24 sept. 2017

Cineclubiando: Siempreviva


                                    "Divulguen inmediatamente a la opinión pública 
                                     que estamos clamando por un cese al fuego…
                                     Si no cesa inmediatamente el fuego habrá una hecatombe".

                                                                                            (Alfonso Reyes Echandía) 
                                                          Clamor del presidente de la Corte  Suprema de Justicia en la toma del palacio de justicia en 1985

De nuevo reseñamos una película que observamos en el Cineclub 4bits de la Universitaria Agustiniana, en este caso, una película colombiana ambientada en la toma del Palacio de Justicia, y las desgracias de una familia entorno a este hecho. Dirigida por Klych López, ópera prima de un director de larga experiencia en la publicidad, televisión y videoclips.

El director formado en San Antonio de los Baños, ganador en varias ocasiones para el Fondo de Desarrollo Cinematográfico y con varios premios tanto en diversos formatos, estilos y formas audiovisuales; este vallecaucano que ha destacado por sus guiones y sus puestas en escena con cierta preocupación social, deja en su primer largometraje, sus puntos más fuertes pero también sus debilidades, como vamos a analizar a continuación.


Escrita en conjunto por López, Clara Maria Ochoa y Manuel Arias, tomando como base la obra teatral homónima de Miguel Torres, que narra la lucha de una familia por encontrar a su hija menor, desaparecida durante la Toma del Palacio de Justicia en 1985 en Colombia.(1). También es la historia de una casa, de las tres familias que habitan en ella, las problemáticas económicas y sociales de las mismas, y en cierto modo, un reflejo "micro" de la sociedad colombiana.

Ambientada durante la época de la Toma al Palacio de Justicia y con una única locación, una casa cercana a éste, donde habitan tres familias, los dueños de la casa, el prestamista y una pareja de inquilinos, que con sus diferencias, rencores y complejidades se unirán para encontrar a Julieta (Andrea Gómez), la hija menor de los dueños de la casa, que acaba de graduarse como abogada, y que ha tomado un empleo en la cafetería del Palacio de Justicia; el guión, mediado entre los choques de Don Carlos (Enrique Carriazo) y Sergio (Andrés Parra), un desempleado que se gana algunos pesos comor payaso y otras informalidades, las deudas de la familiam, los secretos del prestamista y otras más, se irán haciendo más complejas, cuando el M-19, un 6 de noviembre de 1985, se tome el Palacio de Justicia, marcando una de las tragedias más  dolorosas, sucedidas en Colombia.


El trabajo fotográfico del comunicador caleño Diego Jiménez, no sólo es una de las más representativas en el audiovisual colombiano, sino que ha recibido varias distinciones por su polifacético estilo y adaptación, Jimenez, que ha pasado por el documental, videoclip y el argumental, más que una estética definida, tiene un diseño fotográfico de gran calidad, entre naturalista y el artificio mismo del género cinematográfico, como sucede en este largometraje, en el que asume la "realidad" de los sucesos, pero eso no lo detiene en experimentar con los planos, las elipsis - en los cambios de secuencias- y en el desplazamiento por ese set natural que fue la casa en la Candelaria (Bogotá).

Aunque la música de César López funciona con el estilo de la obra, tampoco es una banda sonora que destaque demasiado, primero, porque el naturalismo de la obra se abstiene de tanto recurso musical, y segundo, porque es más un acompañamiento tanto en el inicio como en el final, del que es difícil entablar cierta empatia.

Mucho más importante viene a ser el montaje de la obra, muy bien acoplada con la dirección fotográfica y los mismos recursos de cámara y dirección de arte, que a la final, son vitales para este trabajo hecho en una sola locación.


Si bien el trabajo de actuación es uno de los puntos fuertes, o por lo menos uno de los que más resalta el director, la verdad es que sólo el trabajo de Carriazo y el de Andrés Parra, destacan pero por emular sus arquetipos creados para la televisión, de resto, sin hacerlo mal, tampoco llegan a generar grandes interpretaciones.

En conclusión, una película correcta, que se queda corta en el guión, principalmente en la parte final o cuando desaparece el personaje de Laura García; que destaca en su labor fotográfica y en los recursos del tiempo, y que reducir a un espacio cerrado un evento tan importante para Colombia, también tiene un gran valor argumental; de resto, aunque tiene elementos muy positivos como totalidad, termina pecando en su tramo final, donde el guión no encuentra un buen final y menos, otro punto de giro, restándole, a lo que se venía construyendo como obra.

Zoom in:   Participación en varios festivales internacionales.

Montaje Paralelo: Palacio de Justicia




(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Siempreviva_(pel%C3%ADcula)

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