4 mar. 2013

Amour: El amor duele




"Llegar a la vejez, acaso a una soledad vestida de nostalgias y recuerdos, no debe de ser sencillo, aunque quizá ninguna edad lo es. Probablemente la diferencia está en que cuando se es viejo se piensa con más detenimiento en la vecindad con la muerte y esto consiente un silencioso y triste miedo, sensaciones que a veces vemos reflejadas en los ojos siempre grises de los ancianos."          
                                                          Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes


Si algo ha caracterizado el trabajo del director austroalemán, es el retrato realista de la sociedad moderna, un retrato que muchas veces nos muestra la cara más oculta y desasosegante de la humanidad.

Michael Haneke, explora en la psique de sus personajes, y pausadamente deconstruye la narrativa y personalidad de éstos, llevándolos a los límites mismos de las convenciones cinematográficas y morales, respectivamente. El cine de Haneke, es un estudio casi literario, del lenguaje cinematográfico; los tiempos y planos rompen los estándares de la narrativa convencional, pero están al servicio de la semántica fílmica, del choque moral, de la pulsión intelectual del director nacido en  Munich.



Si el amor es un concepto del lenguaje ordinario, polisémico, que dificilmente se puede explicar en términos biológicos, antropológicos, y que la psicología lo denomina como un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso(1); la película de Haneke se atreve a buscar en este concepto de múltiples significados, una visión honesta y sencilla del amor en su estado más adulto, y del otoño personal de una octogenaria pareja.

La última y multipremiada película del director austroalemán, es un conmovedor relato de la vejez, la enfermedad y la muerte, con París o la idea de París de fondo, principalmente un acogedor departamento, en donde la música, cultura y amor conviven de forma pausada, cercana y principalmente unidas a Georges y Anne, dos ancianos jubilados que ven en cada uno, el reflejo de su amor y compañía. 




Tan sencilla como humana, la película de Haneke nos muestra, en las estupendas y sobrias interpretaciones de Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, el drama no sólo de la enfermedad de Anne (Emmanuele Riva) sino el compromiso y sacrificio del amor, sin edulcorantes o sentimentalismos, el austriaco firma una obra maestra sobre la abrumadora verdad del hombre, de la humanidad.

La fotografía de Darius Khondji, especialista en lograr ambientaciones opresivas y líricas a la vez, se conjuga con la sobriedad de la música de Schubert, Beethoven y Bach, y obviamente con los planos secuencia y estáticos, que el austroalemán utiliza para adentrarnos en la vejez y  amor de esta pareja.

Haneke, como es habitual, elimina ritmo y deja que la pausa, los silencios, los detalles hablen por la película, cada elemento que está en la composición, nos acerca a los personajes, y éstos se muestran en su versión más intimista y sincera.

Sin ser el papel más importante de su musa, Isabell Huppert, es el punto intermedio entre esta pareja, un paréntesis de la ternura y el sacrificio de éstos.





No sé si sea la mejor película de Haneke, pero si la más humana, logrando una sencilla y bien planteada dialéctica de la vejez y el amor, con la estructura que hace particular la filmografía del también director de teatro, Haneke, nos envuelve en una atmósfera sombría como drama humano enmarcada en una calida fotografía; la austeridad es el gran logro de este cineasta, austeridad que va desde los narrativo hasta lo sentimental; un drama que muestra a Haneke, como uno de los mejores realizadores europeos, un crítico de la sociedad moderna del viejo continente, que logra desenvolver su parte más humana, en estos dos personajes, que como la música que se usa de forma diégetica, afecta al corazón y la razón no sólo de Anne y Georges, sino del propio espectador. 

Aunque, no creo que sea la última película de Haneke, la veo como un cierre perfecto a lo que empezó hace 26 años este director, con una película como el Séptimo Continente, película que pareciera una nieta siniestra de -en teoría- la obra cumbre del austro alemán.




Zoom in: Además de haber recibido el premio Oscar a mejor película extrajera y mejor actriz principal, sus abundantes nominaciones y premios internacionales, la dan como una de las grandes triunfadoras del año pasado. Palma de Oro en Cannes, y principalmente premios a mejor película extranjera y por la actuación de Riva.

Montaje Paralelo: El séptimo continente (1989) - Saraband (2003)



(1)http://es.wikipedia.org/wiki/Amor

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