9 jun. 2015

Italcine: La gran belleza


                                           "La belleza es el esplendor de la verdad."
                                                                                                       Platón

Segunda versión de Italcine, donde pudimos ver una de las películas más aclamadas del 2013, la obra cumbre -hasta la fecha- de Paolo Sorrentino, y uno de esos largometrajes que ya es considerado un clásico -moderno- del cine italiano. Aunque infortunadamente no pudimos ver más películas de  esta muestra, nos quedaron pendientes El habemus Papa de Nani Moretti, entre otros títulos; ésta era la película que más interesaba de dicha muestra. 

Sorrentino, de quien ya habíamos escrito por sus Consecuencias del amor en la primera versión de Italcine, en esta ocasión no sólo nos muestra un retrato humanista pero a la vez delirante de la burguesía romana sino de esta misma ciudad italiana, elementos claves en sus películas donde el amor, la nostalgia y la soledad se saben reflejar en sus elegantes protagonistas; este guionista, director y novelista napolitano, no sólo ha conseguido los premios más importantes en su país, sino que con sus últimas obras ha cosechado triunfos de público y crítica. Con La Gran belleza, su sexto - de ocho- largometraje, no sólo vuelve a hacer pareja con el gran actor Toni Servilo, sino que crea todo un homenaje a esa cultura romana.



El guión coescrito por Sorrentino en compañía de Umberto Contarello, un habitual del cine italiano; nos muestra la vida de Jep Gambardella (Toni Servilo) un periodista que además de haber conquistado a la alta alcurnia de la sociedad romana, es admirado por su desenfadado humor, estilo de vida y ante todo, por ser el centro de atención del libertinaje y excesos que se viven allí. Pero Gambardella, quien ha cumplido 65 años, y  ha empezado a sentir el hastío y la nostalgia de este hedonismo reinante, trata de una forma o de otra, de comprender cuál es el significado de esa gran belleza, de ese cambio que parece necesitar en su vida.  La narrativa de esta película centrada en el personaje que interpreta Servilo, va a estar ligada entre los excesos de estas reuniones de nobles decadentes, intelectuales y actores, junto a esas placidas y reflexivas caminatas de Gambardella, por esas estrechas calles, un monasterio y mezcla de tiempos que rodean a su sobrio apartamento.

Con obvios pero acertados tributos al cine de Fellini, principalmente a su Ocho y 1/2 , a la Roma de este mismo autor, de Antonioni, y ante todo, una celebración a la inspiración y a la belleza en sus múltiples versiones y elocuencias, que no sólo están dispuestas de forma visual, sino por esos inteligentes diálogos, monólogos y reflexiones entorno a lo trivial y a lo humano, que salen de los labios de éste personaje imbuido en un eterno verano.



Con la fotografía de Luca Bigazzi, habitual en la obra de Sorrentino, que además de crear unos bellos esquemas de luz, también juega de forma inteligente con los planos, las composiciones y desplazamientos de la misma; con una fotografía naturalista, llena de detalles, brillos y evocaciones poéticas que se adhieren a los precisos y pausados movimientos de cámara, complementados con la fotografía nocturna, contrastada, llena de color y dinámica, que no sólo se manifiesta como elemento estético sino como parte de las mismas percepciones de Gamberdella, de su nostalgia y frivolidad, que parecen ir de la mano. Y no cabe duda, que se hacen mucho más elocuentes estas imágenes con la composiciones de Lele Marchitelli, y esa hermosa canción que se repite en los momentos más sublimes de la obra llamada My hearts´s in the highland (Arvo Part) y tantas otras que le dan esa nota nostálgica en medio de su mordaz humor.

Igualmente, esta película es una verdadera lección de montaje/edición por parte de Cristiano Travaglioli - otro habitual en la carrera de Sorrentino- que no sólo concreta un relato coherente sino que marca de forma milimétrica, una secuencias que tanto narrativa como líricamente nos acentúan los sentimientos y sensaciones de los personajes, principalmente del interpretado por Servilo; como los son, la secuencia de la escalera, en la que éste da su pésame al esposo de su primer amor,  de la las fiestas y casi en el clímax, en esa secuencia paralela, entre los recuerdos de este hombre y el sacrificio de la religiosa, marcada por la profunda voz de Gambardella, que en parte, se termina convirtiendo en un recurso vital de esta obra. No podemos dejar de lado, su impecable dirección de arte, el vestuario para Servilo, que lo termina convirtiendo casi que en algo iconico, más allá de la elegancia sino de la misma estructura de la obra, mitad homenaje, mitad concreción de lo estético, como igualmente lo había mostrado en Las consecuencias del amor, y en otras obras del director italiano. 



Pero en definitiva, es la interpretación de Servilo, la que se lleva todos los aplausos, un actor que sí bien no es muy conocido - principalmente porque viene del teatro y porque sus primeros papeles fueron como narrador-, si ha dado mucho de qué hablar con esa dupla que ha formado con Sorrentino, los premios que ha recibido y ante todo, por el carácter introvertido, solitario y oscuro de sus personajes; sin dejar de lado su poderosa voz, que no solo lo convierte en un excelente narrador sino que le da más fuerzas a sus propias interpretaciones. Pero ha sido con el cine del director italiano, que Servilo ha sabido afrontar o complementar esa estructura de los actores clásico italianos con las dualidades morales de los antihéroes pero con ciertos rasgos del patetismo y soledad de esas sociedades, que saben reflejar muy bien tanto actor como director.

Para terminar, y aunque es obvia mi posición y gusto por esta película, la cual consideró una de las mejores que he visto este año, también es una oportunidad de celebrar esa verdad que es la belleza, la inspiración y la nostalgia de lo que ya ha pasado. Una película grandilocuente, excesiva y bella a partes iguales, que además de estar soportada por una gran fotografía, música y actores, también lo hace con sus inteligentes diálogos, inolvidables secuencias y personajes, además de generar esa sensación de ensueño, que siempre se desprende del deseo, y en este caso ...de la Gran belleza....  


Zoom in: Oscar a mejor película de habla no inglesa, Globo de Oro en la misma categoría, nueve premios de Di Donatello, 4 al cine Europeo. 
Candidata a los Premios de Oro en Cannes, entre otros festivales.
La interpertación realizada por el personaje de Talia Concept es una referencia a la artista Marina Abramovic. (1)

Montaje Paralelo: 8 1/2 (1963)  - Más allá de las nubes (1995)




(1) http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-210804/secretos/

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