11 oct. 2014

13 Festival de Cine Francés: La gran ilusión


                "Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra."
                                                                                                       Platón 
Tercera película que tuve la oportunidad de ver - aunque ya la había visto y reseñado- en el treceavo Festival de Cine Francés, en esta ocasión uno de los clásicos del cine galo; sección a la que pertenecía ésta, la película en cuestión es La gran ilusión de Jean Renoir; aunque el nombre de este director es habitual en la cinematografía mundial, ésta es la primera película (y hasta el momento única) que veo del francés; considerada una de las mejores obras, no sólo de éste, sino del cine en general. Su pacifismo y poética visual heredada de su padre, el pintor impresionista Auguste Renoir, se refleja en cada uno de los fotogramas a través del sobrio pero elegante blanco y negro de Christian Matras. La puesta en escena y ambiente de "caballerosidad" que Renoir imprime a los personajes, está basada en su propia experiencia y testimonios de personas cercanas al director.


Visión de la 1era Guerra Mundial y relato humanista de las relaciones entre prisioneros, militares, clases sociales y una sociedad que, a la par de la guerra sucumbía a los cambios políticos, culturales y sociales de la época. Sin embargo, la película no se aleja demasiado de los conflictos que se estaban viviendo en la Europa de la década de los 30, el nazismo en pleno auge y toma del poder, las notables segregaciones de la sociedad del "viejo mundo" se hacen más visibles, convirtiendo al largometraje en tesis y planteamiento del sinsentido de las(s) guerras, y en profundo mensaje de igualdad, pacifismo, entre otros.

Europa, y los grandes directores de cine legaron en las décadas posteriores a las Guerras, puntos de vista donde prima por encima de la lucha/violencia, obras  con un profundo cuestionamiento antibelicista, recalcando la inutilidad de las guerras, de las armas y de los intereses nacionalistas, poder e imperialismos; ideas que el director francés sabe traducir en los papeles de Jean Gabin, Pierre Fresnay y Erich Von Stronheim, quienes complementan la estructura y atmósfera de la prisión, del encierro y a la vez la camaradería dentro de un campo de concentración alemán, el relato se desarrolla con la llegada de dos oficiales de la aviación francesa, y el campo de concentración se traducirá como un pequeño retrato de la sociedad europea de la 1era guerra mundial.


Las estupendas actuaciones sustentadas por la figuras de Gabin, Fresnay y Dalio armonizan con la narrativa lineal y sencilla que el propio Renoir en conjunto con Charles Spark, escriben, mostrándonos las vivencias de los militares franceses como prisioneros de los alemanes, una convivencia que aunque tranquila esconde la decadencia de una sociedad  y de una época donde algunos no sólo morirán en batalla sino en el mismo camio mundial, expresado en los papeles del genial Erich Von Stronheim (Von Rauffenstein) y de Bouldieu (Pierre Fresnay), representación de la aristocracia y de la transformación, el desarrollo, la nueva sociedad y la nueva histori, que se pone la piel de los excelentes Jean Gabin y Marcel Dalio, la clase emergente, el nuevo orden....la historia cambiante, mostrando una visión positiva no sólo de los "judios" (ya se estaba vislumbrando la cacería y odio frente a los judios) sino de la generalidad de la gente.

Además, es una película que no se relega al ambiente bélico, logra acercarnos a una historia de amor entre Macheral y una viuda de la guerra, una alemana que ha perdido a la mayor parte de su familia en Verdún, que encuentra en el personaje de Gabin y de Rosenthal (Dalio) una compañía, el amor con Macheral, e interpretación de la igualdad, diciendonos además que:  "las fronteras no existen, son imaginarias."


Como parece ser habitual - en mi caso- al ver por segunda vez ciertas películas, no sólo le encuentro las grandes virtudes sino la esencia misma de lo que estaba intentando describir y expresar el director, a través de esta puesta en escena "artificiosa"  de impecable  sentido de la amistad y caballerosidad de la guerra, y también del fin de una era, que son los perosnajes encarnados por Stronheim y Fresnay. Para resumir, obra clave de Renoir y de la filmografía de guerra, con los mejores actores de esa generación, y posiblemente la película más conocida y exitosa del francés.

Zoom in: Estuvo censurada por Italia antes de la guerra; en Bélgica ni siquiera se llegó a estrenar y fue nombrada enemiga cinematográfica nº1 por el Ministro de propaganda alemán, Goebbels
Erich von Stronheim, además de ser uno de los mejores directores alemanes y actores del cine clásico, es la inspiración de Renoir para hacer cine.

Montaje Paralelo: Las cruces de madera (1932) - Y la vida nada más (1988)

2 comentarios:

  1. Buenos días!!

    Estupenda entrada. Me apunto la peli, pues no la he visto.

    Que tengas un estupendo día de Domingo.

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  2. Hasta el momento es la única película que he visto de Renoir, espero conseguir más y que las siguientes sean igual de buenas, aunque ésta esté consideresa como la mejor, igualmente un saludo

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