10 jul. 2017

The Handmaiden: De engaños, pulpos y otros cuentos eróticos

                                         
"Este hedónico edén se desdobla en escenarios diseñados explícita mente para consumar un acto sexual: posturas acrobáticas que eluden las leyes de la física, genitales desproporcionadamente grandes que se rebelan ante los ritmos comunes de la fisiología humana, doncellas fornicando con animales marinos, y un desfile de discretos pero envidiables gestos orgásmicos son algunos de los elementos característicos en estas escenas. " (1)
Escribir sobre Park Chan-Wook, uno de nuestros directores favoritos, se termina convirtiendo en un interesante ejercicio de reflexión y revisión de la obra de este surcoreano graduado en Filosofía, ilustrado crítico de cine y cinéfilo comprometido, que desde sus años universitarios se vio influenciado por los clásicos de Hitchcock, el cine B y el arte como parte de su formación y estructura audiovisual. Chan-Wook, que inició como asistente del renombrado Kwae Jae-yong, y como parte de ese conglomerado llamado Chungmuro, calle en la que quedan la mayoría de las productoras de cine surcoreanas, haciendo guiones, reseñas y demás oficios, hasta que pudo filmar su primer largometraje The Moon is.., y una serie de obras desconocidas y olvidadas por la crítica, taquilla y público (entre quienes me incluyo), hasta la que sería su obra más taquillera Joint Security Area y su famosa Trilogía de la Venganza, de ahí en adelante la obra del surcoreano, no sólo recibe invitaciones y premios en diversos festivales, sino que la figura de éste,  es reconocida como jurado, y autor de unas perversas pero bellas ficciones con tintes eróticas, vengativas y con lo más oscuro del alma humana, como se puede describir su último trabajo The Handmaiden, obra que vamos a reseñar a continuación.


Escrita en conjunto por Chang -Wook y Jung Seo-kyung, que ha colaborado con el director surcoreano desde Sympathy for Lady Vengeance, dándole un toque y perspectiva femenina a la obra de éste. El guión adaptado de la novela Fingersmith de la galesa Sarah Waters, escritora especializada en ambientes victorianos, lesbianismo y traición, se traslada a la Corea de los años treinta bajo el dominio colonial japonés y a la oculta pero oscura sexualidad de los ukiyo-e; mezclándosde el thriller y las estampas góticas en un refinado ejercicio de sadismo.

Separada en tres capítulos, desde diferentes puntos de vista, se va consolidando una historia de traición, amor y las más bajas pasiones en una antigua y oculta casa victoriana en las afueras de Corea, a la cual llegará la joven Sook-he (Tae - ri Kim), una poco inocente carterista contratada como doncella para la triste y misteriosa Lady Hideko (Min - hee Kim), la cual está subyugada por su tiránico tío, todo bajo el plan del estafador pero atrayente Conde Fujiwara (Jung woo- Ha); cada uno guardando un secreto, una traición y una oscura fuente de deseos.   

Aunque -en teoría-  independiente de una obra como Stoker (2013), guarda cierta relación en ese ambiente femenino, fetichista, gótico y hedonista, que se ha ido forjando el director surcoreano en los últimos años, casi como una nueva saga de violenta y femenina sensualidad; con los típicos trazos de crueldad, enrevesadas tramas y conflictivos personajes, se desarrolla un guión que sí bien está marcado por lo parámetros del thriller, no está exento de humor negro, de la pausa del arte oriental, los cambios narrativos y lo hiperbólico, así como de los referentes literarios, pictóricos y del mismo cine, a los que acude constantemente este director.


Un trabajo que fotográficamente asume lo mejor de dos mundos, distanciados geográfica y culturalmente como el victorianismo (inglés) y el shunga (japonés), además de los preceptos estéticos coreanos de los que se sabe influenciar el director de fotografía Chung -hoon Chung, que ha trabajado en la mayoría de los largometrajes de wook-Park; el surcoreano, logra tomar esos elementos del claroscuro, el contraste de color, la frialdad de la mansión, el calor de los exteriores, y sus tenues detalles, creando esa unión entre lo sensual, lo decadente y lo sombrío. Con una paleta de color sobria, apoyada en el marcado color del vestuario de una de las protagonistas, y del gran trabajo de diseño de producción de la elegante Seong - hie Ryu, habitual en la obra de wook-Park y del suspense surcoreano.

Con un efectivo montaje que se acopla perfectamente al trabajo musical de Yeong -wook Jo, donde priman los elementos orquestales: vientos, piano y cuerdas que armónicamente se contraponen a la violencia de la historia; de espíritu épico y sensual, el trabajo de este compositor, que ya había trabajado con wook-Park, no sólo se destaca en la esencia dramática, sino como un acompañante narrativo de la obra, sin caer en obviedades,  por el contrario, marcando un ritmo en el mismo desarrollo de la obra. 


No cabe duda que las actuaciones son un punto fuerte de este largometraje, tanto por la calidad de las interpretaciones como por la construcción de los mismos, principalmente, porque son personajes con otra escala de valores, personajes grises en sus decisiones y comportamientos, y ante todo, porque asumen esos constructos  hiperbólicos, en los que se especializa el director. Destacable, además de las actuaciones, la presencia de Min -hee Kim y de Tae -ri Kim, tanto por su belleza como por lo que inspiran sus personajes; también es apropiado señalar el trabajo del maquiavélico - oportunista  Jung -woo Ha y del monstruoso Jin- woong Jo, como el dictatorial tío de Hideko.  

Un trabajo que visualmente apasiona, que funciona en su historia de recovecos narrativos y amor lesbico, y que empieza a construirse como un parámetro estético de Park Chang wook; obra que veo de la mano con Stoker, no sólo por sus elementos góticos y fuerte presencia femenina, sino por un vinculo de fetichismo y erotismo con cierto engaño en el género cinematográfico, en el que se ha vuelto especialista el surcoreano. Aunque, no diría que es mi película favorita de wook-Park, ese honor sigue con Oldboy, si puedo decir, que es una de las mejores películas que he visto este año, por su milimétrica construcción visual tanto en fotografía como en cámara, por su engañoso pero acertado guión, y esa crueldad-poética en la que este director  cada vez se hace más experto, igualmente, es de destacar ese homenaje/antagonismo de los libros, de la pinturas (xilografías) ukiyo-e, los shunga y al mismo cine erótico oriental; es decir,  para finalizar, una excelente película, que le cabe el título de obra maestra, y en definitiva uno de los directores más interesantes de Cores del Sur, y en estos años del cine mundial.

Zoom in: Selección oficial en Cannes, Sitges (Público) y diversos festivales a mejor película extranjera.

Montaje Paralelo: Stoker (2013) 




(1)http://pijamasurf.com/2012/07/shunga-arte-erotico-que-nos-encamina-a-la-utopia-sexual/

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