23 abr. 2013

Stoker: Perdida de la Inocencia


"La familia es un nido de perversiones."
                              Simone de Beauvoir



El director surcoreano Park Chang Wook, es uno de los realizadores más representativos y aclamados de la cinematografía de su país, y uno de los más importantes del cine actual; su visión, conceptos morales, estéticos y cinematográficos de oriente se suman a su percepción filosófica del mundo y sus conocimientos desde la crítica fílmica, los cuales se reflejan en sus historias, lenguaje de cine y básicamente en su trabajo como realizador, donde la violencia, la sangre y otros temas considerados moralmente restringidos, Chang Wook, los usa como parte de su narrativa y reproducción lírica.

Con ésta, su última película, el surcoreano, se aleja de la violencia explicita y la venganza como temática, y se acerca mucho más - como en su anterior filme Thrist- a la sangre y decadencia como motores fílmicos, una especie de elementos góticos que se mezclan con las particularidades morales de los personajes, una transformación, inicio, un descenso y renacimiento a partir de sus propios demonios. 

Mia Wasikowska (der.)  Chung-hoon chung. Dir de Fotografía (centro) y Park Chang Wook (izq.)
A partir del guión de Wentworth Miller (actor de Prison Break), el director surcoreano traduce visualmente este cuento gótico donde la familia y la sangre se mezclan con la gran fotografía de Chung-Hoon Chung y un bello diseño de producción que contrasta con las perversiones de los Stoker.

La última película del consagrado director del Old Boy - y su trilogía de la Venganza- es un thriller oscuro, con la marcada presencia del terror y del cine de vampiros, que va desde el nombre de la familia, recordando al célebre escritor Bram Stoker hasta los elementos de la sangre, el ansía y esa manipulación estética que no sólo está presente en la fotografía, vestuario o interpretaciones sino en la atmósfera y percepción misma del fime, algo así como romper con los paradigmas del género cinematográfico, y en cierta forma Park Chang Wook realiza este filme como respuesta a Thirst, pero invirtiendo los valores y arquetipos del género.

Un argumento que mezcla de forma correcta la perdida de la inocencia, el destino y la naturaleza de un personaje, en este caso India Stoker, interpretada por una acertada y sombría Mia Wasikowska, la cual al perder a su padre y mejor amigo en su cumpleaños número 18, ve cómo se derrumba la estabilidad de su hogar; la llegada de su tío Charlie (Mathew Goode) será el inicio del destino de India, y las respuestas de la familia Stoker.



El cine coreano y sus talentosos directores han empezado a debutar y participar en el cine estadounidense, con el inglés y la moralidad de occidente como base; en el caso de Park Chang Wook, su debut no sólo ha sido bien recibido por crítica y festivales sino que los seguidores del surcoreano, han vuelto a percibir la calidad de su cine en un contexto e idioma diferentes, pero con los matices y cualidades de este directo. Un cineasta que sabe amalgamar los más diversos géneros en un sólo filme, y que engaña de la manera más inteligente al espectador promedio, ubicándonos en una apartada localidad estadounidense, con una estética que recuerda al cine de vampiros, un drama familiar de fondo y las perversiones que afloran con la madurez, el amor y el destino.

El surcoreano, no sólo logra darle una tonalidad al gran guión de Miller-considerado como uno de los mejores guiones que no se habían filmado- sino su propia factura y estilo, que va desde el estupenda y dinámico montaje/edición de Nicolas de Toth, hasta la excelente y lograda fotografía de Chung-Hoon Chung- habitual en el cine del surcoreano-, quien logra imprimir el lirismo de las imágenes con los contrastes del ambiente y personajes, además del color y las composiciones que estimulan la naturaleza del filme; además Clint Mansell, con sus bandas sonoras que trascienden tanto la imagen como las sensaciones del filme, se acomoda a la estética y ambientación de este gótico americano, lleno de los deseo más bajos y las pasiones más oscuras.



Park Chang Wook, no sólo se alimenta de sus propias manifestaciones estéticas, sino que va recolectando diversos fetiches fílmicos e influencias de género, literarias y populares, que no sólo parten del guión sino del conocimiento del surcoreano; algunas tan evidentes y otras que simple y sencillamente muestran su gusto por el cine -Chang Wook, fue crítico y cineclubista-; además es una película llena de simbología, de semánticas que abordan el "dejar la niñez", la naturaleza, el sigilo del cazador; con un tono funerario que no sólo es evidente en la puesta en escena sino en los diverso insertos y elementos que marcan el tono del filme. Es innegable, que las gafas usadas no se parezcan a las del Ansia de Tony Scott, quien funge junto a su hermano Ridley, la producción de este filme, obviamente las características tomadas de la literatura y la fotografía que recuerda a diversos artistas plásticos, las secuencias que perfectamente se le podría atribuir a un Jeunet, y leyendo otros texto, una clara asimilación del cine de Hitchcock, pero llevada a la esencia más oscura y demencial, que caracteriza al surcoreano. 


Aunque, no la consideraría una obra maestra de Park Chang Wook, creo que es un debut más que correcto, un interesante trabajo no sólo del surcoreano sino de la cartelera actual, visualmente impecable, y con una historia marcada por el erotismo, el drama y diversos símbolos tanto literarios como cinematográficos sin dejar de lado la simbología misma de la madurez, del destino y de las relaciones filiares. Un excelente debut en Hollywood, con su equipo de trabajo y con las perversiones que en este caso, no sólo funcionan sino que le dan personalidad a este filme.

En ciertas forma, esta película parece ser la respuesta formal a su anterior trabajo Thirst, donde los vampiros, la sed, el deseo y la decadencia eran protagonistas, en este caso la sangre sigue siendo el patrón de trabajo pero invierte los paradigmas que usaba en Thirst, y ésto los usa a su favor y la naturaleza misma de la película, logrando no sólo la calidad de ésta, sino el romper las normas de género cinematográfico.

Además de los diversos logros, las actuaciones principalmente de Wasikowska y de Mathew Goode, quien encarna al tío Charlie son realmente estupendas y acordes al tono del filme, tal vez el papel de Nicole Kidman, no es el mejor y aunque necesaria con la frivolidad del papel, no llega a la gran calidad de los otros actores.



Zoom in: La película debutó en enero de 2013 en el Festival de Sundance
El compositor Philip Glass fue contratado para crear la banda sonora de la película, pero fue reemplazado por Clint Mansell.

Montaje Paralelo: Thrist (2009) - Bram Stoker 


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