17 may. 2014

Eurocine: Mammu, es tevi mílu (madre, te amo)


                             "Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene."
                                                                                                                    José Martí

Segunda película que se tuvo la oportunidad de ver en Eurocine en el cineclub de la U. Central, en este caso la multipremiada obra del joven director letón Janis Nords, película que hizo parte de la selección oficial del festival, y una de las primeras películas que veo de este país que se independizó de la Unión Sovética. Este escritor y director, residente en Riga, ciudad capital de Letonia, ha realizado además de dos largometrajes, dos cortometrajes y un guión, además de trabajar para la televisión de su país, realizar comerciales y otras actividades relacionadas al audiovisual. Este cineasta estudió en Inglaterra en la National Film and Television School. 

Aunque, su trabajo ya tenía cierto reconocimiento, es con Mammu, es tevi mílu, que se ha dado ha conocer mundialmente - o por lo menos en Europa- donde ha recibido varios premios, principalmente como película sobre la juventud e infancia.

Joris Nords (barba) junto al niño protagonista
Escrita por el propio director, esta película es la historia de Raimond, un niño de doce años que, como la mayoría de los jóvenes de su edad, tienen una complicada relación con sus padres, en este caso con su madre soltera de ocupada vida; el inquieto niño, tendrá que reconocer y entender que sus mentiras y actitud, no sólo afectan la relación con su madre sino con su mismo entorno, y las calles de Riga, se convertirán en una especie de camino de expiación y madurez.

Raimond (Kristofers Konovalovs) es un niño que debe lidiar con los problemas de su edad, su colegio, la banda musical y las travesuras casi delictivas que cometen junto a Peteris, su mejor amigo. Los dos tienen acceso al apartamento vacío que limpia la madre del amigo de Raimond, y además de pasar el tiempo y escaparse de clase, sacarán algunos billetes. Sin embargo, cuando el chico huye de casa por unas cuantas horas, y pierde el saxofón que le ha regalado su madre, las mentiras y travesuras se harán cada vez más complejas y llegarán a un punto incontrolable en donde este adolescente tendrá que forzarse a madurar y reconocer la unión  y comprensión con su madre.  



Aunque la película tiene una premisa sencilla y su historia se puede conectar con muchas otras de este estilo, es, a través de las actuaciones y las ambigüedades morales de este niño, que el largometraje se convierte en una reflexión sobre la adolescencia y la relación madre e hijo, sus soledades y una mirada certera a la Europa contemporánea, la falta de tiempo y los choques generacionales, todo ésto avalado por la excelente fotografía de Tobiass Deitums, el dinámico montaje de Tamara Meem, la música y el logrado diseño de producción. 

El gran acierto del trabajo del director, es acércanos a cada uno de los personajes, mostrarnos sus virtudes y debilidades, principalmente, darnos una visión neutral del día a día de una familia, en la que una madre soltera que trabaja noche y y día para que su hijo pueda tener los suficientes privilegios, y la de un hijo introvertido, que empieza a conocer el mundo a través de los errores y de una sociedad que difícilmente él entiende, y que ésta lo entiende a él.

  
Una película que está muy bien lograda en su parte técnica, que a pesar de su historia sencilla y universal, toma las propiedades única de su país, añadiéndole un inteligente retrato de la sociedad contemporánea europea, sin lecciones moralistas o señalamientos a cada uno de los personajes, los cuales están muy bien estructurados, generando un relato que reflexiona sobre la familia, juventud y amor maternal, con un excelente montaje y fotografía, principalmente en las calles de Riga.

Zoom in: Seleccionada para varios festivales y ganadora en categorías como mejor dirección entre otras.

Montaje Paralelo: Niñez




No hay comentarios:

Publicar un comentario