6 ene. 2020

Análisis Grafico: Ruben Brandt, Coleccionista




Uno de esos trabajos de animación adulta que haría de las delicias de Tarantino, Benjamin o de la posmodernidad, por su recolección de imágenes y referencialidad icónica, en este caso el cine y el arte. Ruben Brandt Collector, ópera prima del húngaro Milorad Krstic, es un homenaje visual al coleccionismo (virtual) propio de esta época, con una historia que peca en su desarrollo más no en su propuesta, en la que un famoso psicoterapeuta  sufre pesadillas violentas inspiradas en 13 obras de arte famosas, como "Retrato del cartero Joseph Roulin", de Van Gogh, la "Venus of Urbino, de Tiziano, o "Mujer con libro", de Picasso. Cuatro de sus pacientes, que son ladrones expertos, se ofrecen para robar todas esas obras maestras, ya que creen que una vez que las posea desaparecerán las pesadillas. Brandt acepta el plan y ellos se cuelan en museos y galerías de arte de todo el mundo. Brandt se convierte en "el colecionista”, uno de los delincuentes más buscados. Gangsters y cazarrecompensas le buscan para ganar los 100 millones de dólares que se pagan por su captura. Al mismo tiempo, un grupo de compañías de seguros contrata a Mike Kowalski, un detective privado y experto en robos de arte, para resolver el caso.(1)

Más allá del argumento, la película es un ejercicio visual bastante interesante, no sólo por los múltiples homenajes, sino porque el director se arriesga en "deformar" o apropiar las reconocidas imágenes, y en este punto donde mejor sale librado el trabajo de animación, que termina siendo demasiado "limpio" para mi gusto.

De resto, como dice la frase, las imágenes hablan por sí solas, y más que un análisis textual, lo haremos desde lo gráfico y lo referencial.




Nighthawks de Hopper



El doble Elvis de Warhol




Homenaje a la pintura metafísica de Giorgo di Chirico



Una adaptación de El Pensador de Rodin 


Las 13 obras que robó El coleccionista 


La Olympia de Manet



El cameo más etílico del señor Hitchcock

Humprey Bogart se hace presente




Son tantas las imágenes que homenajean al arte y al cine, que el 90 % de la película tendría que salir, sin embargo, el gran logro del animador húngaro, es que asimila o le da identidad a las imágenes que recrea en esta obra, en lagunas de forma evidente, las 13 pinturas que tienen que robar, las exhibiciones, en otras son sendos homenajes, guiños y hasta easter eggs que pondrían a sudar a más de un historiador de cine/arte.

Un trabajo recomendable, no sólo en su visionado sino como un ejercicio didáctico entorno a la imagen artística.  




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