24 nov. 2017

Good Morning Babilonia: Homenaje a la dirección de arte y al cine silente


                “Los decorados, al igual que la arquitectura, pueden incluso aspirar
                   a los ideales de las otras artes, a la expresión de sentimientos                                                  esenciales en una forma arquitectónica.”
                                                                                                Robert Mallet Stevens


Aunque no es la primera película que reseñamos de los hermanos Taviani, sí es la primera que tiene un tono comercial, homenajeando a Hollywood, a D.W Griffith y a ese universo un poco escondido, que es el de los decorados y la dirección artística; los nacidos en San Miniato (Toscana), con casi seis décadas de trabajo, múltiples presentaciones en festivales y una serie de obras que se han hecho representativas para el cine italiano y europeo, además de escribir, producir y obviamente dirigir, han establecido una filmografía con claras alusiones políticas e históricas, adaptando tanto literatura de gran envergadura como relatos más comunes, pero en todos evocando un fuerte mensaje humanista.

Con casi noventa años, homenajeados por su obra en diversos festivales y aún con la lucidez que hicieron un Padre, Padrone o Good Morning Babilonia, ésta última, la que vamos a analizar; siguen frente a las cámaras, colocando en las imágenes en movimiento, sus pensamientos, búsquedas intelectuales y obviamente, sus ideologías.



El guión escrito a seis manos por parte de los Taviani junto al gran Tonino Guerra (Antonioni, Angelopoulos y Nostalgia de Tarkovski), ahondando en una idea de Lloyd Fonvielle, en la cual dos hermanos de gran talento para la construcción, terminan en Hollywood, haciendo parte del equipo de D.W Griffith y su Intolerencia, además del éxito propio de la época, pero la Primera Guerra Mundial, y una serie de tragedias, mostrará el verdadero destino de estos hombres.

La película nos ubica en la primera década del siglo XX, primero, en una Italia en la que la pobreza y las diferencias culturales se pueden vislumbrar en la quiebra de la cantera - explotación minera- con la cual creaban las esculturas y piezas arquitectónicas los hermanos Nicola y Andrea, los cuales tendrán que emigrar a los Estados Unidos, no sólo por dinero sino por su mismo afán de éxito y talento al construir monumentos; entre el azar y su capacidad artística terminarán en Hollywood, primero como ayudantes, y más adelante como los directores de arte de D.W Griffith, el éxito, talento y hermandad, se pondrán a prueba, primero por una tragedia familiar  y más adelante por una universal, como lo fue la Primera Guerra Mundial, el destino y la barbarie, harán que estos hermanos no sólo rompan sus lazos, sino que terminen peleando en bandos contrarios. Narrado de forma cronológica, el guión no sólo está centrado en los hermanos escultores sino en las complejidades, virtudes, cambios e idealizaciones del Hollywood silente, ese, donde el director era el gran responsable de la obra, la dirección de fotografía era una mezcla de artesanía, técnica y grandes galpones, cuyas paredes estaban construidas por enormes paneles translúcidos y móviles que, mediante bisagras, se abrían o cerraban, según lo requería la escena, permitiendo el paso o el bloqueo de la luz.(1); o como podemos ver en alguna secuencia, ese cine, que estaba experimentando con su lenguaje, como lo hacía el Griffith interpretado por Charles Dance, mientras, montando en una especie de grúa y en un auto, realizaba un travelling*, y muchas otras secuencias y narraciones, entorno a esos primeros y fructíferos años del cine.   Tampoco podemos dejar de lado, que es una película que nos está contando sobre el oficio del director de arte, pasando por la escultura hasta esos decorados monumentales, en las que los italianos, fueron verdaderos maestros, como sucedió con Cabiria (Pastrone), y más adelante con Intolerancia y otras de Griffith. Es decir, aunque obviamente es un drama histórico, el metarelato está absolutamente presente como homenaje, crítica y en cierto modo, autoreferenciando a los propios Taviani.


Aunque la fotografía del italiano Giuseppe Lanci,  ganador de un David de Donatello por esta labor,  es bastante efectiva, sacando provecho de la artificialidad de Hollywood con la luz natural, también es cierto que algunas secuencias, o son muy planas, o no logran la emotividad que corresponde a este reconocido operador que trabajó para Tarkovski, Nani Moretti, entre otros. Aún así, es innegable su talento frente a los planos generales y el uso de lo épico, como sucede en la comida matrimonial, las secuencias de Griffith frente a la pantalla o esa bella secuencia cuando los hermanos recogen una luciérnagas en medio de la noche hollywoodense.

De la mano al trabajo de Lanci, vale destacar la labor de Lorenzo D´Ambrossio, que no sólo emula la época representada sino una serie de decorados que hace conexión con el tema tratado, Ambrossio junto a Gianni Sbarra y Massimo Spano, recrean de la mejor manera el Hollywood de la primera década del siglo XX, y crean, como Lanci, toda una percepción épica de ese "universo" y de la misma vida de los hermanos escultores.

Si bien la música de Nicola Piovani, no sólo es adecuada al estilo y época, también es cierto que no parece estar a tono con el carácter dramático de la película, tal vez el tema central de la obra, es la que mejor define lo que sucede, pero tiende a perderse en el desarrollo, y sólo hasta el final es donde toma mayor relevancia, sería absurdo desmeritar el talento del compositor italiano, pero creo que no es el mejor trabajo de éste, o por lo menos su uso en este largometraje no funciona del todo.     


Aunque los actores principales son Vincent Spano y Joaquim de Almeida, un newyorkino y un portugués que hacen de italianos, quien en cierta forma se roba el protagonismo es Charles Dance, que como escribíamos más arriba interpreta a Griffith, además del actor fetiche de los Taviani, Omero Antonutti, que en los pocos minutos que sale en pantalla opaca a los demás, esto no quiere decir que las actuaciones de Spano y de Almedia sean malas, sólo que no tienen el peso suficiente como protagonistas, y el primero cae en muchas ocasiones en la exageración; de resto, interpretes que asumen bastante bien su papel, pero que tampoco llegan a destacar.

Una de esas películas que debo recomendar más por el tema que por sus propio conjunto fílmico, que abarca demasiado y no llega a la mejor conclusión, principalmente por su  tono idealista, emotivo e irregular, en su propia narración, pero que como documento de la historia cinematográfica, llega a ser importante, no solo por la aparición de Griffith sino por tocar el oficio del director de arte, y a ese cine, que empezaba a balbucear en un italiano que construía monumentos de piedra, cartón e ilusiones.

En conclusión, para quien estudia cine o le importa la historia del mismo, un trabajo importante, que se justifica en varias secuencias; y que tiene en una historia de amor y rompimientos fraternales, tanto un mensaje humanista como de reconciliación, marcado no sólo por la tragedia sino por la guerra, que parece ser un tema que va de la mano en muchos relatos, imágenes e historias.

Zoom in:  Selección oficial en Cannes, fuera de concurso

Montaje Paralelo: Cine dentro de cine - Cine Silente 


(1)http://www.elespectadorimaginario.com/good-morning-babilonia-comienzos-del-cine-mudo-en-hollywood/ 



*Traveling "acarreo" (voz inglesa: «viajando» y que al español también podría ser traducida por «desplazando» o «desplazamiento»), se emplea en el cine para indicar que la cámara se desplaza de su ubicación mientras se graban imágenes.

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