10 may. 2015

Der mude Tod (Las tres luces): La Muerte....y sus historias de amor


                                    "Ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente."
                                                                François de La Rochefoucauld

Fritz Lang, fue uno de los directores icónicos del cine mudo alemán, y uno de los más importantes del cine clásico hollywoodense y mundial, no sólo por sus innovaciones técnicas, depurada puesta en escena y estética en general sino por su misma capacidad de crear universos oscuros, claustrofóbicos y desasosegantes que eran reflejo de una época y de lo que estaba viviendo el mismo director. Este cineasta de origen austriaco, que contribuyó a ese mal llamado cine expresionista alemán, y que exiliado en los Estados Unidos - todo gracias al nazismo- forjó ese estilo conocido como cine negro, no sólo fue una gran influencia para la cultura cinematográfica y popular por sus obras que cuestionaban la condición humana pero que a la vez compaginaban perfectamente con el espectador, sin dejar de lado las reflexiones sobre el mundo y la sociedad de ese momento (de esas décadas), sino por su apropiación en los todos géneros, contribuyendo con esa estética propia de la ciencia ficción - y de otros estilos-, siendo un parámetro, para el cine de las siguientes generaciones, y que aun sigue siendo reconocido y estudiando, por todo lo que integraba el trabajo de este talentoso director.

Lang, arquitecto y pintor, siempre puso a disposición estas disciplinas en su trabajo cinematográfico, sólo hay que observar los fotogramas de Metropolis (unas de sus grandes obras), de M El vampiro de Dusseldorf, o de la misma Der mude Tod o Las tres luces - pelíuca de la que vamos a hablar-, para entender la capacidad de sus proyecto, que no sólo brillaban a nivel visual sino en sus mismos guiones, configurados exactamente como un trabajo arquitectónico, donde no sobraba ninguna pieza de ese entramado.

  
Co-escrita con Thea von Harbou, escritora y guionista alemana, que además de ser su esposa, prácticamente colaboró con la primera década del cine de Lang, y de otros directores germanos. Con un guión, que se puede resumir en cuatro historias de amor destinadas al fracaso, y protagonizadas por la Muerte, se centra en una pareja de enamorados que se dirigen a una posada en medio de la nada, durante el trayecto, coincidirán con un misterioso y oscuro personaje interpretado por Bernhard Goetzke, éste que no es nada más y nada menos que la misma Muerte, se llevará al joven hombre (Walter Janssen) y su joven esposa (Lil Dagover) hará lo que sea necesario para recuperarlo, así sea ir hasta los confines de la tierra, donde la Muerte, le mostrará tres velas (tres vidas que están siendo) que representan otras historias de amor y fracaso; la propuesta de la Muerte, es que si la joven es capaz de salvar a alguna de estas vidas, podrá recuperar a su amado; pero el destino de estas historias ya está sellado.

La cuatro historias protagonizadas por Dagover y Janssen, como los eternos e imposible enamorados, y Goetzke como el destino y ejecutor de tales desdichas; historias que están más allá del tiempo, ubicadas en un Califato perdido de Bagdad, en la Venecia renacentista y en un antiguo e ilusorio reino Chino, que son, además de proezas técnicas para la época, un conglomerado de percepciones sobre el sacrificio ante el amor y el prójimo, algo que parece ser muy propio del católico y crítico Lang.



Con una fotografía que requirió el trabajo de cinco personas, encabezada por el más importante cinematógrafo alemán y padre del expresionismo Fritz Agno Wagner, quien con la ayuda de Bruno Mondi, Bruno Timm, entre otros, no sólo generaron esta contrastada y dramática pieza lumínica sino los mismo efectos y juegos ilusorios, que marcaron la obra de Lang. Un trabajo en blanco y negro, donde las sombras, detalles y siluetas se complementaban con un gran trabajo de sobreimposiciones, y una cuidada puesta en escena - ambientación, decorados-, y demás elementos que alimentaron no sólo el gusto del director sino de su propia imaginación.

Este cuento de hadas sombrío, metáfora de la fortaleza del amor sobre la muerte, como dice Lang en alguna entrevista, -además de ser la frase que se repite constantemente en esta película-, es sin lugar a dudas una de las obras claves de este director, no sólo por sus cualidades estéticas, artísticas o visuales  sino por esa capacidad de llegar a las masas conjugando esa búsqueda del lenguaje cinematográfico que estaba en constante "manipulación" por parte de estos directores europeos, y que como el alemán ponían sus puntos de vista y sus concepciones del mundo en sus películas, abriendo brechas culturales y despertando unas nociones diversas y diferente a otros artistas y al público en general.


Aunque es la segunda película que veo de Lang, es el cine de este director, un punto referencial para este blog, no sólo por su trabajo visual, principalmente en Metropolis o por sus manifestaciones arquitectónicas, fotográficas e innovaciones técnicas que se dieron en su periodo alemán; sin dejar de lado sus estructuras narrativas e historias con dejo moral pero muy bien expresadas a través de la fatalidad, la nostalgia y el sacrificio, elementos que vemos en ésta, una de sus primeras películas, que además de recibir la colaboración de Thea von Harbou, también muestra esas particularidades que marcaron su cine, uno que mostraba cierta desazón con la sociedad de la época, y el miedo de "algo" oscuro que se estaba fraguando en ese continente. Pero más allá de las teorías y virtudes de este director, también se deben reconocer esos elementos icónicos que aparecen en la obra, como lo es la presencia de Bernhard Goetzke, quien interpreta a la Muerte, una tan reconocible o icónica como la del Séptimo Sello de Bergman, Muerte nostálgica, dramática, que sabe que los destinos están sellados, pero aún así, asume su papel "humano" y conciliador en nombre del amor, como esa frase que lee la joven amante, y por tal razón, trata de hacer todo lo posible para salvar a su prometido.

Un trabajo esencial del cine mudo, que al igual que las obras de Murnau o Griffith, son fundamentales para entender y reconocer lo que vemos día a día en el audiovisual; una película que no sólo influyó en el cine fantástico o en las narrativas dramáticas sino en la misma forma de hacer cine, porque finalmente, los clásicos, son éso, parámetros de los que parten para generar nuevos lenguajes y concepciones de una visión determinada. 

Zoom in:   Los derechos de las película fueron comparados por Douglas Faibanks, para copiar los trucos y técnicas de ésta.
Esta película influyó en la trayectoria artística de Luis Buñuel, abriéndole los ojos a la "expresividad poética del cine" (1)
En un principio la película no fue muy bien recibida en Alemania, por no ser los suficientemente "alemana", sin embargo, fuera del país tuvo notables éxitos.

Montaje Paralelo: Sunrise (1927) - Muerte



(1)http://es.wikipedia.org/wiki/Der_m%C3%BCde_Tod

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