17 may. 2017

Somos lo que hay: Canibalismo social


¡Cuántos dramas de familia, cuántas tragedias sangrientas
 había producido aquel monstruo con sus trampas!

Opera Prima del directo mexicano Jorge Michel Grau, que inició en la producción documental y televisiva; graduado como Comunicador y más adelante como cineasta del Centro de Capacitación Cinematográfica; este mexicano que ha ganado varias becas y participado en diversos proyectos, no sólo fue seleccionado para participar con su primer largometraje en  Cannes, sino que ha recibido varias distinciones por su "híbrido" trabajo mediado entre lo social y el terror, por que Somos lo que hay, es una de esas inclasificables obras a las que se le ha apuntado el cine latinoamericano.

Grau que además de la realización y producción,  es docente, no ha tenido suerte con sus últimos proyectos, o por lo menos, la falta de financiación ha retrasado el estreno de sus últimos trabajos, pero aún así, ya se vislumbra como un director "interesante" dentro de la escena mexicana.


Escrita por Grau, este relato que mezcla el canibalismo, lo social y la confusión en una familia pobre mexicana que debe replantearse sus ritos y modo de vida cuando el padre y líder de éstos, muere,  haciendo que la familia entre en crisis, no sólo por la búsqueda de un nuevo jefe sino por sus propias disputas e inseguridades. Un hijo mayor desorientado con su sexualidad, uno menor agresivo e impulsivo, una madre histérica y una hija sobreprotegida; caníbales, pobres, descuidados y en decadencia, convierten una tranquila noche mexicana, en una persecución policial y en un sangriento ejercicio sobre las problemáticas sociales y familiares de ese país.



Aunque la fotografía de Santiago Sánchez no destaca demasiado, si tiene un par de secuencias que no sólo funcionan sino que están muy bien pensadas desde lo fotográfico, como lo es en la que sacrifican a una de sus víctimas, y al inicio del largometraje, de resto, se queda un poco corta en su trabajo técnico. Aunque la música es efectista, funciona realmente bien, y ese arquetípico sonido de violines rechinantes, se apropia de la ambientación de la obra.  Tanto el montaje como el diseño de Producción, asumen un papel "realista" casi con tintes documentativos o veristas, para encausar ese híbrido entre realidad social y canibalismo.

Uno de los puntos más flojos de esta obra, radica en las actuaciones, no tanto porque lo hagan mal, aunque tampoco se destacan mucho las interpretaciones de Barreiro, Chavez o Gaitán, sino porque estos personajes están construidos como estereotipos dentro un "universo" absolutamente realista, y no parecen encajar en esta realidad, además, porque intenta generar humor a partir de dichos papeles, y en ningún momento lo logra.

    
Aunque tengo que decir que es una obra que termina decepcionando, también cabe aclarar que tiene una premisa interesante, y que podría haber sido mejor desarrollada sí se hubiera ido por caminos más comerciales, -como parece que fue el caso de su remake-  o de un absoluto caos, en el que los géneros o la autoría se confunde por completo como sucede con la película brasileña Trabajar Cansa, en donde el supuesto terror es casi una metáfora sobre lo social, aspecto que en este trabajo mexicano nunca llega a cuajar.  

Sí bien no es una película para recomendar, de pronto puede funcionar como parte de un estudio sobre los híbridos cinematográficos o la mezcla de géneros.

Zoom in:  Presentada en Sitges y nominada en los premios Ariel.

Montaje Paralelo: Trabajar Cansa (2011) 



2 comentarios:

  1. Hola Andrés
    No conocía esta película. Algún día la veré por curiosidad!
    Saludos!

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  2. Sí puede ser interesante, puede defraudar un poco, peor tiene su punto interesnate en la premisa, un saludo

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