26 ene. 2012

Metáforas sobre la Visión. Stan Brakhage



Imaginar un ojo no gobernado por las leyes de la perspectiva hechas por el hombre, un ojo no-prejuiciado por la lógica composicional, un ojo que no responde al nombre de todo, pero el cual tiene que conocer cada objeto encontrado en la vida a través de la aventura de la percepción. ¿Cuántos colores hay en un campo de hierba para el bebé, que gatea ignorante del “verde”? ¿Cuántos arcoiris puede crear la luz para el ojo no educado? ¿Cuán consciente de las variaciones en las ondas de calor puede estar ese ojo? Imaginar un mundo poblado de objetos incomprensibles y estremecido por una interminable variedad de movimientos e innumerables gradaciones de color. Imaginar un mundo antes de aquello de “al comienzo fue la palabra”. 

Ver es retener-percibir. La eliminación de todos los temores es, en la mirada, aquello a lo que tenemos que aspirar. Una vez la visión pudo haber sido dada –lo cual parece connatural al ojo del infante, un ojo que refleja la pérdida de la inocencia con más elocuencia que cualquier otro rasgo humano, un ojo que pronto aprende a clasificar miradas, un ojo que refleja el movimiento del individuo hacia la muerte debido a su creciente inhabilidad para ver. 

Pero uno nunca puede regresar, ni siquiera en la imaginación. Después de la pérdida de la inocencia, solo el conocimiento puede equilibrar el vacilante eje. A pesar de ello sugiero que existe una búsqueda del conocimiento extraña al lenguaje y fundada en la comunicación visual, que demanda un desarrollo de la mente óptica y dependiente de la percepción en el sentido original y más profundo de la palabra. 

Suponer que la Visión del santo y del artista sea una habilidad incrementada para ver. Permitir a las llamadas alucinaciones entrar al dominio de la percepción, aceptando que la humanidad siempre encuentra una terminología despreciativa para todo lo que no parece ser fácilmente usable; aceptar las visiones del sueño, ilusiones o pesadillas, admitiendo incluso que las abstracciones, que tan dinámicamente se mueven cuando apretamos los párpados, son percibidas. Estar consciente del hecho de que no estás únicamente influenciado por los fenómenos que focalizas y tratar de sondear el sentido profundo de toda influencia visual. No hay necesidad de que el ojo de la mente sea anestesiado después de la infancia, a pesar de que en esa edad el desarrollo de la comprensión visual es casi universalmente descuidado. 

Esta es una edad en la cual no hay otro símbolo para la muerte que el cráneo y los huesos propios de un estado de descomposición... y es una edad que vive en el temor de la aniquilación total. Es un tiempo obsesionado por la esterilidad sexual, a la vez que casi totalmente incapaz de percibir la naturaleza fálica de cada manifestación destructiva de sí mismo. Una edad que, artificialmente, busca proyectarse como estado material dentro del espacio abstracto y así satisfacerse mecánicamente, pues se ha cegado a casi toda realidad externa que penetre a través de la vista e incluso a la conciencia orgánica de las propiedades de los movimientos físicos que expresan su propia perceptibilidad. Las primeras pinturas de las cavernas que fueron descubiertas, demostraron que el hombre primitivo tenía mayor comprensión que la nuestra de que el objeto de nuestro miedo tiene que ser objetivado. La historia entera de la magia erótica es la de la posesión del temor a través del aferramiento a él. La última búsqueda de visualización ha sido dirigida hacia Dios, más allá de la posible comprensión humana de que no puede haber amor donde se encuentra el miedo. Aún más, en esta época contemporánea, ¿cuántos de nosotros luchamos todavía para percibir profundamente nuestros propios niños? 

El artista ha acarreado la tradición de lo visual y la visualización a través de las épocas. En el presente, unos pocos han continuado el proceso de la percepción visual en su más profundo sentido y transformado sus inspiraciones en experiencias cinematográficas. Ellos crean un nuevo lenguaje, hecho posible por la imagen en movimiento. Crean donde mismo antes de ellos el miedo ha creado la más grande necesidad. Están esencialmente preocupados y negocian mediante sus imágenes con el nacimiento, el sexo, la muerte y la búsqueda de Dios.

Traducción: Víctor Fowler Calzada
Esta es la sección inaugural del libro de Stan Brakhage Metáforas sobre la visión (1963), parte de la cual es reimpresa, junto con otros textos, en el libro Essential Brakhage: Selected Writings on Filmmaking(McPherson and Company, 2001.
Ver https://www.mcphersonco.com/?f[0]=shh&pdID=39)
Traducido y publicado con el permiso expreso de los Herederos de Stan Brakhage.
Miradas agradece a Fred Camper su colaboración en la coordinación de nuestros contactos para la obtención de los permisos correspondientes.
Stan Brakhage (1933-2003) es uno de los más importantes realizadores norteamericanos de cine experimental del siglo XX.

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