13 mar. 2018

Batalla Real: La supervivencia como disciplina


      "Ahora quiero que escriban esto. 
           Para memorizar algo, es mejor apuntarlo. 
           Escriban esto. 'Nos mataremos entre nosotros'. 
  Escríbanlo tres veces"


Revisión de una de mis películas favoritas y obra de culto del japonés Kinji Fukasaku, cineasta relevante para un género conocido como Giri-ninjo donde los Yakuza y el crimen son protagonistas, pero también un director, que influenciado por la Nouvelle-vague y el Neorrealismo Italiano utilizó la violencia y acción como método de reflexión social sobre el Japón de los años 60 y 70. Fukasaku, que inició su carrera a mediados de los años 60, haciéndose representativo con una obra del subgénero Yakuza, como lo fue Batallas sin honor, ni humanidad (1973) que revolucionó el estilo y le dio un nombre a este director de marcado realismo, gráfica violencia pero con un fuerte contenido social y crítica a esa sociedad japonesa de posguerra, industrializada y propensa a lo que éste puso en pantalla: sangre, bajeza humana y decadencia, que perfectamente se pueden reflejar en su trabajo más conocido como lo fue Batalla Real, su última película y legado cinematográfico.  

Con más de sesenta películas en cuatro décadas, este incansable director de la productora Toei, que con su férrea disciplina de producción, hizo que el japonés nacido en una de las prefecturas afectadas por los bombardeos de la segunda guerra mundial, tuviera conciencia de los males de sus sociedad, su gobierno y de la misma posguerra que han marcado cada uno de sus largometrajes. Con Batalla Real, la película que vamos a analizar, la idea de la supervivencia, la decadencia del estado y la Violencia son los argumentos de la más polémicas obras de este director.    


Con guión de su hijo Kenta Fukasaku, y colaboración de Koushun Takami, escritor del libro que le da nombre a la película; nos imbuimos en un Japón autoritario y distópico después de la II Guerra Mundial, donde la colaboración, los valores y un juego conocido como Batalla Real, es la forma de educar y seguir el establecimiento de este policivo y caótico Estado. 

Aunque libro y película son diferentes en sus desarrollos argumentales, la premisa frente a la ética y filosofía, sigue siendo la misma, es decir, una sociedad individualizada y deformada socialmente, lleva a otras formas de control y disciplina, como podemos ver lo que le sucede a los alumnos del instituto seleccionado en la Batalla Real, esa ley que busca el control de los alumnos, llevándolos a una isla remota, donde lucharán y se matarán indiscriminadamente hasta que uno sólo sobreviva; las reglas serán puestas en conocimiento al igual que los collares de control (bombas) y la primera víctima, frente a quien fuera su docente, y ahora su verdugo.

Al eco del Réquiem de Verdi serán siendo asesinados cada uno de los alumnos, y cada vez, como un conteo natural y del mismo juego, iremos observado la demencia de Batalla Real pero a la vez, de la naturaleza humana. 


Con la fotografía de Katsumi Yanagishima, habitual en las obras de Takeshi Kitano,  donde su trabajo técnico y artístico está mediado por la "ausencia" de contrastes, el uso de luces blancas y un atípico naturalismo, propio del cine japonés; en este caso es la cámara y el uso de la misma, la que se hace protagonista más que el diseño con luz, sin negar sus cualidades en ciertas secuencias, principalmente en exteriores. 

Mucho más efectiva y sólida es la estructura sonora/musical por parte de Masamischi Amano, además del uso de autores clásico como Verdi -y otros-, que se contraponen a la violencia de la obra.

El montaje de Hirohide Abe, experto en el cine de acción, no sólo está concentrado en la violencia y el choque de la misma, sino en el manejo de los tiempos y en ese tono, que se va a haciendo cada vez más superlativo, a medida que la violencia pero también el drama, se van acrecentado, Abe maneja un montaje tan dinámico y efectivo como se puede esperar de este tipo de obras pero no se guarda los "tiempos muertos" y las reflexiones a partir de la unión de secuencias y escenas.


Aunque la coralidad es lo que prima en las actuaciones de este largometraje, igualmente tenemos dos protagonistas -Chico 15 y Chica 15 (Tatsuya Fujiwara y Aki Maeda), un evidente antagonista (Takeshi Kitano) y una serie de historias que van confluyendo no sólo dentro de la narrativa sino dentro del mismo conflicto moral de la obra.

Si bien las actuaciones de los protagonistas funciona, quien se lleva el peso actoral es Takeshi Kitano, sin dejar de lado la aparición de Chiaki Kuriyama - que también veremos en Kill Bill- y otras actrices/cantantes que el algún punto se roban protagonismos no sólo por sus carismáticas interpretaciones sino por la complejidad de sus acciones, que es finalmente lo que se pregunta esta obra.
  
Para nuestro gusto, una obra imprescindible del cine japonés, no sólo por la historia y el debate moral que abre ésta, sino por el manejo de las imágenes, el trabajo o uso musical y principalmente por lo que se pregunta este trabajo, mezcla de El Señor de las Moscas, los Reallitys - cuando no eran tan populares, la disciplina y esa tradicionalismo japonés, que así como es de admirar también cuestiona hasta que punto de puede trascender de tales ideas. Fukasaku, no sólo saca lo mejor de la novela de Takami sino de sus mismas percepciones sobre la violencia y la critica social en un futuro distópico y caótico, que en cierta medida eran sus bases cinematográficas. Un trabajo más que recomendable, y una de nuestras películas favoritas. 

Zoom in: El filme estuvo originalmente prohibido en Singapur y censurado en Alemania.

A pesar de la creencia popular de que la película ha estado prohibida en Estados Unidos, ése no es el caso. La productora, Toei, rechazó licenciar la película para la distribución norteamericana, al igual que ha rechazado ofertas de varias compañías norteamericanas. (1)

Montaje Paralelo:   Supervivencia - Los juegos del hambre 




(1)http://curiosidadesdecine.com/movie/battle-royale

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