1 may. 2013

EUROCINE: Jízda




                                                   "Los viajes son los viajeros. 
                                                    Lo que vemos no es lo que vemos,
                                                    sino lo que somos."
                                                                                 Fernando Pessoa 

Jan Sverak, es uno de los directores más importantes de la cinematografía checa; director habitual en Eurocine, de quien en los últimos festivales ha sido revisada su obra o han mostrado sus últimas producciones. Sverak, hijo del escritor Zdeněk Svěrák, no sólo es uno de los pocos ganadores de un premio Oscar ( Kolya 1996), -después de 30 años con Trenes rigurosamente vigilados de Jiri Trinka- sino uno de los directores más prolíficos de su país, quien ha incursionado en varios géneros replanteando los parámetros de éstos.

Ganador de múltiples premios en festivales europeos, checos y mundiales, incluyendo el Oscar a Lengua no inglesa, Bafta y presentación en varios festivales, donde el nombre de este realizador asegura un lenguaje cinematográfico determinado, calidad e historias muy humanas lejos de tópicos o estereotipos.

Jan Sverak (en foco)
Escrita por el propio Sverak y Martin Dostal, esta película de carretera de bajo presupuesto, es en cierta forma un anárquico viaje hacia ninguna parte,que retrata perfectamente a los protagonistas, dos jóvenes, -que como la película- con poco presupuesto, compran un auto "descapotable" y se dirigen sin rumbo por la ex República Checa.

Realizada bajo la figura de cine de carretera, uno de los focos temáticos de Eurocine de este año, Sverak, se aleja de ciertos parámetros del género, y le aporta sus cualidades no sólo temáticas sino estéticas, en este caso a nivel narrativo la anarquía o el "sin rumbo" se apropian del guión, dando diversas libertades que funcionan dentro del eje argumental, actuaciones y estilo cinematográfico, principalmente los zooms y movimientos de cámara, los cuales se ajustan a la fotografía naturalista y dura, casi amarilla de Frantisek A. Brabek - director de fotografía habitual de Sverak- diseño de producción bastante limitado, y escenarios en exteriores, principalmente en el auto y el recorrido por el país checo.


El director checo, posiblemente uno de los más importantes del cine contemporáneo de su país, con esta obra no intenta ocultar las limitantes del presupuesto o dar una lección de vida, es un retrato intimista y en cierta forma nihilista de dos jóvenes que deciden viajar por su país, y en el camino recogerán a una solitaria joven, la cual no sólo se ajustará a los "planes" de Radek y Honzik sino que afectará ese destino o "no destino" de su auto descapotable.

Con unas actuaciones bastante logradas, principalmente de Radek Pastrnák - quien además   hace la música del filme, con su grupo Buty- y de Jakub Spalek, un reconocido director/actor de teatro junto a Anna Geislerová,- la más activa como actriz de televisión y cine- se complementa esta historia de libertades, sentimientos y amistad, que a pesar de su historia entre comedia/drama logra con su final - un final tan épico y poético- ajustarse a la medida no sólo de la historia sino a la coherencia del relato.



El director checo, se ha ido convirtiendo en uno de mis directores predilectos, no tanto de su país, ya que conozco pocos directores checos (Svanmajer y Milos Forman) sino por su estilo cinematográfico o en este caso por no tener un lineamiento de géneros sino más bien por romper tales paradigmas, es un director que a partir de historias sencillas y logradas narrativamente, muestra la condición humana en sus más diversas percepciones y cuenta sin mayores rodeos las concepciones mismas de la humanidad en su más pequeñas e intimas historias, viajes o reconocimientos internos. La película fue acertada en la muestra de Eurocine, no sólo como eje temático sino como uno de los clásicos contemporáneos del cine checo, y parte del talento de Jan Sverak. Que además está bastante bien complementado por la belleza de Anna Geislerová, alguos pasajes de humor, un atípico y duro lirismo, y principalmente ese final tan alejado de lo happy ends, y catarsis de la personalidad de la joven autoestopista.




Zoom in: Película de culto en su país
El auto es Mazda 626, reformado como se muestra en la película
El presupuesto fue extremadamente bajo, tanto así que el director, el camarógrafo y el productor colocaron un cuarto del presupuesto, cerca de 7.000 dólares de la época.

Montaje Paralelo: Películas de carretera

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