12 dic. 2012

Carnage: Los dioses salvajes




Penélope, yo creo en el Dios Salvaje. Un Dios cuyas reglas no han sido cuestionadas desde tiempos inmemoriales. A ti te interesa África, no?
Última película de Roman Polanski (hasta la fecha), que sólo hasta este año -que está finalizando- se estrenó en salas "comerciales" del país, con varios meses de retraso, y con poca promoción, a pesar de haber sido nominada en varios festivales y recibido criticas positivas, principalmente por su agudo, oscuro y vertiginoso humor; concentrado en el reducido y escénico apartamento newyorkino, donde se encuentran cuatro despóticos, desagradables y malévolos seres humanos; material idóneo que conoce y sabe transmitir, el ya casi octogenario director polaco.


Polanski, logra poner en escena la obra teatral de Yazmina Reza (coescritora del guión); 79 minutos y el interior de un apartamento, le bastan al multipremiado director para lograr esta comedia de diálogos, donde la civilización occidental demuestra su cercanía a ese dios salvaje del que habla el personaje de Christoph Waltz, una de las cuatro estrellas, que sacan los mejor y los peor de sí, en sus actuaciones.



Dos matrimonios se reúnen en el apartamento de uno de ellos, para socializar la pelea que tuvieron sus hijos; los civilizados y diplomáticos modales de cada uno de ellos, se va desvaneciendo con el pasar de los minutos, unas copas y la  naturaleza misma de sus personalidades; un retrato mordaz de las clases altas estadounidenses se ve reflejada en estos logrados estereotipos, que si llegan a funcionar, por que el planteamiento de sus personalidades se motiva por la misma fuerza actoral de los estupendos Christoph Waltz (personalmente, el que se roba los aplausos), John C. Rilley, Kate Winslet y Jodie Foster, personajes que resultan chocantes, y desagradables en determinado punto, pero fieles espejos de una sociedad tan civilizada, que no reconoce su propia naturaleza destructiva. 

Las máscaras de estos personajes se van deshaciendo de forma progresiva, cada texto, diálogo se apega a esas capas que se van desprendiendo, para dejar ver la verdadera materia "oscura" de la personalidad, en este caso de estos cuatro dioses salvajes.

Penelope: Ethan no tenía apegos a Nibbles
Michael: Nibbles!! ¿Qué clase de nombre maricón es ese? 
Nancy: Si no tienen remordimiento, ¿por qué si nuestro hijo? 
Michael: ¿Sabes qué? Toda esta mierda de hablar y ser considerado, me pone enfermo. Fuimos amables, hemos traído tulipanes. Mi mujer me ha vestido como un liberal. Pero no tengo paciencia para esta mierda sensiblera. Soy un hijo de puta muy malo! 
Alan: Todos lo somos. 
Penelope: No perdón. No todos somos hijos de puta malintencionados. 
Alan: Tú no, por supuesto. 
Penelope: No, yo no. Gracias a Dios.



Este tipo de cine "adulto" - como alguna vez leí en alguna crítica- no es el que más me agrade, un cine repleto de diálogos, problemáticas de parejas y de la sociedad contemporánea, pero en el caso de Carnage, el pulso creativo o por lo menos la maestría de Polanski, hace de este largometraje un destacado e hilarante juego cinematográfico, donde las actuaciones de 4 estereotipos: la mediocridad,  la falsa filantropía, la superficialidad y el cinismo: interpretados de manera magistral por los actores anteriormente citados además de los punzantes diálogos trabajados a cuatro manos por Reza y Polanski, donde el dinamismo y el humor, logran en un pequeño espacio demostrar no sólo el talento del director polaco, sino las múltiples posibilidades del cine. 



Zoom in: Nominada a varios premios internacionales, principalmente para los actores, guión adaptado y película.
Durante el arresto policial que mantuvo a Polanski encerrado en su casa en Gstaad (Suiza) el realizador aprovecho para adaptar junto a Yasmina Reza, autora de la obra teatral Un Dios Salvaje, el salto de ésta a la pantalla.


Montaje Paralelo:  American Buffalo (1996) - Tape (2001) 


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