17 nov. 2015

El día que la tierra de detuvo: Pacifismo vehemente


!Klaatu barada nikto¡

Robert Wise fue uno de esos artesanos del cine que destacó no sólo por sus cuidadas películas de género o entrañables obras de serie B, sino por sus coherentes y logradas puestas en escena con pocos recursos pero de gran habilidad narrativa que lo llevaron a ganar diversos premios de la Academia - entre otros festivales-, igualmente, sus producciones hacen parte del acervo cultural cinematográfico mundial y popular de los Estados Unidos. Este cineasta nacido en Indiana, que desde muy joven estuvo involucrado en el mundo del cine trabajando para la RKO, que tuvo la oportunidad de hacer el montaje de Ciudadano Kane de Orson Welles, por el que fue nominado a los Oscar, y que su debut como director, fue una especie de azar al reemplazar a Gunther von Fritsch, además de hacer parte de la secuela de una película de culto como lo fue La venganza de la mujer pantera.

Wise conocido por su West side Story o por La Novicia Rebelde, tuvo en la Ciencia Ficción de los años 50, su mayor reconocimiento tanto en critica como en el mensaje de sus obras, que tenían un profundo análisis de la época y sentido pacifismo, que podemos ver en El día que la tierra de detuvo, película de culto de la ciencia ficción y un gran referente de esa década marcada por el Mccarthismo y un mundo que vivía la Guerra Fría, y obviamente la película a reseñar.



Adaptación del relato corto El amo ha muerto de Harry Bates escrito por el guionista estadounidense Edmund H. North (ganador de un Oscar por Patton), a quien se le atribuye la famosa frase de esta película !Klaatu barada nikto¡ además del pacifista/sentencioso discurso final; con el contexto de la Guerra Fría como fondo, esta obra toma todas estas repercusiones militaristas y destructivas que estaban planificando, tomando como partido no sólo el pacifismo como su estructura narrativa sino una sentencia que parecía ser ajena a ese momento, que la humanidad y radicalismos políticos podían acabar el mundo. Y eso es lo que tanto director como guionista ponen en escena en el Washington de los años cincuenta, donde el ejercito y la Fuerza aérea descubren la llegada de un OVNI que desplaza velozmente hacía la Tierra; el aterrizaje de ésta en medio de un parque, llevará al pánico a los ciudadanos y a las armas a los soldados; en el momento que surge de esta nave una figura antropomorfa seguida de un robot de 3 metros, uno de los soldados disparará por error y herirá al humanoide llamado Klaatu (Michael Rennie), y el robot Gort (Lock Martin), mostrará parte de su poder; Klaatu será llevado a un hospital cercano, y los minuciosos exámenes mostrarán que su organismo es como el de los humanos pero que envejece con mayor lentitud y sana mucho más rápido de lo que puede explicar la ciencia. El extraterrestre escapará, se mezclará con los humanos, ahora como Mr. Carpenter, para encontrar la razón que no ve en los líderes mundiales, su amistad con el pequeño Bobby (Billy Gray) y la madre de éste, le darán otro punto de vista a este personaje, que visibilizará los peligros de la creciente manufactura de armas nucleares con el profesor Barhhardt (Sam Jaffe), quien no sólo entenderá las razones de los peligros, sino la capacidad y misión que tiene el extraterrestre junto al robot Gort.

El recorrido de Mr. Carpenter por la democracia estadounidense, la amistad que le ofrece la señora Benson y su hijo,  la inteligencia del profesor y los iconos de la libertad se convertirán en los lazos de respeto que utilizará el extraterrestre para evitar la destrucción del planeta; con cierta manifestación cristiana pero a la vez crítica con la paranoia que se vivió en esos años, hacen bastante sólido el guión estos elementos y la estructura del mismo, que en cierta forma es elíptico y trazado por el gran discurso al final de la obra.



Con la fotografía de Leo Tover, que fiel a la serie B y el bajo presupuesto, se concentra en los puntos más importantes para generar una solidez fotográfica en los espacio abiertos, y jugar con la luz en los espacios cerrados, emulando un poco al expresionismo alemán con la apariencia del robot cuando intenta atacar a la mujer; o cómo manifiesta la luz en los espacios internos de la nave, o las tomas nocturnas cuando el extraterrestre es "asesinado", que perfectamente podrían pertenecer a una secuencia de cine noir, Tover más que crear un diseño lumínico específico, crea diversas atmósferas que terminan funcionando técnica y artísticamente, y ante todo, manteniendo la calidad de una película de un presupuesto bastante limitado. Otro punto a favor es la música Bernard Hermann, compositor especializado en el área cinematográfica, y mano derecha de Hitchcock en varias de sus obras; Hermann, crea a partir de los sonidos del Theremin, del dramatismo de los instrumentos y cierta armonía de las cuerdas, toda una representación fantástica de un encuentro con un hombre de otro planeta; en definitiva, una banda sonora que logra crear la tensión y el suspenso propio de la obra, pero con la credibilidad del universo sci-fi .

Si bien es cierto que los efectos especiales, maquetas, el mismo diseño del robot, han envejecido, y se nota lo naif de ciertas construcciones, igualmente es bastante destacable el diseño de la nave, tanto externa como internamente, y ciertos componentes gráficos, que obviamente han caducado con el paso de los años, tienen aún un valor de interés dentro de la propia artesanía cinematográfica.


Aunque uno puede encontrar un poco débiles las actuaciones de Rennie o de los personajes secundarios, los diálogos, la concepción misma de la obra ayuda a que sea menos notable estas imperfecciones, que no le restan a esos inolvidables fotogramas, que han hecho de esta obra una figura clave de la cultura popular de la ciencia ficción y un poco de lo friki, pero que tienen una validez como discurso, de una época que encontró en el cine esa respuesta a tales complejidades. Obviamente, el gran protagonista es Michael Rennie, una figura entre el Jesús cristiano - por algo toma el apellido de Carpenter (carpintero)-, con una palabra de cambio y la resurrección, y obviamente un discurso vehemente contra la guerra configurado en un hombre venido del cielo (estrellas); tal vez sea esa mezcla y su amable rostro, los que no encajen en su misma actuación, que sin dejar de ser creíble, no es tan funcional con la atmósfera de la obra. 

Como varias películas de los años 50, que trazaron una brecha entre los efectos especiales, el discurso "existencial" de lo que estaban viviendo o habían vivido y una respuesta a las complejidades político-sociales de los Estados Unidos, ésta obra es posiblemente una de las más importantes y recordadas por el gran engranaje de estas características, consolidadas en un aparente cine de entretenimiento pero que tenía de fondo un riguroso mensaje de cambio, evitando los peligros de lo nuclear en sus diversas manifestaciones, y en este caso una destructiva guerra. Como anotaba más arriba, si bien es una película que ha envejecido con poca fortuna en sus efectos especiales y otras características visuales, es la coherencia narrativa, el discurso final y el vehemente mensaje donde muestra a la humanidad como una incoherente raza que se pelea por unos intereses maniqueístas, y que en su mismo afán de encontrar buenos y malos se pueden estar destruyendo; por tales razones se ha convertido en una obra capital no sólo de la ciencia ficción sino del cine mundial y ante todo una " figura cultural" del entendimiento entre los pares. Una de esa películas vitales para entender la historia del cine, la situación que se estaba viviendo y la capacidad misma del lenguaje audiovisual. 

Zoom in: Para las escenas en las que tiene que llevar a Klaatu en brazos, se tuvo que preparar unos muñecos a escala y ligeros, ya que Martin no podía con el peso de Michael Rennie. Martin tuvo también problemas con el traje. Éste no tenía respiración, por lo que no podía permanecer mucho tiempo dentro. Además se tuvo que construir dos versiones, una con la cremallera detrás, para los planos de frente y otro con la cremallera delante para los planos de espaldas, lo que suponía también cortar el plano cada vez que Gort cambiaba de posición. Para los primeros planos del robot disparando desde la abertura de su casco se construyó una cabeza postiza con unas bombillas especiales en su interior que simulaban ser lásers. (1)

The Day the Earth Stood Still fue galardonada con el premio Globo de Oro 1952 a la mejor película promotora del entendimiento internacional. Está preservada en el Registro Nacional de Filmes (National Film Registry) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada "cultural, histórica, o estéticamente significativa". (2)

Montaje Paralelo: El increíble hombre menguante (1957) - Sci Fi de los 50



(1) http://www.adivinaquienvienealcine.com/2010/08/ultimatum-la-tierra-el-dia-que-la.html
(2)https://es.wikipedia.org/wiki/The_Day_the_Earth_Stood_Still_(pel%C3%ADcula_de_1951)

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