16 sept. 2015

Estudio Crítico: El gran dictador


"¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!"

Escribir sobre uno de los directores más relevantes del siglo XX, principalmente por la película, considerada su obra maestra, de una filmografía de por sí privilegiada; no sólo puede llegar a ser complicado sino que se terminan repitiendo ensayos, críticas y escritos de mayor talante o que han evolucionado con el paso del tiempo; por tal razón más que hacer una crítica o análisis a esta genial obra, anotaremos los puntos fundamentales y   haremos una pequeño desglose de esta obra de 1940.

Charles Spencer Chaplin, nacido a finales del siglo XIX en Londres, Inglaterra, no sólo se convirtió en icono del cine mudo por su personaje de Charlot sino por unas obras que combinaron inteligentemente el humor, la crítica a una sociedad frívola, capitalista y una esperanzadora revelación de humanismo y libertad, que marcaron sus propios ideales; Chaplin, que además de actuar, dirigir y escribir sus propias películas también compuso las letras de las canciones, sin olvidar que hacía muchas de las pericias y cuadros de humor; pero ante todo, fue un talentoso humanista que puso a disposición sus ideales en sus obras que pasaron de los cortos en la Mutual Corporation hasta su  obra íntegramente hablada, que no sólo se convirtió en un símbolo de su propio progreso artístico sino del cine en general como lo fue El gran dictador.

  
La película que inicia con el final o las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, nos cuenta la historia de un barbero judío (Chaplin) que lucha en el bando de Tomania (nación ficticia basada en Alemania); en su huida de los enemigos, éste ayudará a Schultz, un piloto alemán herido (Reginald Gardiner), sin embargo estos se accidentarán y recibirán la noticia del final de la guerra, el barbero judío, con una severa amnesia será hospitalizado por varios años. Durante este período, ha subido al poder un brutal, torpe pero maniático dictador llamado Adenoid Hynkel (Chaplin, basándose en la figura de Hitler), secundado por el Ministro del interior Garbitsch (Henry Daniell, parodia de Goebbels), quienes no sólo gobiernan de forma brutal sino que han levantado un juicio de odio absoluto contra los judíos, quienes deben vivir en Ghettos, como lo hacen Jaeckel (Maurice Moskovich), dueño de la antigua pensión donde está ubicada la barbería del judío, Hannah (Paulette Goddard), la cual ha sido acogida por este hombre una serie de personajes-judíos- que están constantemente en tránsito por este sitio. Con la llegada del barbero, que ha escapado del hospital, no sólo cambiarán las dinámicas de este lugar, sino que se dará cuenta de lo que ha sucedido con la llegada al poder del partido de la Doble Cruz (sátira de la esvástica nazi); de forma paralela veremos la vida de este hombre judío que lucha por la libertad de su entorno y la de Hynkel, que además de su exacerbado egocentrismo, es un torpe tirano; el humor peor a la vez la crítica a estas acciones, terminarán en uno de los discursos más inteligente, sublimes y pacifistas que ha conocido el cine. 

«Lo siento, pero yo no quiero ser emperador, porque ése no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie sino ayudar a todos si fuera posible, a judíos y gentiles, a blancos y negros. Todos tenemos que ayudamos, pues así son los seres humanos. Deseamos vivir la felicidad del otro, no su angustia, ni queremos odiar y despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos, y la tierra es rica y puede proveer para todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado el alma de los hombres y ha formado barricadas de odio en este mundo. Nos ha hecho ir despacio, sobre todo por la sangre derramada. Hemos dominado la velocidad pero la maquinaria que nos dio la abundancia también nos ha dado la privación. La sabiduría nos ha dado el cinismo, nuestro ingenio nos ha hecho duros y faltos de bondad. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. No necesitamos tanta maquinaria sino más humanitarismo. Y más que ingenio necesitamos bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida es violenta y todo está perdido. La aviación y la radio nos han acercado unos a otros, y la verdadera naturaleza de estos inventos clama por la bondad del hombre, grita por la hermandad universal, por la unidad de todos. Ahora mismo, mi voz llega a millones de personas del mundo entero, a millones de hombres desesperados, de mujeres y niños, víctimas del sistema que provoca que los hombres torturen y encarcelen a gente inocente. A los que puedan oírme les digo: no desesperéis. La angustia que nos atenaza es sólo el paso a la codicia, a la amargura de hombres que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y los dictadores caerán, y el poder arrebatado por ellos al pueblo volverá al pueblo. Mientras haya hombres que mueran por ella, la libertad no perecerá. Soldados, no os entreguéis a los brutos, a los hombres que os desprecian y esclavizan, que rigen vuestras vidas, que os dicen lo que debéis pensar, hacer y sentir, que os dejan morir de hambre, que os tratan como ganado, que os utilizan como carne de cañón. No os entreguéis a estos hombres artificiales, hombres-máquina con mentes mecanizadas y corazones UN DÍA DE CINE IES Pirámide Huesca 17 mecanizados. Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sino que sois hombres. Tenéis el amor de la humanidad en vuestros corazones y no odiáis. Sólo los no amados odian, los no amados y los no naturales. Soldados, no luchéis por la esclavitud, luchad por la libertad. El capítulo diecisiete del Evangelio de San Lucas dice: "El reino de Dios está en el hombre". No en un hombre, no en un grupo de hombres, sino en todos los hombres. Vosotros, que sois el pueblo, ostentáis el poder de crear maquinaria, de crear felicidad. Vosotros, el pueblo, podéis hacer que la vida sea libre y hermosa, podéis convertir esta vida en una magnífica aventura. Pues bien, en nombre de la democracia utilicemos este poder. Unámonos. Luchemos por un mundo nuevo, un mundo honesto y mejor que dé a los hombres la oportunidad de trabajar, que dé a los jóvenes un futuro y a los ancianos una seguridad. Prometiendo todo esto llegaron los brutos al poder. Pero mintieron. No cumplieron nada. Jamás lo cumplirán. Los dictadores se liberan a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Bien, luchemos para cumplir esa promesa. Luchemos para liberar al mundo y acabemos con las barreras nacionales, acabemos con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón, de la justicia, un mundo donde la ciencia y el progreso nos lleven a la felicidad general. Soldados, en nombre de la democracia, unámonos. (Pausa) Hannah ¿puedes oírme? Estés donde estés... ¡mira a lo alto! ¡Mira a lo alto, Hannah! ¡Las nubes desaparecen! ¡Aparece el sol! ¡Salimos de la oscuridad hacia la luz! Estamos forjando un mundo nuevo, un mundo más dulce, un mundo en el que los hombres abandonarán su odio, su codicia y su brutalidad. ¡Mira a lo alto, Hannah! El alma del hombre ha conquistado alas y ya comienza a volar... Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza... ¡Mira a lo alto, Hannah! ¡Mira a lo alto!»

Igualmente vamos a ver durante el metraje otros personajes relevantes durante la Segunda Guerra Mundial, como lo fue la sátira a Musollini, representado por Jack Oakie, y su Napoloni, dictador de Bacteria, un personaje igual de egocéntrico, exagerado y torpe como Hynkel, que Chaplin descifra en forma humorística sin negar las complejidades detrás de éstos, pero no sólo lo va a plantear a través de los personajes sino del lenguaje que se crea para esta obra el macarrónico, imitación superlativa del alemán, y ante todo del vacío conceptual que estaba detrás de las palabras de Hynkel/Hitler


La fotografía en conjunto de los cinematógrafos americanos Karl Struss y Roland Totheroh, el primero conocido por haber sido el operador del Sunrise de Murnau, y el segundo por ser el cámara habitual de Chaplin; este trabajo en alianza, obviamente va a destacar técnica y estéticamente, no sólo en el manejo de los planos, en el "falseo" de los fondos, sino en el mismo lenguaje cinematográfico presente en la obra,  que va a tener unas connotaciones tanto ideológicas - o en contraposición de las del nazismo  o mejor de El triunfo de la voluntad- como intelectuales, por parte de este equipo, que hacen un estudio del mismo posicionamiento de la cámara, lo que ésta puede expresar por medio de sus composiciones, establecimientos técnico/estéticos, angulaciones, luz, sombra, y otra expresiones gráficas, cada plano/secuencia  va a estar configurado no sólo en clave de humor o drama sino que va a atener una relevancia dentro del mismo contexto de crítica que planteó Chaplin con esta película. Vale la pena destacar varias secuencias, principalmente en los discursos de Hynkel/Barbero, la transformación de Hannah - que demuestran a la perfección ese canon de la fotografía americana- y otras tantas secuencias, donde movimiento de cámara más fotografía y plasticidad de Chaplin se conjugan perfectamente.

Willard Nico, participó en el montaje de varias películas de Chaplin -principalmente su período sonoro-, en cierta forma el trabajo de éste, tiene gran relevancia a nivel técnico, sin dejar de lado, la capacidad de apropiarse de un lenguaje que estaba marcado aún por esas metáforas de lo silente, el humor y el protagonismo de un intercalado de largas secuencias, cortes invisibles, sobreimposiciones y un dinámico  "movimiento interno de la imagen, o sea las estudiadas coreografías de Chaplin y su equipo. La música, en la que participó Chaplin escribiendo las letras y el multiinstrumentista Meredith Wilson en la composición, por la cual fue nominado, música, que como en gran parte de la obra del director británico/estadounidense tuvo una relevancia narrativa, y superlativa frente  a la expresiones del mismo creador.

No se puede dejar de lado, el gran trabajo en el Diseño de producción o ambientación - que era mucho más cercana a la expresión de la época-, que van desde las monumentales puestas en escena en los discursos, el vestuario y demás decorados que a pesar de jugar con la sátira, igualmente se remiten a lo esencial y lo primordial de lo que se estaba viviendo en Alemania, y lo que quería decir el propio director.


Alexander Korda, hizo notar a Chaplin el relevante parecido que tenía con Hitler, la cercanía en su nacimiento y en cierta forma, la contraposición de éstos, a partir de esta anécdota Chaplin inicia la producción de esta obra, sin embargo, las preocupaciones sociales y en este caso, las bélicas, ya se venían produciendo en este director desde Tiempos Modernos, y es con esta película que afronta tales ideales, y a la vez anuncia - en futuro e inconscientemente- las brutalidades de tal régimen, y el absurdo del Mccarthismo del que va a ser víctima, y por lo que va a terminar exiliado en Suiza.

Aunque posiblemente sea la obra más discutida de Chaplin, también fue un éxito de taquilla, censurada y prohibida en Inglaterra y en los regímenes fascistas, también fue una obra que el propio Hitler confrontó o vio más de una vez, y que a final de cuentas, todos estos sucesos la llevaron a ser la obra que es el día de hoy, una obra maestra por uno de los directores más influyentes, que en medio de sus complejidades o reproches, las transformó en parte de sus estudios o manifiestos cinematográficos, y los podemos observar, en esta su primera película sonora, donde el barbero habla poco, y es obviamente el héroe, que brota con un increíble discurso, y es el dictador el que más habla, y en cierto sentido, es el sonido aún para ese momento una especie de restricción para el propio director, que finalmente se va adaptar  a tales cambios.

En  resumidas cuentas obra maestra por lo que significó en su momento, por lo que significa el día de hoy, y por el sinnúmero de referentes que marcan a esta obra.


Desfragmentaciones y otros estudios


En esta secuencia no sólo se demuestra el fin de la Primera Guerra Mundial por los hechos, si no el fallo mismo del cañon llamado Gran Berta, cañón icónico para los alemanes, su fallo se interpreta como metáfora de ese mismo fin
     


Secuencia icónica de la película, no hay mucho que decir, por que todo lo expresa Chaplin, en gran parte de los planos secuencias y de los pocos cortes en otra secuencias

Aunque no podemos hablar de un montaje rítmico, si tenemos un movimiento interno, la coreografía de Chaplin frente a la danza húngara de Brahms, jugando con la idea de montaje.


"Aunque sin mostrar las relevancia del lenguaje audiovisual, sino lo descifra verbalmente y en las acciones el funcionamiento ideológico de la posición de cámara y lo que significa estas angulaciones y manifestaciones" 


"En el discurso no sólo cambia la actitus de Chaplin, sino la misma angulación de la cámara, y la profundidad de campo, además del manejo de la voz en off, cuando le recuerda a Hannah la promesa de un país libre".

    
"Chaplin quiere llamar la atención sobre el lenguaje político de Hitler, que no es sino palabrería vacía y grosera. La muchedumbre se rinde al ritmo y la sonoridad de las palabras, no a su significado; la autoridad y la sumisión a esta autoridad dependen también de la forma y el estilo, no de los contenidos" (1) tomado de un estudio sobre la película.

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