24 mar. 2015

La cambiadora de páginas: Crescendo de venganza


                                      "La gentileza siempre es un signo de traición."
                                                                                     François Mauriac

El cineasta, guionista y docente del conservatorio francés Denis Dercourt, entrega en sus largometrajes una mezcla de suspenso, música e intriga, que parecen ser los componentes habituales de su obra, que ha recibido nominaciones en Cannes, y el reconocimiento de la crítica de su país y de cierta parte de Europa, principalmente en Alemania donde reside y trabaja. Este filósofo, diplomado en Ciencias Políticas y músico, ha dirigido ocho largometrajes, fuera de todo circuito comercial o industrial, para crear unas obras bastante personales, donde la música y sus interpretes, se convierten en parte esencial de la trama.

Dercourt, influenciado por Hitchcock y comparado con Chabrol, no sólo nos muestra la cara más lánguida de la burguesía francesa o europea sino la más oscura de la música de cámara, o por lo menos esa es la trama de su quinta película La cambiadora de páginas, la cual vamos a reseñar a continuación.


Con guión del propio Dercourt junto a Jacques Sotty, este thriller con ecos de venganza femenino, y el piano como elemento dramático, nos imbuye en un historia que está más allá del bien y del mal. La película inicia con Melanie, una pequeña pianista de diez años, hija de la clase trabajadora, que el día de su recital, ve cómo sus ilusiones son destrozadas por la mala actitud de uno de los jurados del Conservatorio, la Sra Fouchecourt, a partir de ésto, la desilusión de la niña se volverá en frustración y dejará el piano de lado. Años más tarde, la misma chica (ahora interpretada por Déborah Francois), empieza a trabajar en el despacho de un famoso abogado, y más adelante en la casa de éste, como una especie de institutriz. En este punto, volveremos a ver a la Sra. Fouchecourt, Ariane (Catherine Frot), esposa del abogado, y quien después de haber sufrido un accidente de auto, quiere volver a la escena musical, para ésto Melanie, se convertirá en su "cambiadora de páginas", no sólo por sus conocimientos musicales sino por la sensibilidad que demuestra la joven. La creciente tensión tano sexual como la implícita venganza, va de la mano, con las notas musicales del piano.


Con una fotografía plana, casi televisiva pero bien trabajada por parte del operador francés Jérome Peyrebrune, quien se concentra principalmente en los rostros y actitudes de las dos mujeres, y obviamente en las manos cuando están sobre el piano. Sin mayores contrastes o riesgos, este director de fotografía opta, por la simplificación y una fotografía absolutamente limpia, algo ajena al mismo género. Muchos más destacado, es el trabajo del compositor Jérome Lemonnier, que convierte al piano, sus sonidos y arreglos, en otro protagonista del largometraje.

La película tiene un gran trabajo de montaje, principalmente en su secuencia inicial, y en las escenas musicales o cuando están frente al piano; no hay mucho que destacar frente al diseño de producción por parte de Antoinne Plateau, a excepción de la gran mansión en la que se desarrolla gran parte del metraje.

Debemos destacar las actuaciones de las dos protagonistas, que en cierta forma a eso se reduce la trama, no sólo por la complejidad de las sensaciones que se van desarrollando sino por la mismas actitudes y tensión que se crea entre la bella Deborah Francois y Catherine Frot.


Aunque la película se queda corta tanto en sus elementos dramáticos, como en el guión, donde éste más que previsible, es afectado por los giros narrativos que se hacen circunstanciales y no dictaminados por la exactitud de las acciones de los personajes, en resumen la venganza de Melanie, es más circunstancial que otra cosa; sin embargo, la relación musical, la tensión y esos ecos hitchconianos, le dan cierta validez al trabajo, que está soportado por las actuaciones de Francois y Frot, ese ambiente a lucha de clases y en cierta forma, a ese valor amoral de la joven protagonista, de resto, es un melodrama con una fuerte influencia del cine de suspenso francés, alguna que otra marca de Haneke o del mismo Claude Chabrol.

Tal vez, la gran virtud de la película- ademas de la bella Deborah Francois, mezcla de Femme fatale y Lolita- es la corta duración de ésta, y la relación musical como parte de la trama.

Zoom in: Tres nominaciones en los premios Cesar
Selección Oficial en Cannes "A certain Regard"

Montaje Paralelo: Grand Piano (2013) - La pianista (2001)


2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Buena crítica. Me recomendaron que viera esta película y me gustó mucho. Son joyas que no hay que perderse.

    ¡Saludos!

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  2. si es verdad vale la pena, y ver el resto de trabajo de Dercourt, igualmente un saludo.

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