31 may. 2016

El pequeño mundo de Don Camilo: Rivalidades amistosas de posguerra


       
                  "Cada virtud sólo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos."
                                                                                                   Michel de Montaigne

Segunda película que vemos del director francés Julien Duvivier, uno de los más importante del llamado realismo poético y de la cinematografía gala de los años treinta y de las dos décadas siguientes; cineasta asociado a los inicios del cine argumental de este país (Feuillady y Marcel L´Herbier), a los Film D´Art (la productora) y  unas impecables puestas en escenas, heredadas de su formación teatral que lo llevaron a actuar, dirigir, escribir y producir como parte de sus cualidades que lo establecieron como uno realizador fundamental - aunque algo desconocido- en el cine europeo y su pequeña incursión en Hollywood. Duvivier, que trabajó con dos esenciales del realismo poético francés como el mítico actor Jean Gabin y el guionista/escritor Charles Spaake, fue igualmente inspiración para directores como Ingmar Bergman y el mismo Orson Welles, que veían en su acertada dirección un lirismo que se anteponía a sus historias violentas, pesimistas o crudas. De todas formas, el director francés incursionó en diversos géneros, estilos y establecimientos estéticos, que lo llevaron a crear clásicos como Pepe Le Moko - la primera película que vimos de éste- o El pequeño mundo de Don Camilo, esa serie de novelas e historias escritas por Giovanino Guareschi, entorno a la aventuras y rivalidad del cura de un pueblo y el alcalde comunista de éste, y de la que vamos a escribir a continuación.


El guión escrito por Duvivier junto a René Barjavel, es una adaptación bastante fiel del mundo creado por Giovanino Guareschi, ese pequeño mundo escondido en un aldea al norte de Italia en plena posguerra, donde un cura, de tintes fascistas, Don Camilo (Fernandel) la emprende contra el nuevo alcalde Peponne (Gino Servi), un  comunista militante, que vivirán una rivalidad tan sincera, antigua y correcta como probablemente la vivieron muchos personajes en las zonas más humildes y alejadas de la Europa de Guerra y posguerra; es en cierta forma, un resumen amable e idealista de Guareschi y obviamente del director francés, para demostrar que era posible que convivieran dos ideologías tan opuestas en las figuras del bonachón Don Camilo y el tosco pero honesto Peponne. 

Comedia, que dio inicio a una serie de películas entorno a estas dos figuras, que a través de un inteligente humor y guión, no sólo nos presenta un cuadro de una rivalidad/amistad en beneficio de una pequeña comunidad sino un tratado en tono sarcástico sobre la tolerancia. Igualmente, la película tiene otras subtramas - una muy shakesperiana, a lo Romeo y Julieta-, las charlas de Don Camilo con el Cristo de la iglesia, y sus sabias respuestas y demás conflictos de lo pobladores, que finalmente, la colaboración entre Don Camilo y Peponne, dará frutos y las mejores soluciones.



Si bien el nombre de Nicholas Hayer, no sea el más conocido dentro de la dirección de fotografía mundial, si fue un operador bastante prolífico dentro del cine galo, como camarógrafo de guerra, en documentales e igualmente haciendo la fotografía de diversas obras en diversos géneros, donde puso sus conocimientos de la luz natural y el claroscuro naturalista al servicio, en este caso, del humor. 

Correcta en su labor sonora, al igual que en el montaje de Maria Rosada, que tiene mucho de musical, al igual que un diseño de producción simplificado, que nos refleja a la perfección el Brescello (pueblo) de Guareschi y el ambiente rural del mismo. Vale la pena destacar la voz en off de Ruggero Rugeri, que es la voz del cristo crucificado, y en cierto modo, una puesta en escena que va a girar entorno a los personajes principales.

Obviamente el punto más fuerte de este largometraje está en las actuaciones de Fernandel y Servi, quienes no sólo se echan todo el peso dramático al hombro, sino que las acciones y situaciones giran en torno a sus interpretaciones, igualmente, la química que se dio entre estos, marcando sus obvios contraste, estableciendo el mismo carácter de la obra. También vale la pena escribir sobre Sylvie, que interpretó a la Signora Cristina, y otro par de personajes que redondean el afable humor de esta obra.



Una película, aunque esencialmente comercial, tiene un trasfondo bastante interesante, y muy bien desarrollada por Duvivier, que no sólo asume el tono del libro sino el mensaje del propio Guareschi, y de la misma época, que pedía obras, que hablaran sobre las problemáticas de la posguerra pero enfrentadas con humor y cierta ternura, y un tono conciliador, que parecía ser lo mejor, después de la insensatez de la guerra, y sus ideologías. 

Una película bastante recomendable, que ha tenido versiones amercianas - no muy afortunada con Terence Hill y Bud Spence- méxicanas - con Cantinflas como protagonista- y una serie colombiana, que tuvo cierta repercusión.

Zoom in: Nominada al BAFTA a mejor película, además de estar en el top ten de la National Films and Review a las mejores obras extranjeras.

Montaje Paralelo: Don Camilo 



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