2 may. 2014

Un lugar maravilloso: travesía de redención



                                     "La felicidad es una estación de parada en el camino 
                                      entre lo demasiado y lo muy poco."
                                                                                                     Channing Pollock 

Hans Petter Moland, es un director de cine noruego que además de una exitosa carrera en la publicidad, ha realizado un par de películas que han pasado por diversos festivales y tenido cierta repercusión. El director y guionista nacido en Oslo, está considerado como uno de los realizadores más importantes de su país, no sólo por la casi centena de comerciales que dirigió, sino por su capacidad de adaptarse a diversos géneros y estilos, por lo que se ha denominado el Ridley Scott de Noruega.

Moland, que estudió cine en los Estados Unidos (Emerson College), ha desarrollado su carrera principalmente en su país de origen, a excepción de la película The Beautiful Country, producción estadounidense que tuvo el aval y producción de Terrence Malick; y de la cual vamos a escribir en esta entrada.



The beautiful country es la quinta película de este director; escrita por Sabina Murray y basada en el argumento de esta misma escritora filipina-estadounidense junto a Lingard Jervey. El guión basado en un artículo periodístico y en la denominación (e insulto) que se les da a los niños vietnamitas de padres estadounidenses "Boi Doi" (menos que el polvo), son los elementos fundamentales para este drama con tintes homéricos (La odisea) y de redención.

Ambientada en los años noventa, nos encontramos con la historia de Bihn (Damien Nguyen), un "boi doi", un joven destinado a la servidumbre e insultos, que decide salir de su pequeño pueblo y dirigirse a Ho chi Minhn donde vive su madre a la cual no ha visto desde niño. A partir de su llegada a la gran ciudad Bihn, vivirá una verdadera odisea, un viaje épico, lleno de tragedia, desamor y un destino de absoluta redención. Un cruel y duro retrato que vivieron mucho de los hijos de soldados estadounidenses, tras la Guerra de Vietnam, que encarna perfectamente Damien Nguyen, que en medio de su inocencia y silencios, se esconde un alentador espejo del perdón y la esperanza.

La película, que es una serie de tragedias, de un viaje continuo para llegar a América, es además la transformación de Bihn, el cambio, en cierto modo, es una especie de catarsis, que se afronta en la secuencia final en donde se conjugan perfectamente los paisajes del sur de Estados Unidos con la interpretaciones de Nick Nolte y de Nguyen, posiblemente lo mejor de la película junto a la gran fotografía de Stuart Dryburgh y el diseño de producción.



Una interesante película, que puede pecar por desasosegante y lenta en la mayor parte del metraje, que si bien tiene una gran fotografía y sabe emplear muy bien sus recursos, es en su parte final, donde vemos el gran carisma del director noruego, y posiblemente algo de la influencia de Terrence Malick, quien funge como productor. Aunque recomendable, no es una película que tenga grandes virtudes, pero que aprovecha bastante bien el drama, la fotografía natural de los países, y la tristeza que parece embargar a los actores.

Zoom in: Selección oficial en Berlín

Montaje Paralelo: Babel (2006) 


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