19 dic. 2016

La llegada: el tiempo como lenguaje

                 
                    "Los futuros no realizados son solo ramas del pasado: ramas secas."
                                                                                                                   Italo Calvino

El director canadiense Dennis Villeneuve se ha convertido en uno de los directores favoritos de este blog, no sólo por el estilo de sus obras sino por la capacidad de adaptarse a diversos géneros con cierto carácter autoral pero cercano al público y a la misma crítica; con un tono melodramático pero contemporáneo en su puesta en escena, este cineasta, guionista y productor no sólo ha logrado que sus intimistas pero intrincadas historias se puedan desplazar a universos mucho más cercanos a los de la Ciencia Ficción, sin perder esa huella de identidad que manifestó en Incendies o en la misma Prisoners, así mismo como su cambio de estructura con la compleja Enemy, pero aún así, indagando en lo mas profundo de la psique humana, sus sentimientos, miedos y confusiones, que en cierta medida es un punto de reflexión que se hace en su última película La llegada (Arrival), cine de visitas extraterrestres, distorsiones en el tiempo pero ante todo una mirada optimista sobre el mundo y sobre la misma vida.

Villeneuve, con su característico "giro de trama", en el que rompe con los parámetros del género o asume otra posición frente a la narración, vuelve a acertar con Arrival, no sólo por su coherencia narrativa de ciencia ficción sino por el hecho de establecer esa visión romántica sobre la vida y el tiempo; en cierto modo emulando una mirada nostálgica prometeíca.


Con guión de Eric Heisserer que adapta el cuento corto de Ted Chiang, Story of your Life; que se podría resumir en el primer contacto de unos lingüistas con una raza extraterrestre, en los que pasado y futuro están unidos como parte de la comunicación;  esto es lo que asume el guionista y el propio Villeneuve, con un aíre entre nostálgico, esperanzador y sentimental pero bastante efectivo y coherente en su conformación; porque el tiempo de esta película no está marcado por el flashback o el flashforward sino en la probabilidad de lo que puede pasar en el tiempo, casi como un acto poético.

Aunque es innegable sus ecos e influencias de Kubrick, y en cierto modo de Interstellar, el canadiense dota a esta película de una sensibilidad que encaja perfectamente con el estilo de la ciencia ficción, y con ese planteamiento narrativo que salta en el tiempo, no como una manipulación sino como un recurso estético de los mismos sentimientos de la impasible lingüista encarnada por Amy Adams. En ese intento de comunicación, en la búsqueda de un lenguaje en común, se descubrirá el verdadero misterio de estos visitantes, cambiando la vida de la lingüista y de los suyos.

  
El trabajo de fotografía por parte de Bradford Young, está bastante logrado, no sólo porque debe conjugar el naturalismo o lo mundano como explica en su entrevista en Nofilmschool con los espacios artificiales y extraterrestres; esa versatilidad, no sólo está evidenciada en el manejo de la luz sino en las composiciones y ante todo, en los primeros planos de Amy Adams y los detalles, en esos "flasheos" en el tiempo, al igual que el manejo del color tanto en su visión mas natural como en las que están presentes la nave o aparecen las criaturas, donde lo monocromático es el factor principal. 

Eso sí, no hay discusión que el trabajo sonoro o musical de Johan Johansson, se lleva los puntos más altos de la obra, no sólo por el dramatismo de la misma, sino por la capacidad de trasladarnos a los sentimientos de esta impasible protagonista; Johanson, compositor islandés que con ésta es su tercera colaboración con Villeneuve, no sólo es un músico dotado de gran sensibilidad sino que logra transmitir ese aíre nostálgico pero mesurado que hace mucho más potente el efecto sonoro de la obra. 

Igual de impecable es el trabajo de Joe Walker en el montaje, no sólo en la coherencia del mismo sino en cómo se construye esta ruptura narrativa, y dentro de este apartado también cabe destacar el diseño de producción y efectos, que sí bien son mesurados y no están llamados a un vano efectismo, sino que se adaptan a la funcionalidad del relato y del mismo postulado lírico que parece poseer la película.


Sin embargo, quienes se llevan todo el peso de está película son los actores principales, aunque propiamente, es Amy Adams la que tiene la mayor preponderancia en la obra, aunque el papel de Jeremy Renner también funciona, porque se termina viendo apocado - en un buen sentido- por la presencia de la actriz italo-estadounidense, cada uno, en la mesura de sus interpretaciones, logran mostrar unos sentimientos más reales y efectivos, que finalmente hacen conjunto con el "todo" cinematográfico. 

Aunque el papel de Forest Whitaker es correcto, en definitiva, si se ve disminuido por la presencia de estos dos actores, y en cierto modo termina siendo una especie de "contrario" a éstos, peor tampoco tiene ese peso del antagonismo o el choque con éstos. Extrañamente, en los pocos minutos que aparece Tzi Ma, el General Chang, cobra vitalidad la actuación de este hombre que a aparecido en varias series y películas.

Tal vez una de las mejores películas de ciencia ficción que aparecieron en 2016 , y que confirman la gran capacidad de Villeneuve para asumir encargos cinematográficos, y darle una pequeña vuelta de hoja a los géneros en los que interviene, y ante todo una obra, que con sobriedad, involucra un mensaje esperanzador casi pedagógico a través de cómo la comunicación, no sólo es un intercambio de información sino de sentimientos y unidad, que en cierto modo es lo que expresa el personaje de Adams.

Zoom in:  Nominada en diversas categorías principalmente por la actuación de Adams, Top ten del Critics Choice Award 2016, Globos de Oro y Venecia, como sus puntos más fuertes

Montaje Paralelo: Interestellar (2014) - El día que la tierra se detuvo (1951)



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