinado, por ser un hombre bueno, estos testigos silenciosos acercan la cámara a los testimonios de la familia Abad, sus recuerdos, tristezas y alegrías se van transformando en este relato, en este duelo constante, que finalmente es el retrato de alguien que no quiere, ni debe ser olvidado, como finalmente lo planteó su hijo, el escritor Abad Faciolince.

Foto: Cromos
Casi una década después de haberse escrito El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, estos directores trasladan la historia de Héctor Abad Gómez, intelectual de la medicina y de los derechos humanos que fue asesinado a finales de la década de los ochenta, al lenguaje audiovisual, apoyados, obviamente por tal texto y por un material de archivo que complementa esta sentida narrativa, personal y familiar que recorre la vida y muerte de esta figura pública, que le dio un nuevo aíre a la medicina preventiva del país; y aún así un incomprendido de su época, tildado de comunista y hasta amenazado por sus convicciones de ayudar a la gente.

El documental desarrollado a partir de entrevistas, y de un cíclico almuerzo donde está reunida la familia Abad, nos va acercando al médico, al docente; su voz, su rostro y sus pensamientos configurados por medio de materiales de archivo,  hacen del documental una pieza mucho más sentida y emotiva - tanto para los espectadores como para la misma directora que no conoció a su abuelo, como reconoce Salazar en el conservatorio que se dio después de la proyección-, más humana, porque finalmente nos volvemos testigos de una familia colombiana afectada por la violencia, pero que encuentran en sus recuerdos, la mejor prueba de la validez de la obra de Héctor Abad Gómez. Con una estructura cíclica como escribía líneas más arriba, y con Faciolince como cronista de la vida de su propio padre, de sus textos y anécdotas, que se van mezclando con unos íntimos relatos de esas personas que estuvieron entorno a este hombre, su familia, sus amigos -el ya fallecido Carlos Gaviria, que infortunadamente tampoco pudo ver el documental, como dijo Salazar al público asistente- y los elementos de archivo, que juzgaban su obra, los que la alababan y simple y sencillamente los que mostraban la labor de un hombre que amaba la vida - y esa fue su condena como dice el mismo Faciolince, en un material registrado tras la muerte de este hombre-.



Con un equipo técnico relativamente pequeño, donde igual destacan la fotografía y cámara del mismo Miguel Salazar, un sonido limpio y la música de Camilo Sanabria, que se amalgaman a las "familiares" entrevistas hechas por Daniela Abad, que va construyendo unos recuerdos desde las voces de sus tías, de su propio padre y de otras fuentes - audiovisuales y presenciales- que resumen el cómo se vive en un país donde la vida y mayor pecado de ésta, es ayudar a los demás.

Un retrato audiovisual, que sin caer en sentimentalismos, acusaciones o señalamientos, si logra tocar las fibras del espectador, porque cada uno se identifica de una forma o de otra, con esta familia, que resume - de una forma o de otra-  las realidades de un país. Vale la pena destacar la labor del propio Faciolince como narrador, presentador y guía de esta obra, que con su facilidad de palabra sabe apoyar el registro audiovisual de Salazar, y esas secuencias que pasan de lo cómico a lo solemne, de lo triste a lo habitual, y como se hace notorio en ese par de planos, cuando es asesinado Abad Gómez, de la rabia a la melancolía al reconocer, que su ser amado fue asesinado por tener otra visión del país, por pensar diferente y peor aún, por poner por encima de la violencia, la vida.



Un trabajo realmente destacable, de gran factura técnica, con una narrativa muy bien pensada, y que sabe alejarse del lenguaje literario para enfocarse en ese material de archivo, que le dio otra dinámica a esta obra y a la figura misma de Abad Gómez. Un documental que dignifica la memoria de un país, la solidaridad y ante todo a la familia, como un núcleo de perdón y de asimilación, que funciona como el mejor remedio frente al olvido. Uno de esos documentales a los que se debe ir para asumir nuestra historia reciente, para conocer - como lo hice yo- a personajes tan importantes como Abad Gómez, y para asimilar, como dice al inicio Faciolince, que "ya somos el olvido...que seremos...."

Zoom in: Presentada en el FICCI, y ganadora a mejor película por parte del público y mención de honor por parte del jurado.
En un principio el documental iba a ser realizado por una productora holandesa, pero la declinar la oferta, Salazar y Daniela Abad tomaron las riendas de este proyecto.

Montaje Paralelo: Violencia del país -Memoria


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