8 mar. 2014

Haze: Claustrofobia versión Tsukamoto


                                          "El infierno está todo en esta palabra: soledad."
                                                                                                        Victor Hugo 

Revisión y nueva escritura sobre Haze de Shinya Tsukamoto, uno de los directores más importantes del Japón y uno de los favoritos de este blog, tanto por su personal estilo como por su creatividad e historias cripticas, de múltiples interpretaciones, que muchas veces van de la mano de la experimentación. 

Haze es una película que demuestra, que tan importante es la creatividad en el cine y que con poco presupuesto se pueden lograr interesantes resultados; obviamente si detrás existe la mente de un personaje como Shinya Tsukamoto (Tetsuo), el cual se formula un experimento claustrofóbico, aterrador y confuso (de múltiples interpretaciones), que genera en el espectador una asimilación total con el personaje de Tsukamoto, obviamente por la cercanía de los planos (en un espacio tan cerrado), y por la subjetividad de la cámara que en este caso trasladan la visión espectador - actor de manera funcional y mete al espectador en el juego de la película.



Tsukamoto, actúa, dirige, edita y escribe este mediometraje, que pone a prueba tanto a su personaje, un hombre encerrado en un pequeño espacio de concreto, sangrando y totalmente desorientado, que en su intento de escape, conocerá a una mujer, que tiene sus mismos recuerdos perdidos; como a nosotros mismos, no sólo por su guión oscuro, sino por la asfixiante puesta en escena, en donde la oscuridad, y el miedo se van apropiando de estos personajes.

La fotografía, a cargo de Tsukamoto, es una serie de primeros planos, y tinieblas en la mayor parte del metraje, que sólo una cámara de vídeo puede lograr, sin ser una gran fotografía, funciona frente a la idea claustrofóbica y cuento de terror.

Los efectos sonoros y la música (industrial y mecánica) a cargo de Chu Ichikawa son complementarias al cine del japonés.Como es habitaul en el cine de Tsukamoto, los diálogos son pocos, y la narración o la hisoria se proyecta mucho más cerca a la interpretación propia de quién la ve; como cine de autor y como elemento experimental, todo juega a favor de la idea de este director.



Sin ser la mejor película de Tsukamoto -aunque ya la he visto tres veces- si es un ejercicio bastante interesante de este realizador, quien en la mayor parte de sus trabajos, se aleja de los cánones narrativos, y se centra mucho más en su puesta en escena, y en la arbitrariedad, experimentación y estética de la misma, logrando conjuntos desiguales, más no indiferentes. En cierta forma Tsukamoto, se la juega por una historia, que se puede resumir, en el infierno de los celos; y si uno lo mira con esos ojos, es realmente un gran trabajo del japonés, quien asume sus propios riesgos, y eso mismo es, la gran cualidad de sus películas.

Zoom in: Grabada en 13 días, con un presupuesto no mayor a 20 mil dólares, y Tsukamoto, cumpliendo la mayor parte de las labores.
Formó parte de la serie Jeonju Digital Project

Montaje Paralelo: Cube (1997)


1 comentario:

  1. Cuando la ví hace como un año atrás lo primero que me llamó la atención fue que tenía un cierto aire a las cintas de Lynch, por la creatividad expuesta en la cinta con tintes oscuros, clautrofóbico y de desarrollo complejo.
    No es necesario disponer de grandes escenarios ni gigantescas superproducciones, ya que cuando se expresa un sentimiento humano con originalidad y veracidad, por lo general son cintas que quedan en nuestra memoria.

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