24 jul. 2014

Museum Hours: Los espacios de Jem Cohen



                            "Arte no es representar lo bello, sino bellamente las cosas."
                                                                                                              Pilar Avivar 

Si hablamos de cine independiente, el nombre de Jem Cohen se nos debería venir a la mente, este cineasta estadounidense de origen afgano y afincando en Nueva York, es uno de los más interesantes realizadores que a través de su trabajo observacional, ensayos fílmicos y puesta en escena, no sólo retrata los paisajes urbanos estadounidenses (o de otros países) sino la importancia de estos espacios; además Cohen está dentro de esa delgada línea del cineasta experimental, videoartista y documentalista de espíritu libre que se manifiesta a través de la simplificación de la imagen y de lo que ésta puede generar.

Cohen, no sólo ha realizado material fílmico de las calles de los Estados Unidos, sino que ha trabajado en instalaciones (video), curadurías y videoclips para bandas representativas de los 90, amigos o figuras outsiders del mainstream musical como Patti Smith o Fugazi; ganador de diversas becas, premios y muestras, el estadounidense se ha forjado una carrera que supera las 40 películas, entre cortometrajes, documentales y otros audiovisuales incluyendo cuatro largometrajes, destacando principalmente Chain y Museum Hours, película que vamos a reseñar a continuación y una de las más conocidas de este director independiente que perfectamente se ha nutrido del trabajo de Jonas Mekas y de los artistas visuales newyorkinos. 


El guión parte de una idea y vivencia del propio Cohen alvisitar el museo de de Historia del Arte de Viena, a los que se le adiciona Natalie Lettner, quien escribe las guías sonoras del museo y de los mismos actores que, más que improvisar utilizan sus cualidades y conocimientos, expresados en los diálogos, que van a estar alrededor del arte, la vida, del tiempo y el espacio, temas fundamentales en el cine del newyorkino.

Museum Hours, tiene como eje central la amistad entre Johann (Bobby Sommer) y Anne (Mary Margaret O´Hara) y como escenario la sala Bruegel en el Kunsthistorisches Museum junto a las de calles de Viena; las reflexiones de éstos al igual que las de Cohen se mezclan en la misma forma que lo ficcional con lo documental, principalmente, esta película es un ensayo sobre el arte, sobre el papel del documentalista y una guía que nos introduce no sólo por este museo sino por la cotidianidad de una canadiense ayudada por el vigilante de una de las salas, en la cual el tiempo y el espacio parecen detenerse al igual que la pinturas del artista belga. 

La película inicia cuando Anne, decide viajar a Viena a visitar y cuidar de su prima enferma, paralelamente Johann, vigilante de la sala Bruegel, nos narra sus propias experiencias y lo que ve de los visitantes a estas salas, la unión de estos personajes de dará cuando este hombre le preste ayuda a la mujer canadiense, y de ahí en adelante su amistad será un ir y venir de visitas al museo, de algunas copas en los bares y paseos por la ciudad. 


La fotografía por parte de Cohen ayudado por Peter Röhsler, es absolutamente naturalista, mucho más cercana al documental, que igualmente sabe retratar no sólo a los personajes sino a las pinturas de Bruegel y de otros artistas, siendo ésta la mayor virtud fotográfica de esta película; sin olvidar que uno de los fuertes del trabajo de Cohen es "poner en escena" las ciudades y todos sus elementos adyacentes, que van desde la arquitectura hasta la misma presencia antropológica, del hombre como decorado de ese cuadro al que dispone el cineasta nacido en Kabul.

Sin música o una banda sonora extradiégetica, la película se limita a la voz de la canadiense Mary Margaret O´Hara, la actriz principal, quien es  cantante y compositora en su país natal, melodía sencillas y personales que no sólo se ajustan al trabajo de Cohen sino que tiene el mismo espíritu independiente que rodea a esta obra audiovisual.

El trabajo de cámara de este cineasta, es pausado, de composiciones detalladas  tanto en los planos abiertos como en los cerrados, donde descubrimos universos que sólo la visión de este realizador influido por los "flanuer" de Walter Benjamin y los inicios del cine, sabe estructurar. Cohen, coloca la cámara en sitios específicos para mostrarnos el ritmo de una ciudad, como lo hicieran en el pasado los Vertov o los Vigo, y aún así son imágenes o secuencias que tienen su propia esencia, una, que aunque difícil de describir, se puede denominar como democrática, una de las palabras que más usa este cineasta en las entrevistas y para referirse a sus propias posturas estéticas.   


Las logradas actuaciones de Sommer y de O´Hara, son más que loables, -principalmente en el caso de Sommer, quien actúa por primera vez- ya que éstos se retroalimentan de sus propias experiencias - Sommer, realmente si fue un manager de bandas de rock y relacionista público de la Viennale y O´Hara, además de cantante se ha desempañado en los más diversos oficios-, estos elementos o vivencias las utilizan para generar esos inteligentes diálogos que se justan perfectamente a la estructura del filme; la voz de Sommer, que en gran parte es el narrador y traductor de las ideas de Cohen, es otro de los elementos interesantes tanto técnica como narrativamente que se unen al montaje, paralelo y de asociaciones en esta parábola del viajero que no se reduce a las historias de los protagonistas sino del propio director.

Una de las escenas más interesantes, es el recorrido que hace Gerda (Ela Piplits), la conferencista invitada experta en Bruegel, no sólo por las ideas que data sobre el artista sino una reflexión que acerca al pintor belga con los documentalistas, y en este caso con el propio Cohen, y tantas otras en las que el museo y la ciudad se convierten en espacios de reflexión y de dudas, y de una amistad verdadera.    


Si bien es cierto que las ideas y el trabajo de Jem Cohen me parecen interesantes, es la misma sencillez de sus propuestas las que muchas veces no me dejan acercar por completo a su trabajo, -del cual conocía unos cortometrajes sobre New York-; sin embargo, sin que sea la gran obra o el gran descubrimiento, con Museum Hors vale la pena seguir integrándose a ese mundo mezcla de documental, argumental y ensayo cinematográfico, realizado por Cohen, que reflexiona sobre diversas temáticas y nos hace participes de sus observaciones y de su independencia, que no sólo está en la producciones sino en su propia vida.

Un trabajo que vale la pena ser observado, estudiado y que abre muchas posibilidades frente a la narrativa y la misma producción, Cohen un experto en rodar sin  permisos o restricciones , se apropia del museo (en el cual obviamente grabó con el aval de éstos) y de las calles de Viena, casi como un viajero, que a través de la cámara nos muestra esos pequeños mundos que siempre han estado a nuestro alrededor o que siempre han estado presentes, como muchos de los detalles de los cuadros de Bruegel, que al ser observados muchas veces, cobran nuevas presencias o definitivamente nuca habían sido vistos con la misma precisión. 

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