15 feb. 2014

Inside Llewyn Davis: El viaje del..músico

                                   
                          "Si nunca fue nueva ni nunca envejece es una canción folk."
                                                                                                          Llewyn Davis

Los hermanos Coen (Ethan y Joel) son, por antonomasia, los directores del cine independiente; representantes de un cine cargado de humor negro, pasajes desoladores, personajes excéntricos y arquetípicos, que nacen principalmente como respuesta a sus estructuras narrativas en donde La Odisea y algunos pasajes bíblicos, son los referentes. 

Estos directores nacidos en Minneapolis, que constantemente están presentes en festivales, premios de la Academia y alfombras rojas, han logrado a través de sus particularidades fílmicas, no sólo acercarnos a un trabajo de gran calidad tanto visual, narrativa o musical sino a un mundo estructurado con base en el cine de los años 30 y 40, al mismo Cine Negro, pero con la austeridad que prevalece en sus producciones, que muchas veces se acomoda a los mismos diálogos, emociones u otros elementos de la semántica cinematográfica pero que juegan en favor de la misma forma o estilo de sus trabajos.

Los Coen, saben retratar a los Estados Unidos, no sólo a través de los paisajes o personajes, sino que se adentran en determinadas situaciones o hechos que marcaron la historia americana o mundial, y este referente es el fondo mismo a sus historias, donde los personajes principales deben realizar un camino del héroe, en el que muchas veces fracasan.

Joel Coen (izq), Oscar Isaac (centro) e Etahn (der.)

A mediado de los años 60, el Greenwich Village fue (y sigue siendo) el icono cultural y bohemio de la música rock-folk; cuna de Bob Dylan, y de muchos que intentaron tener éxito con esta música, pero que en su intento no sólo fracasaron sino que le dieron ese carácter de música errante, peripatética, del viaje interno del músico americano.

En este sitio, ubicamos la historia de Llewyn Davis (Oscar Isaac), cantante de música folk, que intenta sobrevivir de cualquier manera, tocando en algunos bares, durmiendo en los sofás de los pocos amigos que tiene, luchando día a día por unas cuantas monedas; con su guitarra al hombro y, una actitud distante y melancólica.

La película inicia con Llewyn tocando en el Gaslight Cafe -lugar de reunión de varios de la músicos que conocen o son amigos de Llewyn -, recibiendo unos cuantos aplausos y, una golpiza por parte de un molesto hombre de traje, reclamándole por haber interrumpido la presentación de otro músico; a partir de este punto, Llewyn, vivirá su propia odisea, su viaje interno, que lo llevará hasta Chicago y, a los propios límites, de su apuesta por la música.


Inside Llewyn Davis, es la última película de los hermanos Coen, quienes la escriben y producen; tomando libremente las memorias del músico y activista Dave Van Ronk; aunque podríamos decir que es la primera película de los Coen, que cabe dentro de la categoría musical - aunque la música es un elemento bastante importante en el cine de los Coen-, es una obra, que posee los elementos habituales de estos realizadores, un humor negro que le da tregua a esta lacónica historia de decepciones y frustraciones, así mismo, mezclan perfectamente la realidad de la vida del músico con una especie de surrealismo, que parte muchas veces de ese retorcido humor de los cineastas nacidos en Minneapolis, de los extravagantes personajes, como de la manipulación que éstos asumen en la narrativa, y al igual que la frase del propio Llewyn: -Si nunca fue nueva ni nunca envejece es una canción folk-, que perfectamente, resume la vida de este músico y la estructura del guión, que puede ser interpretada de forma cíclica o loop.


El apocado pero a la vez explosivo personaje de Llewyn, interpretado por un correcto -y desconocido para mí- Oscar Isaac, que en definitiva, asume de la mejor manera a este frustrado, incorrecto y desmotivado músico, que a igual que su entorno y pequeña travesía hacía Chicago, es tan desconsoladora y triste como el rostro cansado de un hombre, que ve que todo a su alrededor se desmorona menos su actitud hacía la música.

Obviamente no se pueden descartar las logradas interpretaciones de Carey Mulligan, del mismo Justin Timberlake - quien realmente tiene una escena memorable o sesión musical memorable con Isaac, interpretando una hilarante y onomatopéyica canción - Please Mr. Kennedy -, y como es habitual, el imponente y muchas veces desagradable personaje que encarna John Goodman, que en los pocos minutos que aparece, literalmente ocupa toda la pantalla con su papel de músico de jazz; y no nos podemos olvidar del gato, de Ulises, quien no sólo es un personaje más, sino que parte fundamental del propio hilo narrativo.



La estupenda música, interpretada por los propios actores, tomada de algunas de las canciones de Van Ronk, y producida en conjunto por T-Bone Burnett y Marcus Mumford, no sólo son fundamentales para el desarrollo del filme, sino que al estar reproducidas a totalidad, sin cortes, le dan otro ritmo y tono al mismo; complementada por el genial trabajo fotográfico de Bruno Delbonnel, quien le da un estilo vintage y acorde a la estética misma de las caratulas discográficas de folk; fotografía que vira hacía tono azulado, frío, melancólico que se ajusta al clima - otro elemento que funciona muy bien de forma narrativa- y al estado mismo del propio cantante y guitarrista. El cinematógrafo francés, que ha estado detrás de la fotografía de Amelie, Dark Shadows o Across the Universe, es un director de fotografía que no se encasilla en un tipo de composición o manejo de luz; sin embargo, es un personaje que se destaca por su estilizada paleta de colores, el marcado manejo del grano y, gran talento para generar atmósferas que poseen su propia personalidad, en este caso los colores fríos y los filtros dignos de instagram, no sólo nos acercan a la nostalgia de los años 60´s sino a la del propio protagonista.
  

Con los hermanos Coen, uno siempre va a encontrar historias o argumentos perfectamente desarrollados, personajes que en su patetismo o decadencia, se hace entrañables para el público, además de las extravagancias y un sentido del humor tan negro, que las desgracias de unos se convierten en las risas de nosotros; afortunadamente, los hermanos apodados como "el director bicéfalo", toman esta historia, que tiene como fuente el fulgor y auge de la música folk, convirtiéndola, en otro de sus viajes del héroe - en el caso de los Coen antiviajes del héroe- donde juegan con la narrativa, enmarcada en una fría pero bella fotografía acorde con la música, el personaje principal y puesta en escena, que no sólo se detiene en mostrarnos al Greenwich Village, sino recursos iconográficos que comunican las sensaciones, desazones y complejidades de la época -para resaltar los espacios de las viviendas de los amigos de Llewyn, corredores y puertas dignas de la Alicia de Carroll, y del surrealismo- y así mismo de Llewyn y sus allegados.

Este loop, bucle fílmico nos trae lo mejor de los Coen, tanto a nivel musical, cinematográfico y, como propuesta para darle un giro a la propia narrativa, en este caso, desde el mismo recurso de la música que llevó a la fama a Bob Dylan

Zoom in: Galardonada con el Gran Premio del Festival de Cine de Cannes
Varias nominaciones y premios a nivel mundial, pricipalmente por sonido, fotografía y mejor película.

Montaje Paralelo: Crazyheart (2009) -Searching for Sugarman (2012)

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Creo que es muy fácil encariñarse con su protagonista, más por pena que por otra cosa. También me ha gustado su estructura cíclica y su banda sonora.
    Saludos.

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  2. Si eso es cierto, es un personaje no demasiado amable, pero a la final se siente empatia por éste, su estructura y música, además de la fotografía "instagramera", las últimas películas de los Coen, son cada vez más personales y técnicamente mejores. un saludo

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