1 feb. 2014

Philomena (Función de prensa)

           
                                          "La esperanza vieja es la más dura de perder."
                                                                           Elizabeth Barrett Browing 

Gracias a Cinejuntos, red social de cine, tuvimos la oportunidad de asistir al preestreno y función de prensa de la última película del director inglés Stephen Frears, quien con ésta, se suma de nuevo a los premios Oscar y, a una larga lista de nominaciones en su extensa carrera.  Frears, es un director habitual en festivales de cine, ceremonias de premiación y alfombras rojas, que lleva casi cincuenta años trabajando tanto en el mundo del celuloide como en el de la televisión (principalmente miniseries o películas para este formato), forjando una sólida carrera en su país de origen como en los Estados Unidos; carrera que inició como asistente de dirección de dos representantes del Free Cinema como Lindsay Anderson y Karel Reisz. Este abogado convertido en cineasta, gracias a sus contactos con los Monty Python; que retrata con ironía a sus paisanos e imprime en sus películas cierta crítica a una sociedad un poco distante como la inglesa, sin dejar de lado el humor y la sátira, en estos retratos llenos de humanidad y reflexión.

Aunque el nombre de Stephen Frears es constante tanto en festivales como en publicaciones de cine, sólo había visto High Fidelity (la cual está dentro de mis películas "musicales" preferidas), y conocía su Mary Shelley (por la que recibió la poco honorable nominación a un Razzie), además de las múltiples nominaciones de La Reina; pero más allá de eso, es un director del que poco conocía su trabajo, sin embargo, después de ver Philomena, vale la pena revisar su obra, ya que este director sigue siendo uno de los más importantes de Inglaterra.

S. Frears (centro) dando unas indicaciones junto a Steve Coogan (izq.)
El tema de las adopciones ilegales en la Irlanda de los años 50, es uno de los más controversiales, por que tiene de fondo a la iglesia católica, en este caso a las hermanas del convento de Roscrea, quienes en su percepción de lo que era pecado, vendían los niños de mujeres sin recursos , que no estaban casadas, a adineradas familias estadounidenses; este es el punto de partida para la película que dirige Frears y que está escrita por el actor Steve Coogan, y por el guionista Jeff Pope, adaptando el libro homónimo del periodista Martin Sixsmith.

Philomena, la película, recoge no sólo este episodio de la agitada situación que se vivía en Irlanda sino que nos encontramos frente a una historia basada en la vida real, en la cual, el experto periodista Martin Sixsmith (Steve Coogan), quien recientemente ha sido despedido de su empleo, decide embarcase en la historia y búsqueda del hijo de Philomena Lee (Judy Dench) el cual le fue arrebatado 50 años atrás, cuando ésta quedó embarazada en plena adolescencia.

Sophie Kennedy C. interpretando a la Philomena  joven
Con un humor sutil e inteligente drama, se va construyendo esta historia en la que dos personajes opuestos, interpretados magistralmente por la carismática Judy Dench y el acertado carácter de Steve Coogan, se unen en la búsqueda no sólo del hijo de Philomena sino en la redención de ésta, en cierto modo, la película es una prueba de las convicciones de los dos personajes, un autodescubrimiento de su propia naturaleza, y una lección que tanto Philomena y Sixsmith irán encontrando en su viaje a Estados Unidos y a su propias concepciones de ver la  vida.

El cíclico recorrido de estos personajes, los llevará a descubrir la verdad sobre el destino del hijo de Philomena, al perdón y, finalmente reconocer que sus mundos están unidos, ya no sólo por una historia que contar sino por un lazo que se ha ido forjando por sus mismas diferencias, por su mismo intereses. 

Es inevitable recalcar que el director hace un retrato respetuoso y profundo de las creencias de los personajes, de sus personalidades y sentimientos, evitando moralismos o dobles lecturas; Frears, se interesa mucho más por los vínculos que acercan al pragmático periodista junto a la devota mujer, que además de una dulce actitud frente a las situaciones, encara las complejidades de las mismas, enfrenta al destino y con lágrimas en los ojos recibe las verdades y dureza de la vida.


El pulso narrativo del director inglés está perfectamente ambientando por la fotografía de Robbie Ryan, quien principalmente destaca la sobriedad de los paisajes naturales como la luz que es utilizada en gran parte del metraje, o caso contrario, la fotografía granulada que concibe para los flashbacks, donde también destaca el montaje y edición de Valerio Bonelli, quien le imprime mayor dinamismo a esta historia, que sabe jugar con su lenguaje fílmico y con sus propiedades técnicas. Además, es imposible dejar de lado, la música de un habitual de los Oscars (y de este blog) como lo es el compositor Alexandre Desplat, que crea una banda sonora acorde al tono de la historia y a la sobriedad de la misma.

Con una puesta en escena sobria, resaltando la naturalidad y el realismo de la historia, Frears opta por un equipo de trabajo, que complemente las actuaciones de Coogan y Dench, quienes son junto a la historia de redención, los grandes protagonistas. Interpretaciones, que además de nominarlos a diversos premios (principalmente para Judy Dench), están en función de narrar, más no de generar sentimentalismos o lágrimas fáciles; son personajes perfectamente estudiados, elaborados en sintonía con una historia que pasa del dramatismo al humor en unas pocas escenas, logro que está en la visión del director inglés, de los diálogos y humor de Coogan, y en las actuaciones de esta pareja que no se entiende a la perfección.

Otro elemento a destacar, no sólo como personaje sino como elemento narrativo, es el de Anthony/Michael -el hijo de Philomena-, el cual sin pronunciar palabras (las pocas que dice, las hace fuera de campo), es el hilo narrativo fundamental y el desarrollo mismo de la historia.



Este equilibrado relato que se debe en gran medida a Judy Dench, la cual se lleva todo el peso dramático, al humor y sonrisas que se desprenden de los diálogos y actitudes de Coogan, - que además de actuar, produce la película-, sin embargo, ésta se debe al proceso creativo de Frears - que parafraseando a Tarkovski, el autor y dueño de una película es el director- quien finalmente es el que concibe el tono de la película, el estilo y su empatia con el público, que ha sido otro de los premios y referentes que ha recibido.

Además, se le debe reconocer al equipo de producción, que teniendo un guión e historia, con un alto perfil de "telefilme", de denuncia y choques morales; tanto el director como la adaptación, se la juegan por lo cinematográfico, por las relaciones humanas, por un humor ligero (amable más no estúpido) que hace de soporte al drama, narrando linealmente una serie de sucesos, - que además no pierden la verosimilitud, como suele suceder en este tipo de trabajos- que como un encadenado, van forjando la redención y perdón de una mujer que lleva esperando 50 años, además del hijo arrebatado, una identidad de su propio ser, una esperanza, un regreso al "fruto de la maternidad".


El cine del director nacido en Leicester, es un cine que captura las relaciones humanas, que son ágiles en su narrativa, pero no dejan de profundizar en los personajes, y tratan de mostrar lo mejor de las personas, aunque siempre estén cubiertos con cierto aire de ironía y crítica; Frears, sabe imprimir estos elementos en Philomena, con la suma de dos excelentes actuaciones, una acertada ambientación y la cercanía con el público, a través de esta historia de maternidad, oscuridades del catolicismo, fe y los complementos de dos mundos que chocan por un mismo fin. 

Una película recomendable, no sólo por sus premios y nominaciones al Oscar, sino por que realmente, es una obra de excelente calidad, interpretada magistralmente por dos actores como Judy Dench y Steve Coogan, y por que sabe abrazar la realidad con la ficción cinematográfica, en un conjunto de sobria ironía.

Zoom in: Varias nominaciones en diversos festivales, tanto europeos como americanos, principalmente a mejor actriz principal, guión adaptado o selección del público.
Tras la proyección de la cinta, el prestigioso realizador dijo que quería que el Papa Francisco pudiera verla. "Espero que el papa vea la película, porque me parece una persona buena y sensible.1

Montaje Paralelo: Las hermanas de la Magdalena (2002) - Periodismo 




1. (http://www.emol.com/noticias/magazine/2013/08/31/617395/stepehn-frears-deslumbra-en-venecia.html)
  

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