1 dic. 2014

Her: El amor en los tiempo digitales


                                              "Siento que puedo decirte cualquier cosa"

Nacido bajo el nombre de Adam Spiegel, Spike Jonze se ha convertido en uno de los realizadores cinematográficos más originales e interesantes de la cultura pop norteamericana; sin un estilo definido pero marcado por el mundo musical y la escritura, Jonze ha creado -en un principio, junto a Charlie Kauffman- mundos cinematográficos que viran entre la fantasía, la contracultura, las complejas relaciones humanas y cierto tinte a desadaptación (personajes), que perfectamente se puede asociar con el propio Jonze, que es una contradicción del mainstream estadounidense.

El nacido en Rockville, Maryland, que inició en el campo del videoclip e influenciado por el patinaje, arte callejero, fotografía y demás, se fue transformando en un realizador esencial tanto para la música como para la escena popular de los 90 (MTV); algunos de sus videoclips están dentro de los más recordados y significantes de la época, y esta fue su escuela para poder realizar Being John Malkovich, su opera prima y evolución de todas esas corrientes que había asimilado en lo últimos años. Con cuatro películas en su haber, un sinnúmero de cortometrajes, videoclips, publicaciones escritas, series de TV (Jackass), revistas y demás, Jonze es un fenómeno de esa misma cultura a la que está unido y a la vez se rebela contra ésta, con sus largometrajes personales, con cierto aire de inocencia, absurdo y subculturales, pero con las libertades que se ha ganado por su trabajo y contactos.


Con guión del mismo Jonze, esta historia dramática, romántica y de ciencia ficción, se centra en un solitario y complejo hombre llamado Theodore, el cual se enamora de su sistema operativo informático llamado Samantha; un sistema hecho para satisfacer y aprender sobre las necesidades del usuario, en este caso será sobre el amor mismo.

Con Los Angeles de fondo, en un futuro no muy lejano, nos encontramos con Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un escritor de conmovedoras y personales cartas para las demás personas; oficio en el que utiliza su sentimentalismo y soledad como parte esencial de éste. Destrozado por la ruptura y proceso de divorcio con Catherine (Rooney Mara), este complejo, solitario y distraído escritor se conformará con los juegos de video, los chat eróticos y la monotonía de su oficio, sin embargo, con la salida de un nuevo sistema operativo de inteligencia artificial, intuitivo y en constante evolución, la curiosidad de Theodore se hará mucho mayor no sólo al escuchar la voz de Samantha (Scarlett Johanson), -nombre que el mismo operativo se da-, sino por todas las afinidades, humor, sensibilidad y sobre todo inteligencia de esta voz femenina, que además de intrigar a este hombre esa sensación se irá convirtiendo en amor, y la respuesta por parte de Samantha, parece ser recíproca.....pero están preparados estos seres a ese sentimiento.


Con la estupenda fotografía de Hoyte Van Hoytema, cinematógrafo que se empieza a hacer habitual tanto en Hollywood como en las páginas de este blog, un cuidado diseño de producción por parte de K.K Barret (quien ha trabajado en todas las películas de Jonze) y el notable diseño de vestuario de Casey Storm -otra habitual en las obras del director estadounidense- esta película logra complementarse tanto a nivel narrativo como visual, a partir de la simplificación y los detalles, porque en definitiva es una obra sustentada en las sensaciones, sentimientos y la (im)posibilidad del amor en un contexto donde la soledad, la tecnología y la globalización son las imperativas.

Van Hoytema, de origen sueco-holandés, y del que ya habíamos escrito por la fotografía de Interstellar, también saca a relucir sus mejores trucos en este trabajo tanto en el naturalismo de ciertas secuencias -principalmente los exteriores en la playa, la ciudad y el balcón del apartamento de Theodore, como en el mismo desarrollo con los chromas e insertos digitales, muchos de esos tiempos muertos que prevalecen en esta película están perfectamente iluminados por el sueco-holandés, que prima en los detalles, el manejo del color y texturas que se complementan a la perfección con el trabajo de K.K Barret, principalmente la oficina de Theodore con sus paneles azules y rojos, así mismo el apartamento de éste, con su panorámica de la ciudad y otros elementos que no sólo funcionan estéticamente sino que hacen parte de la misma narración, como  el color rojo que va a ser de gran importancia en esta producción; color que está presente en gran parte del metraje, tanto en la ropa del protagonista como en otros elementos entorno a éste; en obvia relación a sus sentimientos, a la pasión que ha quedado estancada en su soledad.

Igualmente, no podemos dejar de lado la música de Arcade Fire y de Karen O, que se ajustan perfectamente no sólo al estilo del filme sino del mismo gusto de Jonze -quien ya había trabajado con estos artistas-, los cuales además de generar una cuidada banda sonora (música) también crean una atmósfera, obviamente una donde lo romántico, lo sentimental, dramático se aúna a la idea de ciencia ficción, de algo electrónico, de la misma inmaterialidad de esta relación.   


Además de todas estas virtudes técnicas y artísticas, Her se destaca por las actuaciones de Joaquin Phoenix y la seductora voz de Scarlet Johanson, quien hace creíble la "presencia" de Samantha, el dispositivo; igualmente, la película gira entorno a estos personajes, centrándose en los gestos, actitudes de Phoenix, quien es el que lleva todo el peso dramático y narrativo de la película; como lo ha hecho últimamente, sus actuaciones cada vez no sólo son mejores sino que lo hacen uno de los actores más polifacéticos de su generación. Cabe destacar la actuación de Amy Adams, casi que un contrapunto al personaje de Samantha y del propio Phoenix, además de la presencia de Rooney Mara, y los demás personajes que funcionan de forma correcta, pero es obvio que los grandes protagonistas son Theodore y Samantha, que en algunas secuencias - principalmente las que son exteriores-,  van demostrando como evoluciona este amor, no sólo por ser las más emotivas sino las que mejor juegan a favor de las interpretaciones de éstos.


Volviendo a otro punto, al de diseño de producción; es bastante interesante como Jonze junto a su equipo de trabajo, nos presentan un futuro retro con cierto aire geek, donde tiene cabida la simpleza de ciertos elementos, que finalmente se hacen icónicos a través de la visión de este director y del mismo personaje encarnado por Phoenix; es evidente que uno puede relacionar las imágenes de esta película con ciertas series televisivas o con otras influencias de la cultura pop estadounidense, sin embargo, la fotografía de Hoytema, sus tiempos muertos, el oficio de Theodore y una serie de elementos relacionados al diseño, hacen de ésta una película singular, que más que única, encaja en la misma personalidad de Jonze, y de tanto solitario cinematográfico.


Hay algo en el cine de Jonze, que remite a lo naif, los personajes desadaptados y cierta ironía que hacen de sus películas mundos singulares dibujados con paletas de color pop y a la vez están marcadas por cierta contracultura de hombres solitarios, inmaduros, a los que se les dificulta amar y ser amados; y con ésta, su última obra toma todos esos elementos y los traduce en el personaje de Theodore, un entrañable escritor de cartas que no sólo se enamora de un "computador - para resumir el cuento- sino que en cierta forma, es un análisis de la compleja comunicación humana en estos tiempos modernos.

Una historia llena de ternura pero con la innegable firma de este outsider, que camina por la delgada línea del cine de autor y las modas, pero con Her, no sólo crea su primer guión en solitario sino una identidad - que posiblemente vaya a cambiar con su nuevo trabajo- o por lo menos un estilo definido, donde el amor más que inalcanzable es solamente un obvio ejercicio de memoria. Una película más que recomendable, un gran ejercicio visual e historia tan contemporánea y propia de Jonze, que en definitiva toma rumbos de inteligente lección sobre las relaciones humanas en épocas de smartphones y gente poco sensible. Una de las mejores de Jonze, y la mejor como autor total.

Zoom in: Nominada a cinco premios de la Academia, llevándose el de mejor guión original 
Hasta el momento la película más rentable de Jonze 
Grabada entre Los Angeles y Shangai
Top ten de la American Film Institute de ese año

Montaje Paralelo: Adaptation (2002) - Mito de Pigmalión 




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