19 may. 2014

Eurocine: Romanze in moll


                                           "La pasión para el hombre es un torrente;
                                            para la mujer, un abismo."
                                                                                   Concepción Arena

El polifacético director y actor alemán Helmut Käutner, no sólo fue uno de los más importantes cineastas durante el régimen Nazi, sino todo un artista que además de escribir guiones, libros, críticas y demás, también fue toda una estrella de la radio alemana; su posición apolítica durante el nazismo, cualidades técnicas, dominio de los actores e intelectualidad, lo llevaron a realizar películas que estaban por encima de la censura de Goebbels y que aún, al día de hoy, son trabajos de gran calidad y verdaderos clásicos de un cineasta desconocido para muchos, pero que en lo últimos años se ha empezado a valorar su obra.

Käutner, que supo sortear su destreza como director y talento como guionista, sustentando en su obra un mundo personal, una autoría que hizo de éste uno de los más reconocidos cineastas no sólo de su país sino de una época marcada por el cine propaganda y la mediocridad del odio. Romanze in Moll, no sólo es una de sus películas más importantes durante el periodo del nazismo, sino todo un clásico del cine alemán y de esta categoría de Eurocine, la cual tuvimos la oportunidad de ver en el cineclub de la U. Central. 


Adaptación libre de un cuento corto de Guy de Maupassant, escrita por Willy Clever (historia) y el propio director, ubicándonos a finales del siglo XIX pero reemplazando las calles parisinas por las de Berlín; donde sucede el inexplicable suicidio de Madeleine, misterio que se resolverá por un valioso collar que le han regalado a esta bella mujer, y que dará paso a una historia llena de pasiones y un dramático triángulo amoroso.

El esposo de Madeleine (Paul Dahlke), llega a casa después de haber pasado la noche jugando a las cartas, al acercarse a la cama y ver que su esposa no le responde, le toma el pulso y se da cuenta que ésta ha tomado veneno, su inexplicable suicidio parece tener respuesta en el costoso collar que llevaba puesto al hora de tomar la fatal decisión. Éste, indagará quién le regaló tal collar, siendo el punto de giro de la trama y un flashback, que se enfocará en Madeleine (Marianne Hoppe), y la pasión que desencadenará esta bella mujer, que caerá en los brazos de Michael (Ferdinand Marian) un insistente y elegante compositor musical, que verá en esta mujer a su musa e inspiración; sin embargo, el idilio cesará muy pronto, y la tragedia se irá desarrollando, cuando el jefe del esposo de Marianne, se de cuenta de esta relación, y éste, entre engaños, obsesión, llevará a esta bella mujer a su fatal decisión. 
  
Esta tragedia alemana en tono musical, no sólo es un elegante y evocador drama de finales del siglo XIX, sino un grandilocuente discurso sobre el amor y la pasión femenina reflejado en la bella Marianne Hoppe, que finalmente, termina representando un ideal femenino, de una época contradictoria y convulsa, como finalmente es el carácter de este personaje, que camina entre la libertad y la sujeción a un buen hombre pero alejado de la pasión, del verdadero amor, que es finalmente lo que siente Marianne y Michael.



Una película con un gran trabajo técnico, principalmente, sus recursos sonoros y la gran fotografía de Georg Bruckbauer, quien se decanta por el claroscuro y el dramatismo, este fotógrafo austriaco, que a pesar de haber realizado más de una centena detrás de las cámaras, fue, con esta película que pudo experimentar y proponer sus propias percepciones lumínicas y estéticas; además del gran trabajo de cámara, es notable la pieza musical de Lothar Brühne y Werner Eisbrenner, que no sólo acompaña a la historia sino que hace parte de la misma narrativa de ésta.


Sin dejar de lado las brillantes interpretaciones de Paul Dahlke, Ferdinand Marian y de la musa del régimen Marianne Hoppe, quien en definitiva, crea su papel más importante y recordado, no sólo por su actuación sino por su belleza.

Este trabajo, que perfectamente se puede relacionar con películas como Lo que el viento se llevó y otras durante la II Guerra Mundial, es además la obra de un inteligente artista, como lo fue Helmut Käutner, quien a pesar de la censura y restricciones, puedo lograr concebir este largometraje dramático y romántico lleno de tragedia pero alejado de la propaganda e influencia del nazismo.


Más allá de sus virtudes (y defectos), es una obra y director que deben ser redescubiertos, no sólo por la calidad de esta obra, sino por la influencia que tuvo en esa época el realismo poético, que no sólo estuvo presente en la Francia de Carné o Renoir, sino que se vislumbró en otras cinematografías, asumiendo sus propias versiones, estéticas y mundos, que, como en el de Käutner, la elegancia y la tragedia van de la mano, o en el mismo tren de regreso, como sucede con Marianne y su obsesivo pretendiente.

Aunque fue una película que me gustó, principalmente la música y la presencia de la bella Marianne Hoppe, tiene ciertos elementos que no la hacen una película perfecta o por lo menos redonda en su estructura, sin embargo - y más allá de mi opinión personal- es todo un clásico del cine alemán y un verdadero resumen del Trauerspiel  de Benjamin, que perfectamente se puede reducir a la figura de Marianne.

Zoom in: A pesar de haber pasado la censura del nazismo, no fue una película que le haya gustado del todo a Goebbels
Uno de los actores secundarios, el jefe del esposo de Marianne y obsesivo pretendiente   (Siegfreid Brauer) también es el director asistente de esta película 

Montaje Paralelo: Le jour se léve (1939) 


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