16 ago. 2014

La bicicleta verde: El sueño de Wajda

                                           
                                          “El día en que la mujer se suba a la bicicleta, 
                                           el hombre la va a seguir”.
                                                                                                      David Byrne

Hasta hace muy poco, uno de los países en donde el cine - la proyección y por ende su realización- estaba prohibido, y donde las mujeres tiene poco acceso al trabajo, sin embargo Haifaa Al Mansour, es la primera mujer que dirige una película en Arabia Saudita; esta directora, hija del poeta Abdul Rahman Mansour, que estudió Literatura y se formó como cineasta en Australia , ya tenía en su haber un par de cortometrajes y un documental, pero es con ésta, su opera prima, donde ha tenido el mayor reconocimiento no sólo por lo que implica esta obra sino por la calidad de la misma, su historia y personaje principal, que obviamente guarda relación con la propia Al Mansour.

Esta cineasta y escritora, ha puesto su granito de arena en esta cerrada y conservadora cultura, que ha ido cediendo y dando paso a estos cambios, a esta evolución, para qué, como dice la misma directora en una entrevista: "¿Mi sueño? Que un hombre alquile La bicicleta verde en un videoclub”(1)



La bicicleta verde tiene guión de la misma Al Mansour, basada en la vida de una de sus sobrinas y de sus propias experiencias en Arabia Saudita país tan conservador y tradicional, que las mujeres no pueden montar bicicleta, donde tienen múltiples restricciones, contradicciones en su diario vivir, principalmente las niñas, quienes difícilmente se pueden expresar o tener sus propias experiencias, sin embargo, en cada país y en cada sociedad existen personajes tan entrañables y diferenciadores como Wajda, la niña protagonista de este largometraje.

Wajda (Waad Mohammed) se ha encaprichado con una bicicleta de color verde para poder ganarle en las carreras a su amigo Abdullah, sin embargo su madre y la sociedad misma, no sólo le prohíben montar en bici sino que ven con malos ojos que esta niña actúe de esa forma, una mezcla de rebeldía e inteligencia, que pondrán a prueba las capacidades de Wajda, -cuando entra a un concurso para recitar el Corán. y ganar el dinero suficiente para poder comprar la bicicleta, y de los suyos, principalmente su madre, para entender la rebeldía de esta niña.


Aunque es una película sencilla en su estructura narrativa y técnicamente se decanta por el naturalismo, las complejidades de esta obra no sólo estaban en la conformación de un equipo mixto entre alemanes y saudíes, sino en las restricciones, prohibiciones y demás complejidades de este régimen; igualmente, es destacable la fotografía de Lutz Reitemeier, quien viene del mundo documental y la música de Max Richter, compositor que no sólo nos acerca a los sonidos autóctonos saudíes sino a una ambientación que va a la par de la ternura de Wajda y de la melancolía de lo que enfrentan estas mujeres. Esta puesta en escena simplificada, por un presupuesto reducido, que igual no afecta su correcta labor técnica, juega en favor de los actores y de la historia con tintes de esperanza y de un camino que se abre a nuevas oportunidades, al igual que las libertades de este país. 

Obviamente lo más destacable de esta obra es el personaje de Wajda y la actuación de Waad Mohammed, quien debuta y demuestra sus cualidades con este papel entrañable,  que en cierta forma, puede resumir los sentimientos de otras mujeres - afines al cambio- y traducir los pensamientos de la propia Al Mansour; además, no se pueden dejar de lado las interpretaciones de Reem Abdullah (madre) y de Ahd (la directora del colegio), cuidadosos arquetipos o representaciones de la mujer saudí, que se complementan con la propia Wajda, dándonos a  entender las fragilidades y convicciones de éstas.

Una película con obvias reminiscencias del neorrealismo no sólo europeo sino de su propio continente, con un obvio activismo frente a las virtudes de la mujer, pero neutral frente a lo político/religioso, concentrándose mucho más en la historia de Wajda y su lección de vida.


Una película recomendable, con la validez de ser "la primera película dirigida por una mujer" - más no la única con la apertura a las salas de cine y de esta misma cultura- y por sus cualidades en la narración, personajes y mezcla de culturas para la producción, que finalmente generan esta película que  de forma inteligente, nos da a conocer sobre las vivencias en el régimen saudí que,  sin criticarlo directamente, se hacen obvias las posiciones y "demandas" por una cultura que se acerque a las igualdades y aperturas no sólo con los derechos de la mujer sino directamente con el cine.  

Zoom in: Varias nominaciones y premios como los BAFTA, Satellite Awards
La directora tuvo que rodar desde una camioneta oscura, sin poder ser vista en la calle detrás de la cámara por ser mujer y hablando con walkie-talkies con sus operadores y sus actores para conseguir lo que quería.(2)
7 semanas de Rodaje, presupuesto de 2 millones de euros

Montaje Paralelo: El ladrón de bicicletas (1948) 

Close up: Los extras del DVD, tiene un interesante detrás de cámaras -uno de los más cercanos, que muestran tanto el trabajo de la directora, como los equipos, métodos de producción; un trabajo bastante valioso, no sólo por la dificultades en las que trabajaron sino por las mismas percepciones que se tienen del trabajo audiovisual, y el acercamiento a los detalles de cada una de las labores.

 
  
                                                                            

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