7 may. 2017

Poyección Especial: Pariente

                                   
                                                "Ningún amigo como un hermano;
                                                ningún enemigo como un hermano."
                                                                                Proverbio indio

Con un retraso excesivo, escribo sobre la función especial que hubo en el teatro Jorge Elicier Gaitán de la película Pariente, además del concierto de Velandia, -que hizo la música de la misma- y la introducción de Iván Gaona, director y Diana Pérez, productora de este largometraje, no sólo a nuevos proyectos sino en la continuación de este "mundo" cinematográfico establecido en Guespsa, Santander.  La proyección, con lleno total y un ambiente casi festivo, no sólo se reflejó en el largometraje sino en la misma disposición de los asistentes.

Escribir sobre Iván Gaona, es escribir sobre la productora La banda del Carro Rojo, la cual en los últimos años se ha dedicado a realizar cortometrajes y ganar premios, con su particular mirada de Guepsa, sus habitantes e historias; Gaona, formado inicialmente como ingeniero industrial, y más adelante como cineasta de la Universidad Nacional, que desde el 2008, inicia labores de realización con la productora  La Banda del Carro Rojo junto a Diana Pérez, y en diversos proyectos como Los viajes del Viento (Ciro Guerra) como Asistente de Dirección además de una serie de cortometrajes, que le fueron dando forma a ese universo por el que ha recibido una serie de premios, invitaciones a festivales y muestras.


El guión escrito por Gaona, no sólo es una historia de amor y conflictos familiares sino un conglomerado de esas pequeñas historias entorno a Guepsa y sus habitantes. Con tintes a un "western" santandereano y rural, el cineasta nos muestra ese eterno conflicto entre el hombre enamorado de una mujer que se va a casar con un familiar o persona cercana, en este caso Willington (Willington Gordillo) que ama profundamente a quien va a ser la esposa de su primo. Además, de una violencia de fondo que parece trastocar a estas familias, al mismo Willington y la tranquilidad de este pueblo. Si bien la historia es bastante genérica en su estructura y forma, es el regionalismo de la misma, los personajes  y una cierta crítica a los conflictos del país lo que le dan una nueva cara a este guión, acertado tanto como película de género como en la independencia de su carácter, que va desde el homenaje a lo rural, a lo musical, al mismo cine y la tierra natal, como por sus logrados diálogos, mezcla de lo popular y lo cinematográfico.

Narrada de forma coral, aunque con un claro protagonista, se va desarrollando una historia de amor, en un pueblo de aires cinematográficos y de una violencia, que parece reflejar alguno de los conflictos colombianos.


La sólida fotografía de Juan Camilo Paredes, que ya había colaborado con Gaona en Los Retratos - uno de los primeros cortos que vi de este director-, no sólo es efectiva técnicamente sino en el mismo concepto y construcción argumental, destacando las escenas nocturnas y los exteriores. Uno de los puntos más fuertes es lo musical, a cargo de Edson Velandia, que compone una música que no sólo influye en la narración sino en la misma estética de la obra; música de aires populares pero no carente de guitarras o sonidos más rockeros. El trabajo de montaje por parte de Andrés Porras, no sólo está marcado por lo musical o por su esencia de western, sino por esa particular forma de narrar de Gaona y la Banda del caro rojo, que está entre lo reflexivo y el dinamismo del cortometraje. Con una inteligente ambientación y trabajo sonoro, complementando un trabajo que es de por sí, bastante sólido en su parte técnica.


Aunque la mayoría, son actores naturales, principalmente de Guepsa, uno de los puntos donde destaca este trabajo, es en su parte actoral, no sólo en la efectividad de los personajes sino en la empatia que ejercen éstos sobre el espectador. Es decir, un trabajo realmente interesante, logrado visual y narrativamente, que si bien puede pecar en la obviedad de algunos personajes o de la misma historia, su originalidad e interés radica en su regionalismo pero con una naturaleza universal.

Un  largometraje recomendado no sólo por el desarrollo de éste sino por todo lo que implica ese universo de Guepsa, sus historias, personajes y demás, que la Banda del Carro Rojo han logrado llevar adelante. 

Zoom in: Diversos premios, muestras e invitaciones nacionales e internacionales 



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