17 dic. 2016

Zinema Zombie 16: Demons


"En el primer Demons, los demonios venían fuera de la pantalla de un cine, en el segundo del televisor, ahora los demonios somos nosotros...."                                                                                                             Lamberto Bava*
El gran invitado al Zinema Zombie 2016 fue Lamberto Bava, director de una película mítica para los amantes del cine de horror y del fantastique, como lo fue y sigue siendo Demons, obra de culto que se tuvo oportunidad de visualizar en la Cinemateca Distrital, con la presencia del director, que dejó en claro no sólo sus motivaciones al hacer esta obra sino las influencias, trabajo en equipo y colaboración con Dario Argento y demás situaciones que se dieron en su momento.

Lamberto, hijo de Mario Bava -el gran director de cine fantástico italiano-, no sólo entró al mundo del cine gracias a su apellido - su abuelo también fue un importante director de fotografía en el cine mudo- sino a sus propias capacidades como montajista, guionista y productor, oficios que aprendió de ese selecto grupo de amigos que se establecieron en el cine fantástico, de horror y fantasía de los años ochenta en Italia .

El romano, que inició como asistente de su padre, de Dario Argento o del mismo Ruggero Deodato en Holocausto Caníbal, entre otros, también llevó sus historias a la televisión; pero fue en los años ochenta con Pupi Avati, el mismo Argento y Lucio Fulci, que éste desplegó sus talentos y  capacidades cinematográficas con Macabre -en la que colaboró su padre-, y más adelante con su obra capital como lo fue Demons, sin dejar de lado sus explotations de Rambo y Tiburón, y otros proyectos, en ese periodo en el que empezaba la decadencia del fantastique italiano, y el europeo, sea dicho de paso.



Escrito a varias manos, este guión nace de la imaginación del propio Bava junto a Argento, Franco Ferrini y Dardano Sachetti, que se puede simplificar en cómo una visita al cine, se termina convirtiendo en una verdadera pesadilla demoníaca y en el inicio del fin del mundo.

La película inicia con una joven llamada Cheryl (Natasha Hovey) viajando en el metro de una gran ciudad (Berlín para ser más exactos), la cual se siente acosada por una extraña presencia durante el recorrido, sin embargo al salir de la estación será interceptada  por un extraño joven con el rostro enmascarado (Michele Soavi), el cual está entregando unas entradas para una función de cine en el Metropol, un desconocido teatro en el centro de la ciudad; al caer la noche, la joven termina asistiendo a ese pre-estreno con su amiga Kathy (Paola Cozzo). El teatro, encumbrado como una fortaleza y repleta de extrañas figuras, está en su tope, los asistentes observan esta figuras, mientras otros juguetean con estos elementos, como lo hacen unas prostitutas, una de ellas se coloca la máscara en forma de demonio, y le causará una pequeña herida; y ésto hecho será el desencadenante, para que la ficción terrorífica que están viendo en pantalla se traslade al mismo teatro. La transformación demoníaca y la supervivencia de los demás espectadores, será concentrada por el Metropol, ese teatro que como castillo terrorífico, guarda un oscuro secreto, y ha salido de la pantalla de cine.

Con el paralelismo de la película, y de unas escenas exteriores, vamos descifrando ese fin del mundo, que parece atrapar a esa ciudad europea.


   
La fotografía de Gianlorenzo Battaglia, conocido en Italia por sus colaboraciones en el cine de terror, el giallo y algunos subproductos de la imagineria cinematográfica de su país, saca sus mejores recursos, principalmente en el color y en el manejo de la luz, cuando aparecen los demonios y en los ataques de los mismos, algunas de estas secuencias míticas en el cine de terror, no sólo quedaron plasmadas en la retina del espectador sino en los carteles e imaginario del cine fantástico. El trabajo de Battaglia es un tour de force entre el "naturalismo" de las secuencias exteriores y algunos planos en interiores, así como sus movimientos de cámara, con ese contrastado color y "artificiosidad" de las secuencias de terror, las persecuciones de los demonios y el marcado uso del claroscuro, contraluz y las luces en "contrapicado". 

Un poco menos afortunado resulta la selección musical - demasiado heavy metal ochentero para mi gusto- más no es así con la recordable canción  de Claudio Simonetti, que guarda no sólo el espíritu de la época sino el tono de la película.

Con un trabajo de montaje muy bien pensado por el mismo director y ejecutado por Piero Bozza y Franco Fraticelli, más que exacto en su configuración sí lo es su manifestación "estética" y como juego de metaficción; y en este punto también cabe destacar los efectos especiales, stop motion y maquillaje de una serie de artistas encabezados por Angelo Mattei y Aldo Maferra, entre otros.



Uno de esos trabajo míticos y disfrutables del cine de terror tanto por su artesanía como por su idea metacinematográfica y referentes al mismo cine de terror, principalmente a la máscara del demonio del mismo Mario Bava, a los cambios en el cine de zombies, a su influencia al giallo y por que no negarlo, a su imperfección y carácter épico de cine ochentero, donde la forma estaba por encima del contenido. Aún así, esas misma virtudes y defectos, es lo que han hecho de esta obra un icono del cine de terror, que ha influenciado a directores como Wes Craven - revisar la secuencia de la muerte en el cine (teatro) en Scream 2- como al mismo trabajo de Argento, de Zombies y de la cultura popular, el cine B y otras categorías.

De esas obras que se deben ver en pantalla grande, y revisar de vez en cuando, para entender al cine de los ochentas, y lo que se estaba pensando en ese momento, y obviamente para entretenerse un rato, ver mucha sangre y elaboradas muertes "infernales".

Zoom in: Michele Soavi, además de actuar como el misterioso enmascarado y como uno de los protagonistas de la película que están viendo en el teatro, también fue director asistente, y un inicio para su carrera como director de cine de terror.
Para que no quede en duda la "cinematográfica" filiación de los  Bava, el hijo de Lamberto, también colaboró como segundo asistente.

Montaje Paralelo: Cine dentro de cine 







* Frase tomada de una entrevista hecha por: http://lanocheamericana.net/entrevistas/lamberto-bava-hoy-a-mi-me-aterroriza-el-mundo-en-que-vivimos.html 

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