22 sept. 2013

Searching for Sugar Man: En búsqueda de la inspiración


                                                               
                                       "El éxito consiste en obtener lo que se desea. 
                                        La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene."
                                                                                                       Emerson 

El primer trabajo audiovisual de Malik Bendjelloul, resulta siendo uno de los más emotivos, celebrados y reconocidos documentales del 2012; documental musical, en donde la búsqueda de un personaje llamado Rodríguez, se termina convirtiendo en toda una inspiración que va más allá de lo musical sino en la filosofía de un hombre y de las oportunidades que se dan en la vida.

El director sueco de origen argelino, realiza un apasionante documental musical, que en su proceso narrativo va desvelando la figura de un prometedor músico, que en los Estados Unidos fue un fracaso, pero en Surafrica  (y en otros países como Australia) fue la inspiración musical de la revolución de ese país castigado por el racismo, el Apartheid y la segregación. Bendjelloul, se encuentra con esta historia, mientras está de bagpacking por África; historia que le será contada por uno de los protagonistas y seguidores más fieles de la música de Rodriguez, Stephen "Sugar" Segerman,-en honor al artista- será la base, el inicio para ir conformando este documental ganador de muchos premios, incluyendo el Oscar, BAFTA y otros, por su innegable calidad tanto visual como narrativa.


Si uno se pregunta cuántas veces le ha pasado y salido mal los proyectos, uno debería de ver Searching for Sugarman, por que esas primeras palabras son con las que inicia el documental de Malik Bendjelloul y la canción "I Wonder" de Sixto Rodriguez, letra que marca el destino y narración tanto del músico como de este largometraje, en donde a finales de los años 60 un cantante/guitarra, que es descubierto en un bar de Detroit, graba dos álbunes que por sus inspiradas letras y profunda voz, van a hacer de este artista, uno tan importante como Dylan y uno de los mejores de su generación, sin embargo, el éxito nunca llegó, y el olvido se apoderó de la figura del cantante llamado Rodriguez, olvido envuelto en rumores de suicido y otras oscuridades propias del mundo de la música.

Sin embargo, al otro lado del mundo, específicamente en Sudáfrica  un  vinilo (acetato) de su primer álbum, no sólo se había convertido en un éxito musical, sino que los jóvenes sudafricanos, encontraron en sus letras, voz y guitarra, un representante de la esperanza y la revolución que éstos esperaban, necesitaban y sentían. Dos décadas, en las que sus canciones se multiplicaban a través de copias, que iban a la par de las protestas que iban marcando a una generación, que veían en Rodríguez a un músico tan importante como los Beatles o Elvis Presley, sólo que éste los representaba frente al antiestablisment, y la dictadura aunque, desconocieran su paradero, destino y en cierta forma si estaba vivo o no. Con el fin del Apartheid, sus más fieles seguidores, músicos y periodistas - obviamente Stephen "Sugar" Segerman- se pondrán en la tarea de buscar a este hombre, a este misterioso músico, que para muchos se había suicidado en el escenario.


En este primera parte del documental, vemos como Stephen "Sugar" Segerman y Craig Strydom, dueño de una tienda de música y un periodista e invetigador musical, a mediados de los años 90, empiezan a indagar, buscar la identidad de este músico, que no sólo se le cree muerto sino que corre el rumor, las leyendas urbanas de su suicidio en el escenario, cada una más compleja que la otra.  Finalmente Strydom, descubre que Rodríguez - Sixto Rodríguez, está vivo y nunca conoció su éxito en Sudáfrica, y "Sugar" Segerman, quien en cierta forma, es en esta primera parte del documental, el gran motor de búsqueda; no sólo recibe esta noticia sino que la hija del propio Rodriguez, y el músico le hacen una llamada tan emotiva para Segerman como para el público; Rodríguez habla directamente con este dueño de una tienda musical, quien es  particularmente el espíritu o reflexión de cómo veían a ese músico desconocido en el país africano, en donde sus letras fueron censuradas por la Southafrican Broadcasting Corporation y símbolo de la anhelada libertad que se vivía con el Apartheid.


Toda esta búsqueda e investigación finalmente da con el paradero del músico, y abre paso a la segunda parte de este documental, en donde vemos ya no al Sixto Rodriguez de las fotos, del misterio, sino a un hombre, que aunque desconoce su éxito, está conforme con su vida, y ha seguido adelante, tratando de hacer lo que con su música no había alcanzado en su propio país; en cierta forma, representante de la clase obrera estadounidense, inmigrante méxicano  y un hombre con una filosofía personal tan importante, como lo que logró en el país del apartheid con su música.

Bendjellou, que estuvo involucrado en todo el proceso creativo de este documental - hizo los bocetos de las animaciones, recopiló la información y demás- cuestiona y pregunta cómo un hombre que llegó a triunfar de tal forma en Sudáfrica, no sólo no había recibido el dinero de sus regalías sino que desconocía por completo tal triunfo; son varios los entrevistados, cada uno busca la lógica del por qué ésto no sucedió, otros reafirman la calidad musical de Rodríguez, y en cada proceso de investigación se van revelando las cualidades de este particular personaje que marcó a una generación a muchas millas de distancia de su país de origen.





En la segunda parte del documental, ya no sólo vemos a Rodriguez, aunque conocemos su voz por las canciones, en este caso sus pausadas reflexiones, su timidez, nos muestran a un hombre que ha tenido una vida difícil, que ha trabajado duro, pero que está feliz con lo que tiene; y es a partir de este punto en donde el documental toma su mejor rumbo, en donde las oportunidades perdidas son aprovechadas, en donde esa historia de la Cenicienta, se ve reflejada en este inmigrante mexicano, en este icono del rock/pop que desconocía su éxito, y que al conocerlo sigue siendo el mismo hombre sensato y humilde que durante los últimos cuarenta años trabajó en la construcción, demolió casas en procura de la estabilidad de sus hijas, de su comunidad, de su oscura y difícil Detroit.

Detrás de Sixto Rodríguez, existe la historia de un hombre que como muchos músicos de su generación, querían cambiar el mundo a través de sus letras, pero también el documental es un reflejo de la industria de la música, de los sueños encontrados y del poder la música.



La impecable producción de Simon Chinn (productor ganador con Man on Wire), la fotografía naturalista de Camilla Skagerström, y obviamente la música de Rodríguez, son más que suficiente para darle el visto bueno a este documental, que logra mezclar animaciones, muchas entrevistas e imágenes de archivo, pero en definitiva es el espíritu de esperanza y logro, principalmente en los conciertos que da en Sudáfrica, lo que más resulta emotivo y la fuerza que lleva este documental a ser consderada como uno de los mejores largometrajes del 2012, no sólo en el género documental sino como producto fílmico, en donde la increíble y poco probable historia de un músico que fracasó rotundamente en su país, hubiera sido un éxito y modelo a seguir en otro,en donde su música abanderó el espíritu mismo de libertad.

El director  Bendjelloul junto a Sixto Rodríguez
Searching for Sugarman, es uno de esos documentales que además de su emotividad, de su aire a esperanza bien ganada y reconocimiento tardío, es un hábil y estructurado ejercicio narrativo, que más que una exploración del mundo documental, es un inteligente desarrollo de cómo contar una historia que parece más una leyenda urbana, o un guión de algo improbable, que resulta siendo no sólo algo real sino toda una búsqueda y encuentro de un personaje y personalidad tan impactante como su propia historia.

Una de las mejores películas que he visto este año, un documental logrado tanto en su estructura como en su recompensa a la figura de Sixto Rodríguez, una película esperanzadora en su nivel más inteligente por que simple y sencillamente responde a  la virtud de la realidad.

De esas pocas películas que devuelven el misticismo al mundo de la música y a las recompensas en vida de tantos artistas y personajes talentosos, que muchas veces pasan desapercibidos. Es a final de cuentas, el ejemplo de perfecto de la frase "nadie es profeta en su tierra".

Zoom in:  Multipremiado en diversos festivales pasando por los Oscar, Bafta, Sundance, a mejor documental y premio del público.

Montaje Paralelo: Mr. Holland Opus (1995)


4 comentarios:

  1. Hola a todos. Soy de Barcelona, Catalunya, España. Soy una fan absoluta de Rodríguez, después de conocer su vida y música hace 1 mes.
    Podeis leer las traducciones al español de sus letras que he colgado en Lyricstranslate.com. Me gustará mucho poder compartir con vosotros mi fascinación.
    Merce Riba

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  2. Excelente, muchas gracias por las letras y por comentar, un saludo

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  3. Lo vi no muy convencida, porque los documentales musicales no suelen ser de mi agrado, cuando estaba nominado para el Óscar. La historia no tardó en atraparme, golpearme, conmoverme. No sólo es una historia increíble sino que está contada de una manera precisa y fantástica, que es algo que no suele ser tan común en los documentales como uno esperaría. Muchas veces me encuentro con temas muy interesantes pero que tienen una presentación regular, como si su única finalidad fuera comunicar, y no creo que el cine busque sólo comunicar información concreta. Aquí todas las piezas del conjunto está en el lugar correcto y en su mejor modo: una historia increíble contada con toda la emoción y grandeza que se merece. Me encantó.
    Saludos.

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  4. Como en la última frase que escribiste, una emotiva y lograda historia, detrás de un personaje igual de interesante, un saludo igualmente

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