7 oct. 2013

12 Festival de Cine Francés: Le Doulos

                                 
                                                 "El que sospecha invita a traicionarlo."
                                                                                                   Voltaire

La primera película que vi del 12 Festival de Cine francés, -que inició el 27 de septiembre-, fue Le Doulos, traducida como Morir Matando, y dirigida por uno de los directores más representativos del cine noir o cine negro francés, Jean Pierre Melville nacido como Jean Pierre Grumbach, y quien a través de su cine mostró la figura de la amistad entre los hombres, las lealtades entre gangsters y quienes vivieron la segunda guerra mundial.

Melville, nacido en París en una familia alsaciana de origen judío, quien imprimió en su cine no sólo su gusto por el género policíaco americano, sino por diversas obras literarias a las que iba individualizando y generando su propia personalidad y, principalmente por sus personajes elegantes, fríos y taciturnos envueltos en un fondo sonoro a jazz, calles oscuras y violencia.

Le Doulos, el nombre original de la película hace referencia a los sombreros de ala ancha, que habitualmente utilizan los gangsters, pero también hace referencia a los soplones, informantes en el lenguaje del hampa. 


Esta es la segunda película que se reseña en este blog sobre el director francés; en este caso colmando las expectativas -después de la flojísima Les enfant Terribles-, ya que es un largometraje  que marca su estilo y por el que tuvo su mayor reconocimiento como lo fue  el cine policíaco, noir y de intrigas. Melville confecciona este thriller a partir del libro de Pierre Lesou, escribiendo un guión que coherente y milimétricamente pasa de la traición a la mayor prueba de amistad, sus tintes fatalistas y los trágicos destinos serán, no sólo en este película; su huella personal.

Este largometraje que inicia con un travelling lateral de Maurice Faugel (Serge Reggiani) pasando por los recovecos y subterráneos de París al ritmo de Paul Misraki, y los claroorscuros en blanco y negro de Nicholas Hayer; larga secuencia que nos presenta a uno de los protagonistas, y el concepto mismo del filme; Faugel, quien recientemente ha salido de la cárcel se dirige hasta el escondite de uno de sus amigos Gilbert Varnove -un ladrón de joyas-, pero sin mayor explicación e inesperadamente lo asesina y, se lleva consigo las joyas, el dinero y el arma que recién ha disparado.  Faugel, prepara un robo y necesita de la ayuda de Sillien (Jean Paul Belmondo), personaje que abre todos los cuestionamientos sobre traiciones, venganzas y ajuste de cuentas, pero al final, nada es lo que parece.


El estilizado mundo criminal de Melville, es apreciado en su conjunto en este largometraje de marcadas sombras, luz dura y contraluces que marcan perfectamente esos característicos  atuendos "robados" del cine americano de los años 30 y los "doulos" de los estupendos Belmondo y Reggiani, cada uno haciendo de su actuación todo un matiz de sensaciones tan grises como su propia moralidad y acciones.

En este recoveco argumental de traiciones, muerte y desengaños, prima un ambiente opresivo, de lugares cerrados, humo de cigarrillo, whisky y tragedia que finalmente marcará los destinos de estos hombres de largas gabardinas y pistolas cargadas. Estos elementos del cine de Melville, el director más americano de los franceses, ha sido copiado o servido de inspiración para directores como Scorssese, Tarantino o John Woo, cada uno tomando la estilización y elegancia tanto de los personajes como de sus sincronizadas y coreográficas escenas de violencia de corta pero fulminante efectividad.  


Como señalaba al inicio de esta entrada, segunda película que veo de Jean Pierre Melville, y en este caso, una de sus primeras obras capitales; película que refleja los gustos, fetiches y estilo que será reconocido en sus cine de hombre solitarios, complejos psicológicamente y trágicos finales, sellados desde el inicio del filme. El cine de Melville, que está cargado de símbolos y elementos particulares, no sólo serán de gran importancia para la narrativa de sus películas sino para desenmascarar o mostrar el lado más frágil de sus personajes, gangsters o samurais de gabardinas y pasos solitarios, que al ritmo del jazz y un cigarro en la boca, matan y mueren.

Como suele suceder con este tipo de largometrajes, tanto sus virtudes como sus defectos se han hecho más notorios con el paso de los años, sin embargo, son sus marcadas características de estilización, sus recursos narrativos y visuales, los que pesan y hacen de este director uno de los más citados visualmente por directores de diversas categorías , y aún así, desconocido para el gran público (incluyéndome).

La apuesta del 12 Festival de Cine Francés por la categoría de "Queridos Bandidos", está muy bien representado por este director del cual se trajeron El círculo rojo y ésta, su iniciación en el género, donde la tipificación de noir, se ajusta tanto en sus personajes, puesta en escena, símbolos y cada uno de los elementos que hacen tan determinado este género cinematográfico. 

Zoom in: Melville mezcla géneros, el noir y la nueva ola francesa
Tarantino dice que esta es su película favorita de Melville, y que fue gran influencia para Reservoir Dogs
Los papeles femeninos, están reducidos a extensiones masculinas, y aunque tiende a darle un gusto misógeno a sus películas, este elemento, es lo que finalmente hace de los filmes de Melville, tan característicos.

Montaje Paralelo: Cine Noir


2 comentarios:

  1. Me gusta Melville, espero ver toda su filmografía, no es muy extensa. Un abrazo.

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  2. Si es verdad, después de ver esta película me pegaré una repasada a su filmografía , igualmente un saludo

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