9 may. 2016

CineMigrante: Las niñas Quispe


"Un hombre caminante vino a decirnos las palabras que ninguna quería escuchar. Cuando regrese, el silencio será aun más fuerte, y quizás entenderá que hay muchas formas distintas de partir...."

Durante la Muestra de Cinemigrante tuvimos la oportunidad de ver una única película - no sólo por falta de tiempo sino por la duración de la misma muestra-en este caso una  opera prima concebida dentro de a categoría de Diálogo Interamericano.

Primer largometraje argumental del director chileno Sebastián Sepulveda, conocido por el documental O Areal, y por haber editado varios trabajos de directores chilenos y latinoamericanos incluyendo el último largometraje de Pablo Larrain, igualmente ha escrito guiones y ha aprticipado como actor en pequeñas producciones; Sepulveda, exiliado por la dictadura en su país, tuvo una formación académica europea, aunque a su regreso a Santiago pudo estudiar Historia, de todas maneras fueron sus estudios de cine en La Fémis y en San Antonio de los Baños, la que ha confrontado sus estilos en su reciente carrera como director. Las niñas Quispe, la película en cuestión es una co-financiación con Francia por parte de la Fonds Sud Cine,  ha sido presentada en varios festivales y recibido un par de nominaciones y premios del público.


Escrita por el mismo director, esta historia basada en un hecho real, sucedido en plena dictadura chilena, nos acerca a las hermanas Quispe, las cuales viven en la parte más lejana del altiplano norte chileno, colindando con la Argentina, estas mujeres de la etnia colla, pastoras, aisladas, al margen de la modernidad y cambios de la época, deberán enfrentar no sólo las leyes de la dictadura, como vender o matar a sus cabras sino integrarse a una sociedad que no comprenden. 

Relatada específicamente en el año de 1974, cuando los militares se estaban tomando esas zonas de la cordillera, y sus pocos pobladores empezaron a vender o dejar dichas tierras; solamente las hermanas Quispe y sus cabras, fueron las últimas en "dejar" dicha zona; con una narrativa pausada, de pocos giros dramáticos y alejado de todo conflicto este largometraje, es una mezcla de ese universo documental del que viene este director y un ejercicio de fidelidad con esa situación  y preguntas al aíre que también reflejó en forma de texto Juan Radrigán con Las Brutas, libro en el que se basa libremente el director.

El alejamiento dramático, los diálogos cortantes, fríos, junto a los tiempos muertos van a estar presentes durante toda la obra, marcada por una fidelidad al verismo no sólo de las locaciones, sino por la participación de una de las sobrinas Quispe, la mayor de las actrices, que en cierta forma marca esa dualidad o dicotomía, presente en este audiovisual de profundo carácter documentativo pero ajeno a la estructura dramática de cine, en cierta forma, es un trabajo que intenta adentrarse en la soledad, alejamiento de estas mujeres ajenas a su época, género e identidad.
   

El impecable trabajo fotográfico de Inti Briones, peruano nacionalizado chileno que ha trabajado con los mejores directores de su país, no sólo es un cinematógrafo de gran calidad técnica sino de gran versatilidad, que crea un diseño lumínico absolutamente realista, natural pero sin alejarse de lo estético y de cierta belleza propia de las puestas de sol o de los agrestes reflejos del altiplano. Del montaje, por parte de Santiago Otheguy, vale destacar la coherencia del relato, sus planos largos, y una compaginación, fiel a la estructura narrativa. 

La presencia de dos actrices importante para la nueva cinematografía chilena es destacable, y le da fuerza al desarrollo de la obra, pero a la vez contrasta con el papel "real" de Digna Quispe, que más allá de una gran actuación, son sus actitudes y desplazamiento por ese lugar el que no encaja con la representación Francisca Gavilán  y Catalina Saavedra,   con la de una mujer que toda la vida ha vivido exactamente como estas actrices intentan asumir dicho papel; aún así, a pesar de ese conflicto, las actuaciones son las que se llevan todo el peso de la obra.


Aunque la película no me gustó, por dos razones fundamentales, el sonido o mejor, la dificultad de entender lo que se decía en la película, y dos, por su absoluto alejamiento dramático, igualmente es un trabajo que vale destacar tanto en lo fotográfico como en la misma historia, que a la final se queda corta, no tanto por su falta de dramatismo sino por no explorar mucho más en el desarrollo de los personajes; igualmente este tipo de historias, que parecen no tener un tipo de desarrollo deja en cierto modo una reflexión sobre las misma complejidades del desplazamiento,  de la civilización y acomodarse a un mundo absolutamente ajeno a cierto tipo de personas como en el caso de las hermanas Quispe, y eso sí, está muy bien logrado por el director, aunque avalado por la obra que se adapta. Sin ser un trabajo indispensable, de todas formas una de esas películas que vale la pena ver para entender no sólo las complejidades del desplazamiento o migración forzada - finalmente el concepto de muestra audiovisual- sino de la psique humana y su dificultad a los cambios radicales y no presupuestados.

Zoom in: nominada y premiada en Venecia, Festival de Lima, Mar del Plata entro otros, por su fotografía u Opera Prima.
Película bien recibida por la crítica y festivales.

Montaje Paralelo: Chacal de Nahueltoro (1969) 




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