1 feb. 2014

Love & Dance: primer amor


                                           "Bailar en pareja, es soñar con los pies…"

Love & Dance, fue la última película del director israelí Eitan Anner -que en lo últimos años ha estado dedicado a las series de televisión- quien no sólo la dirige sino firma el guión de este drama romántico sobre el primer amor, el baile y, nos muestra las diferencias culturales de una mujer de origen ruso, un hombre israelí chapado a la antigua, y un niño llamado Chen, que está en el medio de estas ideas y de esta pareja tan enamorada pero a la vez diferente por sus culturas.

Esta película que tiene como hilo conductor, al baile y que le da prioridad a la historia de enamoramiento de Chen (Vladimir Volov) por una niña que se mira en el espejo mientras practica unos pequeños pasos de danza.  Esta situación, lo llevará a ingresar a una pequeña clase donde la rumba, el vals y otros ritmos son escuchados y aprendidos por otros niños de su edad, en donde se encuentra Natalie (Valeria Voevodin), de la niña que está enamorado y Sharon (Talya Raz) quien será su pareja de baile, y en esta clase no sólo aprenderá a bailar, sino conocerá el amor, y las dificultades de ese sentimiento.


Love & Dance es una película que peca en su estructura no sólo narrativamente sino en la concepción misma de los personajes, en los cuales no se profundiza, cayendo en estereotipos, en el peor de los casos, en exageraciones de los mismos, como lo es el personaje del padre de Chen, interpretado por Avi Kushnir; además dentro del guión no se hace verosímil la situación de los profesores de baile, una pareja de ex -bailarines rusos exiliados en Israel, que además de enseñar deben hacer los más diversos trabajos para sobrevivir; situación que parece más impuesta por el guión para generar un conflicto, que finalmente no le aporta mayor interés a éste. 


Presentada como una película infantil o para todo público, aunque realmente alejada de éste, ya que personajes como el de Natalie, una niña con un trauma sobre su propia apariencia, y una que otra secuencia que desborda hacía caminos más adultos, no son tan apropiados para un público infantil, igualmente la película está llena de lugares comunes, estereotipos y otros elementos que le quitan seriedad e interés a este producto deleznable,  que no aporta mayor configuración al cine israelí. 

Otro gran problema de este largometraje, es que asume la personalidad de una película como Billy Elliot, aún la vestimenta del niño protagonista, pero en definitiva no se encamina por esos pasos ni de baile, ni de historia; a excepción de algunas secuencias en las que sabe aprovechar la luz natural, y uno que otra escena de humor, la película, aunque correcta en su parte técnica, deja mucho que desear en la artística, estética y narrativa.

Zoom in: Seleccionada para muestras internacionales, tanto israelí como rusa

Montaje Paralelo:  Billy Elliot (2000) 


  

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