21 jul. 2013

The end of violence: La violencia según Wenders


"Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente."                                                                                                                                                                                                                                                    Mahatma Gandhi

Wim Wenders, es un director prolífico, que dota a sus películas de cierta fascinación por los viajes sin destino, la crítica al medio cinematográfico y en cierta forma a la cultura americana o "american way of life"; pero principalmente el cine del director alemán se decanta muchas veces por nociones que trascienden lo narrativo, justificándose en lo estético, la imagen y el simbolismo mismo de éstas (semánticas fílmicas). 

Wenders, es de los directores que no necesariamente imprime en sus películas, lógicas o soluciones narrativas que respondan  a una pregunta, la mayor parte de sus giros narrativos provienen de elementos poéticos, o de concepciones personales que pueden redundar en cierta inocencia o simplemente en "cómo ve el mundo Wenders", acercándose específicamente a un cine de autoría, donde priman  las ideas y posiciones éticas, morales y estéticas de este director alemán, que tiene como segundo hogar cinematográfico a los Estados Unidos.




Un aspecto de la violencia, es que necesariamente no es una situación que sea confirmada o consumada; la violencia puede manifestarse también como una amenaza sostenida y duradera, causante de daños psicológicos quienes la padecen y con repercusiones negativas en la sociedad. (1) Tal argumento se puede ajustar perfectamente al guión escrito por Nicholas Klein, quien nos muestra a través de diversos personajes, cómo la violencia -aunque esté justificada para un cambio- genera más violencia; encabezando estos papeles están Bill Pullman y Andie Mcdowell, la pareja que en cierta forma encarnan la paradoja misma del filme, junto a ellos el siempre interesante Gabriel Byrne, un especie de científico y espía que sucumbirá a la violencia, y otros variopintos personajes, muy propios del cine del director alemán.

Dos historias en paralelo, en las que se nos muestra el camino que tomará un productor de cine violento Mike Max (Bill Pullman), cuando éste es secuestrado y amenazado de muerte, pero serán sus captores los que resulten asesinados, y todo ésto quedará registrado en video, en un laboratorio experimental - mitad observatorio, mitad Gran Hermano- que coordina Ray Bering (Gabriel Byrne), cada uno de los personajes representará una reflexión sobre la violencia, en sus más diversas formas y en su complejidad etimológica.




Aunque las colaboraciones Wenders/ Ry Cooder, sólo estén presentes en tres de las películas del alemán, los ritmos de Cooder, siempre serán de gran empatía y funcionalidad en el cine de Wim Wenders, además el alemán repite locaciones , y una excelente fotografía, en este caso por parte de Pascal Rabaud, cinematógrafo francés, quien no sólo la de una ambientación propia a la película de Wenders, sino que logra recrear de forma vívida e inteligente al cuadro Nighthawks de Edward Hopper.




Wenders logra unir dos géneros, o por lo menos el thriller con un cine reflexivo, que además de su excelente fotografía, música y producción,cuenta con un dinámico montaje e historia (o reflexión sobre la violencia, los medios), pero aún así no funciona completamente, por su errático y en algunos momentos caótico e inverosímil guión (principalmente el cierre de la película); que no le resta a sus virtudes pero que definitivamente está lejos de sus obra capitales como París, Texas o El cielo sobre Berlín.


Aún así, no se puede dejar de lado la interesante reflexión que genera el propio Wenders (más allá del guión de Klein), en donde un producto de cine violento termina enfrascado en una historía que parece salida de su propia creación, y que a partir de ésto, se genere un ensayo sobre las diversas capas de la violencia en sus diversas formas y estilos, traduciéndose tanto en el género de suspenso, el metalenguaje, y los caracteres wenderianos. 

Además, y a título personal, la presencia de Andy Mcdowell (Paige) la esposa del productor y Cat (la doble de cine, que sufre un pequeño accidente al inicio de la película y aliada del productor de cine), son razones suficientes para ver esta película.



Zoom in: Después de la experiencia con Coppola en “Hammet”, podríamos considerarla como el reinicio en el cine estadounidense.


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