8 nov. 2017

Cineclubiando: A Serbian Film



"Fue el episodio más cruento de la historia de Europa desde el fin de la segunda guerra mundial. La Corte Internacional de Justicia vio en esta matanza el primer caso europeo de genocidio desde el Holocausto."
                                                                                           Serbia: una nación dividida (1)


El primer, y hasta el momento único largometraje del guionista y director serbio Srdan Spasojevic, no sólo se ha convertido en una de las obras más polémicas, censuradas y prohibidas del siglo XXI, sino en un trabajo de culto por su violencia extrema, sordidez e interpretaciones o representaciones socio-políticas devenidas tras las guerras en los Balcanes, la limpieza étnica y la guerra civil en Yugoslavia; formado fuera de Serbia como cineasta, Spasojevic, con su ópera prima no sólo saca a relucir sus más honestas convenciones sobre lo que es el cine, sino que lo hace a través de una de las metáforas más escabrosas y brutales como lo es A Serbian Film, un descenso a los infiernos por parte de un actor porno retirado, que de paso arrastrará a su familia, como muchas veces sucedió en el gobierno de Milosevic, los ultranacionalismos y las segregación racial, religiosa y en últimas, moral, que se vivió en dicha región. Es decir, y usando una frase del mismo director, la película "muestra el fascismo que hay tras lo políticamente correcto" (2), hablando sobre la censura, el cine serbio y la misma sociedad, tras la posguerra en esa región, llena de conflictos, desde tiempos inmemoriales.




El guión escrito en conjunto por Aleksandar Radivojević y Srđan Spasojević, no sólo es una parodia del cine serbio actual o una metáfora sobre las complejidades de la posguerra balcánica, sino que literalmente es un viaje a los infiernos de un hombre, que por una mejor economía, terminará viendo la peor cara de su sociedad.

La película nos narra la historia de Milos (Srdan Todorovic), un actor porno retirado pero aún, una leyenda de dicha industria, que vive apaciblemente con su esposa e hijo, sin embargo, las penuria económicas y una oferta por parte de una antigua socia, harán que Milos regrese a su antigua labor, una especie de película porno artística que imita a la vida, como dice Vukmir Vukmir, el director. Pero las sospechas y miedos de este hombre, no sólo se convertirán en pesadillas, sino en el punto más bajo de una sociedad decadente y la locura colectiva entorno a esta industria y la muerte, como espectáculo.

Aunque pausada en la primera parte, la narración se va haciendo más frenética en el clímax de la misma, y el drama se va convirtiendo no sólo en terror sino en un macabro espectáculo de incesto, violación, tortura y muerte, donde el guión se "resuelve" de la manera más brutal y efectiva, y no por esto menos dramática.

  
Aunque la fotografía de Nemanja Jovanov no salga muy bien librada en este trabajo - su labor principal está en el campo de la colorización*-, tampoco se puede negar, que su ejercicio cinematográfico está determinado por el estilo del cine porno, y en cierta forma, mediado entre un naturalismo (exteriores) y la artificiosidad (de las secuencias en exteriores), es decir, aunque técnicamente no sea correcta, como concepto funciona, en algunas partes; sin dejar de lado que es una fotografía plana, con pocos contrastes y que a la final no tiene la misma fuerza, que su brutal guión.

Mucho más acertado viene a ser el trabajo musical de Sky Wikluh que logra concentrar en los sonidos electrónicos, toda la rabia, malestar y terror que es A Serbian Film; un dubstep, que recoge todo ese ambiente oscuro y sórdido con ritmos sincopados y distorsiones propias del género musical y de lo que vamos a ver en pantalla.

Vale la pena destacar el trabajo de edición, no tanto por su compaginación o coherencia, sino por las metáforas que utiliza durante las escenas de sexo y por cierto tipo de montaje, al que le cabría la palabra de simbólico, en la primera parte, y por lo frenético del clímax, y chocante del final, en resumen, la labor de Darko Simic, es tal vez, otro  de los puntos fuertes de este largometraje.


   
Las actuaciones son discordantes, si bien el actor Srđan "Žika" Todorović, es considerado como uno de los más importantes y representativos de Serbia, su interpretación no pasa desapercibida, tanto por la exageración, que es necesaria en ciertas secuencias como el aplomo para otras, pero de lo que no cabe duda, es que un personaje que a pesar de su ambigüedad, es absolutamente empático, y ésto es lo que termina generando mayor trauma con el trabajo, es decir, más allá de sí lo hace bien o mal, lo que representa el personaje, está absolutamente logrado; no se puede decir lo mismo de Jelena Gravilovic o de  Sergej Trifunovic, la primera porque termina siendo eclipsada por Todorovic, y el otro, porque su hiperbólica interpretación afecta al tono de la historia, y aún así, es vital esa misma exageración para el personaje, de resto, no hay mucho que decir, o son lo suficientemente correctos o igual de exagerados a sus pares.

En conclusión, y frente a la polémica, es una obra que no es indiferente, que uno sale con un mal sabor de boca, como muchos salimos de la proyección que se tuvo oportunidad de ver en el mes de Halloween en el cineclub 4 bits de la Universitaria Agustiniana, que shockea tanto por su violencia como por el tono nihilista y decadente que presenta, pero también cabe como reflexión frente a las representaciones del cine contemporáneo, a esa doble moral, que maneja el crítico o experto en cine, cuando alaba a un Saló de Pasollini  - sin negar las virtudes de ésta- o le apuesta a una Mujer del Animal de Gaviria, por su mella critica a la violencia, pero a la obra del director serbio, la crítica pasa por la superficie y no por lo que puede demandar en su misma metáfora, sin negar, las obvios errores, lo explicito y demás elementos por las que se le ha censurado o vetado, también, porque la hiperviolencia de la escribe Zavala y otros autores, también tiene cabida en el cine, ya no sólo como espectáculo mórbido sino como una forma de describir las complejidades del siglo pasado y de lo que estamos viviendo, y algunas veces, un machetazo, una violación o el punto más macabro de una escena, puede llegar a definir mucho mejor que la realidad obvia y documentativa de otros cines. Eso sí, A Serbian Film, no es una obra para recomendar, no es un trabajo para repetir, pero que hay que ver, con otra mirada, más llá de las capas de violencia y "mal gusto".

Zoom in: Presentada en diversos festivales, Sitges y Cannes incluidos, en donde la polémica, censura y retiro de las salas, empezó a convertir a este largometraje, en otra obra de culto.
Desde su presentación pública ha recibido censura y prohibición  en Australia, Noruega, Inglaterra, España y otros países. 
La escena del bebé, entre otras, no sólo fue realizada con un muñeco de látex sino falseada para la obra.

Montaje Paralelo: 8mm (1999) - Human Centipede (2004) - Explotation - Gore  - Al interior (2007)





(1) http://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/serbia-dividida_480/3
(2)(https://es.wikipedia.org/wiki/Srpski_film)
*http://apreciacioncinetec.blogspot.com.co/2015/03/colorizacion-en-cine.html

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