1 may. 2015

Eurocine: El camino de la cruz


    "Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí."
                                                                    Viacrucis


Tercera - e infortunadamente última película- que pude observar en Eurocine 2015; sin embargo, ésta ha sido una de las mejores obras que he visto en dicho festival, no sólo por el estilo y factura del largometraje sino por la misma temática que maneja el alemán Dietrich Brüggemann, cineasta que con tres películas (largos) en su haber, se ha ganado el favor de la prensa especializada y la crítica europea. Este guionista y realizador nacido en Munich, no solo se ha convertido en protagonista de los festivales europeos por sus obras sino por sus punzantes comentarios sobre Alemania, sobre otros directores y el cine en general.

Brüggemann, que ha llamado a enlazar el cine de autor - o de arte- con el cine comercial, lo pone a prueba con ésta, su última película, ganadora de la Berlinale a mejor guión, tomando el viacrucis cristiano o de Jesús, como temática y referencia, pero en el cuerpo de una adolescente de catorce años en la Alemania contemporánea. El camino de la cruz (Kreuzweg), no sólo se ha convertido en su película más importante, -hasta el momento-, tanto por los premios y críticas, sino porque termina siendo un profundo estudio sobre los fanatismos y fundamentalismos - en este caso el religioso- tan propios de estos últimos años.

Dietrich y Anna Brüggemann
Como ha sucedido en sus anteriores trabajos la escritura del guión ha sido en conjunto con su hermana Anna, actriz alemana; los cuales, toman de sus propias experiencias las ideas, desarrollos y confrontaciones en el guión; en este caso, acercándonos a  la vida de una joven adolescente alemana perteneciente a la Sociedad de San Pío X, una comunidad católica, de ideas extremas, que tiene su propia interpretación sobre la fe, el pecado y la convivencia con el resto del mundo. 

Dividida por quince intertítulos, o mejor por las estaciones del Viacrucis, esta narrativa nos pone en el camino de Maria (Lea Van Acken), una chica de 14 años, que cada pensamiento y vivencia, le es cuestionada por su religión, familia y por su mismas concepciones sobre el sacrificio y su amor a dios. 15 planos secuencia, con una cámara estática que nos plantea la idea de cómo veríamos a Jesús - o cualquier tipo de Mesías- en esta época y sociedad, donde confluye, desde el drama hasta el humor - por el mismo absurdo de las creencias- como las mismas contradicciones de los personajes.


Con la fotografía o en este caso la cámara de Alexander Sass, el cual ha trabajado en las tres películas de Brüggemann, y ante todo, un importante cameraman del cine alemán; Sass, más que una dirección de fotografía - que igual la tiene- compone en un plano estático la interacción y ciertos elementos estéticos/conceptuales tanto de los personajes como de la misma percepción de "espiritualidad" entorno a esta joven y su disfuncional familia. El diseño de producción está a cargo de Klaus -Peter Platten, que además de asociarse con Sass, es el encargado de mostrar ese "ascetismo", sobriedad y minimalismo, que está presente en la obra, la cual termina girando entorno a la joven actriz Lea Van Acken, quien no sólo se roba la palmas por su excelente interpretación sino por el dramatismo de sus mismas facciones y apariencia. Porque finalmente es la actuación de esta joven alemana y la progresión dramática del guión, los puntos más fuertes de este trabajo, donde la pausa y la quietud también son protagonistas, sin obviar las tensiones dramatúrgicas, que a medida que pasa el metraje se hacen más desasosegantes, por el mismo estatismo de la cámara, haciendo de ésto mucho más chocante e interesante al largometraje.


A pesar que sus primeros minutos son un reto, - cámara estática y un cura hablándole a unos jóvenes sobre convertirse en soldados de Cristo- , es esa pausa, quietud, la que va haciendo de esta obra, junto a las grandes actuaciones e inteligente pero punzante guión escrito por los hermanos Brüggemann, lo que va transformando esta obra, en una reflexión sobre el fanatismo y cierta espiritualidad moderna, teñida con todo el sarcasmo e ironía posibles, que en cierta forma, se aleja de toda crítica o moralismo, ya que cada personaje y el mismo guión no juzga las actitudes de éstos.

Un trabajo que perfectamente se puede acercar a la primera película de Haneke - El séptimo continente-, no sólo por su estructura sino por su ascetismo trágico, obviamente a la última película de Tarkovsky, y su sacrificio por el bien de otro, y a ese cine austriaco y griego, donde la cámara se posa como un testigo de la decadencia de la sociedad.

Un trabajo realmente sobresaliente, y que como escribía al principio, uno de los mejores que he visto en Eurocine, por que además de sus cualidades narrativas o conceptuales, mezcla de forma inteligente las arquitecturas dramáticas del cine de autor con los parámetros del cine comercial, que van progresando hasta un clímax tan intenso como en cualquier melodrama típico pero con la sutileza de esos planos secuencias, y la misma dinámica de ésta. Una película para reflexionar, y seguir descubriendo ese cine "estático europeo".

Zoom in:  Festival de Berlín: Mejor guión
Seminci de Valladolid: Espiga de Plata & Premio FIPRESCI

Montaje Paralelo: Sacrificio (1986) 



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