9 jun. 2013

Enter the Void: El vacío de Noé

     

"Cuando el espíritu del muerto entra en el estado intermedio, no sabe al principio que está muerto. Cree que aún vive y se sorprende de que el mundo que le rodea sea súbitamente tan diferente. El muerto se ha convertido en un cuerpo-pensante que percibe cuanto le rodea, pero sabe que no le puede ver el común de los mortales. Como en un sueño, ese cuerpo-mental puede trasladarse a donde quiere sin ninguna traba material, ya que no tiene ni carne ni sangre."* 
Gaspar Noé, es uno de los directores más radicales y personales del cine contemporáneo; este argentino radicado en Francia, ha realizado varios cortometrajes, videoclips y tiene en su haber tres largometrajes que han levantado críticas tan opuestas como ampollas en el público más conservador y tradicional. El cineasta -hijo del pintor e intelectual Luis Felipe Noé- no sólo juega con la estructura narrativa de sus películas, sino que las basa en textos alejados del cine o la literatura tradicional, pero utilizando el engranaje intelectual de tales lecturas. El cine de Noé, es radical y violento no sólo en imágenes sino en propuestas, no le importa romper parámetros o estructuras, ni mucho menos llevar al espectador a las situaciones más incómodas, sin embargo, es un director que tiene una formación clásica, que ha sido influenciado por el cine de Stanley Kubrick, y que hábilmente se alimenta de diversas fuentes fílmicas, estéticas y narrativas.

El argentino/francés, no sólo se desempeña como director, también ha realizado cámara, ha estado en la producción y es el montajista/editor de sus proyectos, en el caso de Enter the Void, el cineasta además de dirigir hace el guión y en parte interviene en los efectos digitales.


A partir de los textos Life after life de Raymond Moody y el Libro Tibetano de los Muertos, el cineasta se inspira para generar esta lisérgica visión sobre la espiritualidad y la muerte en una ácida, dramática e hipersaturada Japón contemporánea. Noé, toma de estos libros no solo las concepciones e ideas sobre la reencarnación, la vida después de la muerte o el vacío, sino que asimila la estructura poética/espiritual del Libro Tibetano de los Muertos, y los imprime en la imágenes y arquitectura narrativa del filme. A partir de la psicodélica saturación de colores, imágenes, sonidos y paisajes urbanos, de luces neón y calles estrechas, es que Noé retrata no sólo la dramática historia de Oscar y Linda sino de una Japón marginal, sus personajes, su densidad y acelerada vida, contraponiéndose al sentido espiritual/sueño que intenta reflejar el argentino radicado en Francia.      

Aunque su excesivo metraje y tiempo muertos le quita un poco de dinamismo y calidad al filme, la genial y premiada fotografía de Benoït Debie, -cinematógrafo belga quien ya había colaborado con Noé en Irreversible, y que en los últimos años se ha convertido en uno de los fotógrafos más solicitados-; la música de Thomas Bangalter (Daft Punk) y la colaboración de Marc Caró en los escenarios, del artista alemán Thorstein Fleish en los títulos de inicio y la propuesta de Noé en  la cámara, al reforzar la idea de narrador en primera persona, no sólo por los planos subjetivos sino del propio Nathaniel Brown o del personaje de éste, el cual está grabado en gran parte del metraje de espalda como observador y narrador a la vez. (Doble Subjetividad)


El trabajo de cámara en las películas de Noé, ya sea "cámara en mano" o a través de dispositivos, siempre marcan estados de ánimo, la calidad de la película y estructura de ésta, y en este caso Debie y Noé, juegan con las muchas posibilidades que permite el formato, a la vez que las luces neón de Tokyo, y los recursos técnicos del belga, luces estroboscópicas y otros dispositivos aumentando el tiempo de exposición de la película; además no se puede dejar de lado, los efectos digitales del largometraje, en los que intervino Noé, y donde su carácter de artista plástico se tradujo en el uso de color y demás secuencias alucinatorias y dinámicas cercanas a una epiléptica marea de sensaciones.



                                         
Los seres marginales, las ciudades oscuras y sus recovecos parecen elementos fundamentales en el cine de Noé, la fotografía naturalista, fuerte y nocturna que logra Benoït Debie, la sexualidad abierta y desenfrenada vida urbana no quedan de lado en ésta, la última producción de Noé, donde dos hermanos separados por la trágica muerte de sus padres, se reencontraran en Tokyo y trataran de cumplir la promesa que se hicieron de niños, de no separarse jamás; pero ni la muerte de Oscar (Nathaniel Brown) dejará que éste se aleje de su hermana (Paz de la Huerta); la entrada al Vacío será el punto de unión entre estos hermanos.

Como es habitual en el cine del gaucho-francés, más que la violencia o el erotismo, prima la incomodidad para el espectador, pero en este caso es a nivel narrativo o estructural, sin embargo visualmente y como propuesta, el trabajo de Noé es mas que sobresaliente, a pesar de algunos fallos, principalmente en la duración del filme y otros factores que le pueden restar al largometraje, sus títulos de inicio, la fotografía, ese Tokyo salido de la misma mente de Shinya Tsukamoto, la obvia influencia de éste en el largometraje, el neón, el desenfreno y, a final de cuentas, las actuaciones, y esos finales "felices" o positivos a los que acude Noé en sus trabajos: "la calma después de la tormenta......de golpes, drogas, muertes y violaciones". Con Noé, no hay términos medios, o gusta o no gusta su trabajo pero no deja indiferente, y en este caso es mejor entrar al Vacío.








Zoom in: Noé utilizó pinturas de su padre, las cuales se acomodaran al estilo del filme.

Según el director, la idea de la película había estado creciendo desde su adolescencia, cuando empezó a interesarse en el tema de la muerte y la existencia. En sus veinte, y bajo el efecto de hongos alucinógenos, vio La dama del Lago, de Robert Montgomery una película de 1947 rodada íntegramente desde la perspectiva de primera persona. Fue entonces cuando decidió que si alguna vez haría una película sobre el más allá, esta sería la forma en que la filmarla
La película fue rodada en Super 35 y 16 mm, con una Arricam LT y un Aaton XTR prod respectivamente.**

Montaje Paralelo: Irreversible (2002) - Vital (2004)


Títulos de Créditos: http://www.watchthetitles.com/articles/00189-enter_the_void




*La lectura del Bardo-Thodol

** Fuente: Wikipedia

2 comentarios:

  1. Una película hipnótica, alucinógena como bien apuntas. Disfruté viéndola.
    A ver si veo alguna otra del director, que por ahora sólo me he hecho con esta.
    Nos enlazamos los blogs, si te parece. Un saludo ;)

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  2. La anterior, Irreversible es bastante violenta no sólo en su contenido sino en estructura, pero con toda la personalidad de este director, ya conocía tu blog, y lo adhiero a mis favoritos un saludo y mucho cine.

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