30 jul. 2015

Noé: La interpretación bíblica de Aronofsky


                                     "Cuando Dios borra, es que va a escribir algo."
                                                                    Jacques Benigne Bossuet 

Aunque es la primera vez que reseñamos en este blog, una película del newyorkino Darren Aronofsky, no es la primera película que vemos de este director, por el contrario es uno de los referentes de esta página por su particular estilo, montaje, composiciones fotográficas e historias; cineasta que desde su opera prima, ha configurado un universo propio, repleto de simbolismos, dramatismo y oscuros destinos para sus protagonistas. 

Este productor además de guionista ha sido aclamado por sus dinámicas puestas en escena, criticado por sus teóricas pero personales historias, y ante todo por ser un cineasta que toma riesgos tanto en sus temáticas como en su misma estructura. Aronofsky, graduado de Antropologia Social en Harvard y Cine en la American Film Institute, recibió diversos premios por su trabajo de grado, y ésto no ha cambiado mucho con sus largometrajes, que han pasado por varios festivales, con nominaciones, premios y Oscar incluidos; sin embargo, debemos reconocer que el gran factor de éxito o de la calidad de sus obras, se debe a un sólido grupo de trabajo encabezado por Clint Mansell -el genial músico que ha participado en todas sus películas-, el Cinematógrafo Mathew Libathique y el editor Andrew Weisblum, que se han acomodado perfectamente al estilo visual de este director, que pasó de una hiperdinámica puesta en escena con sus dos primeras obras: Pi y Requiem for a Dream, a una sobria y dramática como The Blackswan y The Wrestler.

Noah, su última película, ha sido la de mayor presupuesto, épica y grandilocuente en todo sentido, que tuvo una respuesta divida por parte de público y critica; sin embargo, el estilo y las capacidades de este director aún se reflejan en esta bíblica y "polémica" obra. 


Fuente: Collider. com
Co-escrito entre Aronofsky y su habitual productor, el neurocientífico suizo Ari Handel, que ya había colaborado con el newyorkino tanto como actor en Pi, guionista - realmente el que escribió el texto o historia- en The Fountain y asesor en las obras de éste.

Basándose libremente en la historia bíblica del Arca de Noé, Aronofsky y Handel, escriben un guión con tintes épicos, alternativos a esta historia, mucho más cercano al punto de vista de estos dos, que invocan en el personaje de Noé, a un ambientalista, capaz de hacer lo que sea por su familia y a la vez los actos más atroces para cumplir los "designios de dios".

La película inicia con el asesinato del padre de Noé por parte de Tubal Caín y su secuaces, quien será en cierto modo la antítesis de este hombre, los cuales se encontrarán años mas tarde; el segundo como el Rey de esa región, y Noé (Rusell Crowe), quien ha formado una familia y cuida de la poca naturaleza que tiene a su alrededor; sin embargo, la vida de este hombre tomará otro rumbo, cuando empieza a tener visiones de una gran inundación y muerte, por tal razón viajará con su familia para tomar consejo de su anciano y sabio abuelo Matusalén (Anthony Hopkins). El anciano más que un consejo, le da una semilla del Edén, y la unión de todas estas sitauciones harán que Noé, construya la monumental Arca, para salvar a los animales y a su familia. Pero el tiempo y las visiones de Noé, mostrarán que la humanidad no merece ese puesto que tiene en la Tierra; la lluvia empieza a caer, el mundo se derrumba y mostrarán la cara más oscura de este hombre y su fe ante dios.

Este relato de la Biblia hebrea, que se encuentra en varios textos sagrados del mundo, es asumido por el director, no como el punto de partida de "el hombre justo y recto entre sus contemporáneos" sino la confrontación de un hombre con su tiempo, su fe y su familia, todo dentro de un marco de Ciencia Ficción y un drama de aventuras cataclísmico; elementos que no gustaron a los religiosos más ortodoxos ni a los seguidores más fieles de este este director.



Como es habitual, la impresionante fotografía del estadounidense Mathew Libatique, no sólo destaca por sus panorámicas o manejo de la luz artificial, natural o digital, sino por hacernos sentir es esa época pero a la vez siendo tan anacrónico por el manejo de las ópticas, planos y composiciones que no se alejan del estilo visual publicitario y videoclipero, que también marca el trabajo del cinematógrafo de orígenes filipinos. Pero sí la fotografía es un gran logro, es la música de Clint Mansell, la que se lleva todo el poder dramático de esta obra, composición atemporal, que resalta por el sonido de cuerdas de los Kronos Quartet, y por esa capacidad avasalladora que tiene el músico inglés de ambientar no sólo las sensaciones de los personajes sino de la misma situación que los va afectando; es en cierto modo el gran narrador de esta película la música de Mansell, la cual va construyendo ese camino de desolación y miedo que se apodera de Noé y los suyos. Como escribíamos más arriba, el montajista de sus últimas películas también tiene un papel importante, ya que logra dinamizar este relato, no sólo con la coherencia del mismo sino por ciertas secuencias que resumen de forma inteligente tanto el paso del tiempo como el drama de los personajes, destacando ese soberbio timelapse-elipsis, en el que nos muestra la tragedia y brutalidad de lo que conllevó el asesinato de Caín, una secuencia realmente valiosa tanto fotográfica como narrativamente, además del manejo de las composiciones digitales, efectos y demás. Igualmente no se puede dejar de lado su Diseño de Producción, vestuario y demás, que recibió varias nominaciones, y que tienen una gran valía en el desarrollo de la historia, pero aún así, es un diseño adaptado que funciona pefectamente con el relato o con otro más futurista y sigue teniendo el mismo impacto dentro del concepto de ésta. En cierto modo, tanto artística como técnicamente es una película que cumple su cometido, y destaca con su propia personalidad, formalizada en este grupo de trabajo, que le ha dado forma e identidad al sello Aronosfsky.


  
Que podemos decir de las actuaciones de esta película, que son correctas, funcionales y hasta arquetípicas, de una historia bien conocida; sin embargo cabe resaltar el gran papel de Rusell Crowe, que en cierta forma, actúa como él mismo; la bella Jennifer Connely, que no falla en las películas Aronofsky, al igual que lo hace Emma Watson; tal vez, es criticable el papel de Hopkins, que sin hacerlo mal - difícilmente lo haría-, pierde cierta importancia y le da un tono demasiado "amable" a la obra, que no funciona del todo. Aún así, como suele suceder en las obras de este director, las actuaciones se centran en los principales y los demás son engranajes para esos mismos performances, dando unos resultados más que valiosos, como han sido las nominaciones y premios por actores secundarios y principales.

Como conclusión y visión personal, película que no me despertó ningún interés cuando se estrenó en el país, y que finalmente la vi por cuestiones de azar y viaje, y aunque satisfizo mi curiosidad o por lo menos la visualización de ésta, si cabe resaltar que no es la mejor película de Aronofsky, que los grandes presupuestos y el tono épico de ésta, no favorecen al estilo del newyorkino, aunque sin desmeritar  el gran trabajo técnico y artístico, que sobrepasa a la historia, y que en manos de Clint Mansell, cualquier obra se vuelve grandilocuente y dramática de la mejor manera; sin embargo, la tesis que propone el mismo director, el contradictorio personaje de Noé, sacan a flote a esta arca de desproporcionadas cualidades arquitectónicas, narrativas y culturales. Un paso grande para el newyorkino, que demuestra que puede manejar grandes presupuestos pero que en definitiva, sus obras más personales son las mejores.  Recomendable y entretenida, pero nada más.

Zoom in: Varias nominaciones a cuestiones técnicas y la música de Mansell
125 millones de presupuesto

Montaje Paralelo: Alejandro Magno (2004) - Cataclismo



  

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