30 nov. 2019

Joker: Sociedad enemiga, enemigos de la sociedad


"El acto surrealista más simple consiste en salir a la calle con un revólver en cada mano y, a ciegas, disparar cuanto se pueda contra la multitud. "
                                                                                                      André Breton
Hace ya un par de meses o tal vez casi un año, se anunciaba la realización del Joker; en un principio se escribía que en sus filas estaría Martin Scorssese,  al igual que Joaquin Phoenix como el archienemigo de Batman, que sería una obra más realista y ajena a los cómics, anunciaban en otros portales y noticias, y todo ésto, de cierta manera lo pudimos ver en pantalla, porque sí bien el señor Scorssese no participó en este largometraje, su influencia si estuvo marcada en el contexto narrativo y personalidad, de quien se conocerá como el Joker. Finalmente, la película fue dirigida por Todd Phillips, más conocido por The Hangover y otras películas de comedia en las que ha participado como guionista, productor y director, siendo uno de los realizadores más influyentes en Hollywood - económicamente hablando -, que, con The Joker, su última obra, logra equilibrar lo artístico y comercial. 

Phillips, que como declaró en varios medios, quería una obra ajena a los cómics, que estuviera más cercana a los estados de violencia de los últimos años, y con una evidente cercanía a dos películas de Martin Scorssese, Taxi Driver y El Rey de la Comedia, tanto por su contexto histórico como por su relación social y política, que igual ha generado debates y polémicas, por encumbrar a un antihéroe o sociopata como figura de reivindicación; de todas formas, tanto la calidad de la obra como dichas polémicas, la han llevado a ser no sólo una de las películas más taquilleras de estos últimos años sino la película que más dinero ha recibido siendo para adultos, además de nominaciones al Oscar y otros festivales.


El guión escrito por Todd Phillips y Scott Silver, basado en el personaje creado por Kane,  Finger y Robinson, ademàs de ser una revisión del Joker del universo DC, es la historia de un hombre afectado y rechazado por una sociedad en declive, con una rara enfermedad psicológica, en la que no puede parar de reír en los momentos más incómodos. El Joker, que transita entre las particularidades del cine de autor, el de superhèroes y el homenaje cinematográfico-, más que una extraña mezcla de géneros y elementos, es una obra que se adapta a las tendencias de los últimos años, es decir, la hibridación, de donde sale triunfante, tanto en taquilla como en público; porque el largometraje escrito por Phillips y Silver es una excelente formula que recoge las problemàticas sociales de los ùltimos años en los Estados Unidos, la empatan con dos obras fundamentales de Scorssese, en los que sociedad y persona, están en decadencia, así como las sagas de superproducciones en las que el antihéroe, ademàs de protagonizar la obra, es un reflejo de lo que algunos piensan de esta oscura aldea global, ironizando a McLuhan. 

El guión en el que prima la complejidad psicològica de un personaje, es decir el Joker, también es un efectivo relato sobre perdedores, desadaptados e innegablemente sobre hombre blancos perturbados con una sociedad que no los comprende, ya sea en el poder - los Wayne-, o sus semejantes, los otros payasos, la psicóloga o su misma madre, enferma mental y socialmente, en el que la violencia es la única respuesta.

Repleta de Mcguffins, de conexiones entre cómic, diégesis y problemáticas sociales actuales, se resuelve el origen del Joker, que no necesariamente será el némesis de Batman, sino el símbolo detrás de un hombre.



Aunque el director de fotografía Lawrence Sher, no es muy conocido, sí se puede decir que es una de las "manos derechas" de Todd Phillips, ya que han trabajado juntos en varias producciones; y en este caso, saca sus mejores recursos, no sólo explotando la luz natural en varias secuencias sino en el manejo de los colores neón, las luces frías y los primeros planos, no sólo enfatizando la actuación de Phoenix, sino la misma transformación de éste, como lo vimos en la secuencia del baño en el metro, después del asesinato de los tres trabajadores de la Empresa Wayne, la escenas nocturnas en el pequeño apartamento de los Fleck y obviamente en el clímax de la obra, donde el fuego de las protestas se mezcla con los neones y el traje rojo ocre del ya transformado Joker. Obviamente, el gran trabajo de fotografía de Sher funciona por una acertada dirección artística, vestuario y maquillaje, sólo hay que ver la ropa de Fleck y su evolución, y de la misma ciudad, que nos recuerda a la Nueva York de Taxi Driver y la recesión económica de los años 80.

En el montaje o edición, no sólo se estructura la obra, se consolida la creatividad de la misma en lo narrativo/expresivo, y en el caso del Joker, no solo vemos una obra que funciona bastante bien en ese primer eje, sino que las secuencias, escenas y demás están muy bien armadas, como sucede en la escena del baño del metro, en muchas de las elipsis, los fuera de campo, y aún en la escena del baile en las escaleras,  donde el trabajo de Jeff Groth resalta de gran manera. Complementando esta idea, la parte musical del Joker no sólo funciona por las canciones escogidas de Gary Glitter o Jimmy Durante, entre otras sino por la composición de Hildur Guðnadóttir, que refleja muy bien el estado del personaje principal.




Pero en definitiva, el gran acierto de esta obra está en la actuación de Joaquin Phoenix, quien literalmente se roba el show, no sólo por el aspecto o cambio físico al que se sometió, sino en su misma interpretación, la risa, sus modales y débil carácter, más que cambiar, evolucionan, se apropian de ese hombre "que quiere ver arder el mundo" como dicen en la segunda parte del Batman de Nolan (2008); un Joker más humano, sí se quiere, igual de violento pero con la aprobación de una sociedad que ha sido invisibilizada por los poderosos. Es innegable que el trabajo de Phoenix está más allá de su apariencia, sus gestos de decepción cuando transmiten su actuación, la evidente locura de su transformación en el baño del metro, y ante todo, en el momento en el que ve arder la ciudad, sabemos que Phoenix ha logrado un momento trascendental, como perfectamente sucedió con The Master (2012), Her (2014) o Walk The Line (2005), entre tantas otras películas. 

Decir que el Joker es una película perfecta es demasiado ambicioso, sin embargo, en tiempos de franquicias D.C y MARVEL, cae bien una película como ésta, bien construida visual y narrativamente, con un personaje muy bien estructurado y soportado por la actuación de Phoenix, con un gran trabajo de fotografía y sobre todo de montaje; que musicalmente responde a la forma de la obra más que a la manipulación de los sentidos , y que logra interpretar bastante bien el sentir de ciertas partes de la sociedad actual, en donde la violencia y descontento están presentes - solo hay que ver al día de hoy las marchas y paros en Latinoamérica-, pero también es un reflejo de las complejidades del pensamiento del anglosajón blanco y clase media estadounidense, a la que Arthur Fleck, pertenece. En resumidas cuentas, es una película que funciona tanto para los admiradores de los cómics, como obra "independiente", que logra mezclar de manera inteligente pero formulada, el sentir de los últimos años envuelta en un papel de homenaje cinematográfico y cine de autor, aunque ésto último, ya no quiera decir nada. Una gran pelicula, a la altura del Batman de Nolan, de Logan (2017) o de obras como Un día de Furia (1993) y las ya referenciadas de Martin Scorssese.

Zoom in: Además de haber superado casi el billón de dólares, y ser la película más exitosa para adultos, también ha sido nominada y premiada en diversos festivales, incluyendo el león de Oro, los Critics Award y posiblemente los Oscar, Bafta y demás.

Montaje Paralelo: The Dark Knight Trilogía - Taxi Driver -  Personaje DC - Ciudades en caos 



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