13 may. 2013

Nostalgia de la Luz: La luz de Patricio Guzmán




                                          “La toma de conciencia de que el documental 
                                           es un modo de  expresión se debe a la eclosión
                                           de la subjetividad”
                                                                                                     Patricio Guzmán



El cineasta chileno Patricio Guzmán, es uno de los documentalistas más importantes no sólo de su país sino del cine político latinoaméricano y mundial; sus obras que están marcadas por ideologías políticas, humanismos y representaciones del pueblo chileno, también tiene espacio para diversos cuestionamientos estéticos, culturales o poéticos, de los cuales el documentalista se apropia visual o narrativamente, o con la inclusión de fragmentos que ahondan en el lirismo de su propia tierra. Con más de una quincena de películas en su haber, -la mayoría hecha en celuloide-, y con el apoyo de diversos estamentos, cineastas - Chris Marker incluido y países, este realizador es epitome del cine documental chileno, y una de las caras más conocidas de festivales, premios internacionales.

Si bien es cierto que su trabajo más conocido y destacado es la Batalla de Chile, este director no sólo ha pasado por otras temáticas, países o formatos, sino que ha recurrido a través de sus propios ideales a un cine de no ficción, donde la subjetividad, poética y punto de vista se conforma junto a los trazos de realidad y documentación de un cine, que lo ha hecho mundialmente conocido. 




Nostalgia de la Luz, es uno de los últimos trabajos del chileno, que tuvo apoyo internacional, algo de "crowfounding" y como suele suceder en este tipo de producciones, préstamos, amigos y fundaciones sin ánimo de lucro, pudieron darle luz a este proyecto.

El documental, que en 90 minutos nos presenta al desierto de Atacama como eje geográfico, (centro donde los astrónomos han emplazado telescopios ópticos y radiales aprovechando el aire limpio, la nula humedad y ausencia de polución en la luz), a las mujeres de la dictadura  como eje social, y como centro histórico, la memoria de Chile donde aún permanece enterrada bajo la nula humedad en el desierto más seco de la tierra, los restos de tantos que bajo la dictadura de Pinochet y la brutalidad de los entes estatales; permanecen. En este desierto donde los científicos con sus telescopios buscan en la infinidad del universo, la mujeres buscan en la tierra, la memoria que no quieren perder de sus allegados.

Guzmán, logra de forma efectiva no sólo a través de su narración pausada - el chileno es el propio narrador del documental- sino a partir de la mezcla del lirismo fotográfico que consigue 

Katell Djian, con las ideas científicas de astronomía, la poética que ven algunos en las estrellas, la búsqueda de las mujeres en el desierto, su nostalgia, su pesar, la historia de Chile en ese inmenso desierto, los monumentales telescopios que miran al cielo, las mujeres que caminan pausadamente por el desierto, la luz. El director chileno, como voz principal, como creador, nos va dirigiendo a través de dos mundos opuestos que se unen por un mismo desierto, una misma causa y búsqueda, donde la memoria es el principal protagonista.    





Patricio Guzmán, firma este trabajo audiovisual de no ficción, bajo dos parámetros, pero con las particularidades de su visión, y de su propio mundo, es además, la primera película que realiza en formato HD; con la habitual colaboración de su esposa, tanto en producción como en la escritura, este trabajo es a final de cuentas, un bello y poético ensayo audiovisual, sobre el tiempo, la humanidad, la búsqueda del infinito y la memoria. Guzmán, no se desliga de los temas que siempre le han interesado y que ha vivido, pero logra encontrar en este documental, esa subjetividad y expresión que está más allá no sólo de la documentación sino del lenguaje fílmico, hallando en las poética de la imagen, de sus propias experiencias y en cierto grado encontrando en el tiempo y espacio, una solidez argumental para este ejercicio lírico de no ficción.





Uno de los mejores documentales que he visto, no sólo del chileno sino de la cinematografía actual, la gran fotografía de Katell Djian, música y narración de Guzmán logran empatarse al discurso político del chileno, al estudio del universo, y a ese elemento que otros cineastas han buscado en su imágenes, el tiempo.

El destacado trabajo de cámara, las reflexiones, la ciencia, el humanismo, los paisajes, la nostalgia hacen de este documental, celebrado y presentado en diversos festivales, todo un logro del director chileno, radicado en Europa.



Zoom in: Guzmán explicó que presentó el documental a 15 canales de televisión europeos para contar con su apoyo en la producción y luego su transmisión, pero en todos fue rechazado. A muchos programadores el trabajo de Guzmán les parecía excelente, pero no creían que fuera material televisivo. 
La negativa provino también de Chile ya que dos de las principales ayudas del estado, Fondart y Corfo, lo rechazaron dos y una vez, respectivamente. En la Argentina, fue presentado al Departamento de Cine de la Universidad de San Martín, con el mismo resultado. Finalmente consiguió dos préstamos de amigos, el apoyo de la Televisión Española y del Fonds Sud, entre otros, pero no fue suficiente. El presupuesto estimado era de 600 mil euros, cifra que no alcanzó, ya que quedó en 378 mil, insuficiente para sueldos, derechos de autor o devolver los préstamos a amigos.*

Además de haber sido seleccionada en varios festivales, recibió varios premios a nivel de documental y premios del público, tanto en Cannes, Barritz, Toronto y otros más.

Links:http://nostalgiadelaluz.com/
http://www.patricioguzman.com/index.php



http://www.revistadinamo.com/?p=2033

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