31 ene. 2016

The Hateful Eight: El "odioso" Tarantino


                   "La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano."

                                                                                                          Agatha Christie

Si existe un director de cine, al que se le pueda llamar fanático de éste, es a Quentin Tarantino, cineasta que apela al homenaje y amor por el celuloide, e imprime éstos ideales en cada uno de los fotogramas y palabras que se vislumbran en sus películas. El director nacido en Knoxville, Tennessee, es uno de los más importantes realizadores de esta época, su universo cinematográfico - y en este caso sí que es importante tal frase-  es reconocido por crítica, público y festivales; y sus posturas estéticas, narrativas y cinéfilas hacen parte de la cultura popular y del colectivo cinematográfico más selecto, abierto y heterodoxo, en resumidas cuentas un director para toda clase de público, de culto, de crítica, de odios y amores, y en general uno de los mejores representantes del cine norteamericano actual - para bien o para mal-. Señalado en los años 90 como uno de los "enfat terrible" del cine, y una de las grandes promesas; el cine de Tarantino ha pasado de un "cine de autor" a un "cine de culto" - tan subjetivo esta frase, como las opiniones sobre este cineasta- un "filmmaker" que llega al público en general, que es recibido de buena manera por festivales y crítica, que seguidores y detractores, expulsan con pasión sus mejores frases, textos, odios y alabanzas.

El "VJ" del cine contemporáneo, un recopilador, imitador, un "copista" del cine popular, del cine rechazable, de la estética underground, rescatador de un cine que a nadie le importaba, y de figuras en decadencia; en fin, una figura tan popular como Mickey Mouse o John Houston, un icono estadounidense, un representante de la cinematografía actual (Hollywood, Indie.....autor...etc, etc.). En esta ocasión reseñamos su última y esperada obra, una, que magnifica ese concepto del universo cinematográfico, y como en su Django Desencadenado, todo un tributo hiperbólico al western además del thriller literario, y como se lee entre líneas una crítica a la sociedad política actual.


Escrita por Tarantino, quien no sólo revisita varias fuentes cinematográficas sino que explora a sus propias obras y personajes; The Hateful Eight es un juicioso e inteligente estudio de la naturaleza humana, pero llevado a los extremos y artificialidad del mundo tarantinesco, uno, donde pueden confluir estos ocho nefastos personajes, que transitan por una brutal nevada hacia el pueblo de Red Rock, un destino que parece estar marcado por la violencia y la sangre que dejó la Guerra de Secesión.

La película inicia con una impresionante panorámica por donde transita una diligencia en medio de una nevada por las llanuras de Wyoming; los pasajeros de ésta, son el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Rusell) conocido como The Hangman y la fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), quienes se dirigen a Red Rock, donde será ejecutada la mujer; sin embargo, por el camino se encontrarán con dos extraños, que se dirigen al mismo sitio, el Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) un ex-soldado negro de la Union, convertido en cazarrecompensas y leyenda, gracias a una carta escrita por el propio Lincoln, y Chris Mannix (Walton Goggins) un racista y  renegado del sur, que se declara el nuevo sheriff del pueblo al que se dirigen. Amenazados por la tormenta, éstos se refugiarán en la mercería de Minnie, sin embargo, en este refugio, donde se encuentran con Bob, un mexicano ( Demian Bichir), quien ahora parece ser el encargado del negocio, con Oswaldo Mobray (Tim Roth) el verdugo que debe ejecutar a Domergue, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el anciano, y general retirado de los confederados Sandy Smithers (Bruce Dern); a medida que la tormenta se hace más fuerte, el ánimo de estos hombres se hará más violento, pero cada uno guarda no sólo un pasado tormentoso sino una brutal sentencia, que no los hará llegar a Red Rock.

Con el habitual humor negro de Tarantino, unos ingeniosos y muy cinematográficos diálogos y una construcción de personajes, tan bien elaborada que la definición de odiosos se queda corta, el nacido en Knoxville, no sólo estructura una obra con tintes a lo Agatha Christie, sino que el director se apropia de su mundo y como un titiritero va manipulando toda esta puesta en escena, que puede recordar perfectamente a un The Thing de Carpenter, al Western más encumbrado de los 70, a la misma Diligencia de Ford  y tantos otros referentes como caben en la cabeza de este director.




El excelente trabajo fotográfico de Robert Richardson, habitual en las películas de Scorssese, Stone y últimamente de Tarantino, lo podemos ver desde el inicio de la película, con esa impresionante, naturalista y grandilocuente panorámica de las llanuras de Wyoming; el director de fotografía  estadounidense construye y diseña una estructura lumínica que pasa del naturalismo absoluto a una, que se identifica con la teatralidad y el artificio de la puesta en escena dramatúrgica; igualmente no podemos olvidar el formato en el que fue rodada originalmente como los 70 mm, y las complejidades mismas de este trabajo fotográfico. Como ha sucedido el los últimos años, su labor ha sido premiada o nominada a diversos festivales, Oscar incluidos; por su adaptabilidad fotográfica, la aparente sencillez de sus "cuadros" pero todo esto debido al gran uso de la técnica, sin olvidar que su cinematografía de emulsión y trabajo químico se amalgama a lo digital. Un trabajo, en este caso, donde los contrastes, la limpieza de la imagen y cierto tono ámbar en los interiores, frío en exteriores, marcan la pantalla. También se debe reconocer, que los movimientos de cámara del equipo de Richardson, son identificables, con un sello característico, que funcionan a la perfección en la obra de Tarantino. Pero eso sí, si en algo debemos "alabar" a esta película es por su banda sonora, y ante todo por el trabajo del gran Ennio Morricone, que compone una clásica estructura sonora al mejor estilo de los western de antaño, sin olvidar que Tarantino sigue con su línea de anacronismos sonoros, que este caso funcionan mucho mejor - para mí- que en Django Desencadenado. Con un diseño de producción impecable por parte de Yohei Taneda, y un montaje que tanto estructural como conceptualmente dinamizan y empalman este tour de force de intriga, misterio y sospechas, que realiza Fred Raskin, quien ha sido el montajista de Tarantino en sus últimas obras.


Pero todo ésto no podría funcionar sin las brillantes, descarnadas y "odiosas" actuaciones corales, encabezada por Samuel L . Jackson, Kurt Rusell, la nominada Jennifer Jason Leigh, un Michael Madsen que ya es un arquetipo del mundo Tarantino, Tim Roth, que no niega sus lazos con el Hans Landa de Bastardos sin Gloria, el exagerado pero igualmente acertado Walton Goggins y Bruce Dern, que no sólo decora esta cabaña de muerte sino que es un homenaje a los antagonistas del western clásico y del spaguetti. Cada personaje, brutal, lleno de defectos y errático hasta la decadencia, está tan bien conformado por director y actores, que a la final es lo que tiene mayor preponderancia en esta obra, de arquetipos de crueldad, deshumanización y antagonismo/violencia en su sentido más cinematográfico.

Es innegable la calidad de esta película, disfrutable en sus diálogos y parte técnica, y un desenfreno del propio director, que no sólo se cita a sí mismo sino estructura un mundo - el cinematográfico-  en donde estos personajes son los protagonistas y casi que los referentes de ese mismo mundo de violencia, traición y odio a partes iguales; no sólo es una obra recomendable sino un verdadero goce de la exageración y a la vez sobriedad - maduración dicen algunos críticos- que imprime esta obra, que sin ser la mejor de Tarantino, si es la que mejor habla de este director, y por tal razón es tan valioso su aporte - así sea para la cultura de masas-.

Zoom in: Nominada en los Oscar a mejor fotografía, música y actriz secundaria, al igual que en los Globos de Oro, BAFTA y otros más.
La versión en 70 mm, es de mayor duración.

Montaje Paralelo: Django Desencadenado (2014) - Sam Peckinpah - Agatha Christie





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