30 may. 2015

Un día en la vida de Andrei Arsenevich: Tarkovski por Marker


 "Mi objetivo es poner al cine al nivel de otras artes"

La admiración y amistad que sostuvo Chris Marker con el cineasta ruso Andrei Tarkovski, no sólo queda registrado en las imágenes, sino en las palabras y consideraciones que el francés va componiendo en este ensayo visual hecho para la serie Cinema, de notre temp; el particular estilo y poética de estos cineastas, confluyen a partir de los últimos registros del director ruso, quien sufría un cáncer terminal; y así mismo nos acerca a su obra, tan espiritual y mística, como su propia vida, o por lo menos, éso es lo que nos muestra Marker, que empieza a desglosar el trabajo de éste, considerado como uno de los más influyentes e importantes cineastas de la desaparecida Unión Soviética, su amada y estricta patria, la cual, en cierto modo, fue su gran inspiración y maldición, pero a la vez la fuente de toda su fuerza cinematográfica, como describen varios teóricos, y como mejor lo explica el propio Marker, a través de sus textos visuales.

Marker, del que recientemente escribíamos por su documental sobre Akira Kurosawa - y uno de los favoritos de este blog- no sólo se acerca a Sacrificio, obra que está finalizando el cineasta ruso - y su última película- sino a todo el cuerpo de su trabajo, y las lecturas en torno a éste; uno donde la lluvia, las imágenes religiosas, el arte y ciertas metáforas relacionadas a "algo" superior a la razón, son vitales para este director; éste análisis hecho de forma cuidadosa, respetuosa pero a la vez manipulable por parte del director francés, no sólo está presente en el texto leído por una narradora ficcional, que a la vez es la voz o los pensamientos del propio Marker, sino que éste conjuga escenas de las películas del ruso con lo que está sucediendo durante el rodaje de este documental, y otras relaciones entorno a la vida misma del cineasta, como la llegada de su hijo Andrei, las reflexiones de su esposa y tantas otras manifestaciones que se empiezan a confortar con la misma obra.

Este homenaje que reduce a 55 minutos, es tiempo suficiente para que el realizador francés nos acerque pero a la vez nos confronte con la obra de un cineasta que de forma paralela a lo que iba creando en imágenes se iba manifestando en su propia vida, y esa es una de las grandes virtudes y el gran elemento poético entorno al trabajo de Andrei Tarkovski.


Este trabajo inicia con la llegada del hijo de Tarkovski, la reacción de éste, la comparación entre un plano de la mujer del director ruso y una de sus películas, una mera presentación, que ya demuestra que estilo y forma va a tener este documento audiovisual. La mezcla de archivos, de las películas, de las imágenes en vídeo de Tarkovski postrado en su cama, pero aún así demostrando su lucidez a la hora de dirigir, -aún con el trabajo del mismo Marker-, enfatizando en cierta cuestiones más teóricas que técnicas, como en cierta forma fue su trabajo, uno donde los travelling tenían un sentido metafísico, donde los espejos denotaban ciertas reflexiones sobre su propio ser, y cada plano parecía ser el resultado de un complejo estudio de sentidos y reacciones de su propia vida; Marker va seleccionando, acumulando - como el coleccionista y ensayista de imágenes que fue- diferentes metrajes, secuencias y demás, analizándolas y desglosándolas, generando no sólo un obvio homenaje sino esa sensación de autoría  e implicación total, como lo fue la obra de Tarkovski.

La estructura del documental es progresiva, desde la intimidad de la reunión con sus familiares, pasando por sus primeras obras - cortometrajes- y de esa forma se va hilvanando una guía que compara esos trazos -de su obra- con sus propios pensamientos, que van desde la niñez presente en su películas - como dice al final de este largometraje: " el único cineasta cuya obra se halla entre dos niños y dos árboles."-,  los elementos de la antigüedad: fuego, aire, agua y tierra, y demás subtextos que este cineasta fue acentuando en su obra, no sólo con el pasar de los años sino con las complejidades de su misma vida.


Aunque no podría decir que este documental pertenezca a ese subgénero del making of, si es un excelente ejercicio de ensayo audiovisual sobre la obra de otro autor, y nada mejor que Marker, realizando tal ejercicio, donde la admiración y el análisis confluyen de forma inteligente, haciendo un zoom a esas puestas en escena tan admirables, complejas y llenas de múltiples lecturas, que hacen de la obra de Tarkovski, amada y odiada por partes iguales; sin embargo Marker, que obviamente, además de amigo era un admirador total del trabajo del ruso, crea una narrativa propositiva, entorno a qué y cuáles eran esas manifestaciones  que hacían del trabajo del cineasta ruso, un cine que estaba más allá de la pantalla, con cierto carácter espiritual, que a la vez, como sus personajes y sus secuencias se liberaran de la lógica, de la explicación, donde la poesía -ajena a la ficción- parecía ser la que estructuraba tal contenido.

Uno de los trabajos más accesibles y conocidos de Marker, que junto a A.K, el director francés hace alarde de su capacidad para analizar a otros directores, y los resultados son más que interesantes; un trabajo indispensables no sólo para conocer la obra de Tarkovski sino para entender como se estructura la obra de un autor o de una película, como lo fue el caso de Sacrificio. Como es habitual con el trabajo del director francés, un documental más que fundamental y un ejercicio bastante logrado para hablar, escribir o dialogar a través de las imágenes.

Zoom in: El título de documental alude a la obra de Alexander Solzhenistzyn.
Documental para la TV

Montaje Paralelo: A.K (1985) 




No hay comentarios:

Publicar un comentario